El correo: Con Gustavo Bolívar

El correo: Con Gustavo Bolívar

15 de Diciembre del 2013

Hoy iniciamos una nueva sección en mi blog, se trata de “El correo“, buscaré lograr entrevistar a personajes de la vida pública, por medio de correos electrónicos.

Duré varios días pensando a quién entrevistar para darle un gran inicio a esta sección, decidí comenzar con el pie derecho y con un personaje que tiene una gran influencia en el país, además es un gran guionista. Con su trabajo en la televisión colombiana nos ha mostrado muchas realidades nacionales y contado una parte de nuestra historia, que muchos damos por olvidada. Ha trabajado en grandes producciones que todos recordamos como: “pandillas guerra y paz”, “sin tetas no hay paraíso”, “tres caínes”, entre otras. En este momento se encuentra apoyando la campaña del voto en blanco y se ha convertido en un gran crítico y analista de la política nacional, se trata de Gustavo Bolívar Moreno.

Quise realizar algunas de las preguntas que muchos ciudadanos del común se formulan a diario, además de indagar un poco en la forma de pensar y vida de Gustavo.

Todo comenzó el día martes 10 de diciembre, donde por medio de la red social twitter, Gustavo y yo, intercambiamos tweets y mensajes directos para llegar a un acuerdo y lograr la realización de la entrevista para “El correo”, él muy amablemente aceptó e inmediatamente le envié las preguntas.

Gustavo nos contará cosas que, según él, jamás le ha contado a nadie, por tal motivo los invito a leer cuidadosamente las preguntas que humildemente, él accedió a responder.

Las respuestas y preguntas serán adheridas a éste artículo sin ninguna modificación para que no se cambie la esencia de la entrevista.

1) Sabemos que ha escrito series sobre la historia de Colombia, narcotraficantes, etc… ¿Por qué le interesa tanto escribir sobre eso?

Mi interés es uno solo: Ayudar a reconstruir la historia reciente de Colombia como parte fundamental de una lucha personal, en ese tiempo, y ahora colectiva, desde la fundación manos limpias, por depurar las costumbres políticas en Colombia.
Entré a la televisión en 1.999 haciendo miniseries bajo un formato que se llamaba, UNIDAD INVESTIGATIVA. Es el mismo género que he cultivado siempre. Recreé en ese tiempo la vida y muerte de Galán, los atentados a Rodrigo Lara, Enrique Parejo, Enrique Low Murtra, las muertes de Pizarro y Bernardo Jaramillo, entre otros, hasta llegar al tema de la delincuencia juvenil con el seriado Pandillas Guerra y Paz que duró 6 años al aire. Lo anterior para demostrar que no soy un oportunista en esa temática.

2) ¿Cree usted que la televisión influye de algún modo en el comportamiento de las personas?

No, y tengo pruebas. Pablo Escobar y sus más de 3.000 sicarios, Los Rodríguez Orejuela, los demás miembros de los carteles de Medellín, Cali y el norte del Valle no vieron televisión violenta durante su niñez, que es cuando según los psicólogos, se fija el comportamiento en las personas. En la época en la que ellos crecieron la televisión era inofensiva. Se pasaban novelas como Pinina, Topacio, Esmeralda, La María, etc. Otra: En méxico, uno de los países más violentos de la tierra, hoy, los canales de televisión abierta jamás han pasado novelas de narcotráfico. Nunca, y esto lo pueden corroborar con Tv Azteca y Televisa los canales más importantes de ese país. Y otra más: Entre 1.948 y 1.954 hubo más de 100 mil asesinatos violentos en Colombia, incluso los liberales y conservadores se sacaban la lengua por la garganta y para entonces, la televisión no había llegado a Colombia. Y si nos remitimos a las épocas actuales, las que deberían estar influenciadas por la televisión violenta de los últimos años, debemos acudir a las estadísticas de Medicina Legal para descubrir que las muertes violentas en Colombia vienen sufriendo un descenso vertiginoso desde 2005. De 30.000 muertes violentas de ese año hemos rebajado las cifras a 16.000.

3) Personalmente me gustan las series en las que usted ha participado como guionista, pero diría que en su trabajo puede existir algún tipo de peligro, ¿No le ocasiona algún miedo tocarle una “herida” a algún delincuente y que esto ponga en riesgo su vida?

Lo he hecho y me ha tocado salir del país varias veces. En 2002 cuando publiqué el libro “ASÍ SE ROBAN LAS ELECCIONES EN COLOMBIA”, tuve que salir del país porque un coronel amigo de la policía me advirtió de un inminente atentado. Con Los Tres Caínes volvieron las amenazas. Esa ha sido una constante en mi vida.

4) Hemos visto su apoyo incondicional al voto en blanco, ¿Cree que hará la diferencia en el país con esta campaña?

El País apenas está descubriendo la magnífica herramienta que tiene en sus manos para decretar la eutanasia a toda la clase política. El Voto en Blanco, en los términos en que está concebido, es un elemento poderoso de disenso político y de control social que podría acercarnos a ese ideal de país que todos tenemos en mente.
Cuando los colombianos dejemos el miedo, la indiferencia y la pereza, nos daremos cuenta que quienes nos someten con leyes corruptas hechas a la medida de sus intereses, son apenas unos pocos y que nosotros somos millones. Podemos aplastarlos electoralmente como lo hacen ellos con los 4 o 5 personajes honestos que llegan a las corporaciones públicas cíclicamente. Un triunfo del Voto en Blanco no solo es importante porque hace repetir las elecciones con candidatos distintos, sino que empodera a la ciudadanía sobre su real capacidad de transformar la política. Un pueblo conocedor de ese poder, difícilmente vuelve a endosar ese poder a personajes que no merezcan nuestra confianza.

5) Usted cree en la política, pero no en los políticos, esto lo vemos en su biografía de la red social twitter, ¿Sería tan amable de explicarnos el por qué de ésta frase y a qué se refiere?

La política es el arte de hacer felices a las personas a través de la prosperidad, el conocimiento y el bienestar. En eso creo, pero los políticos han envilecido esa noble profesión al punto de buscar la felicidad propia en detrimento del bienestar de las mayorías. Se sirven de la política. Usufrutan la política en beneficio propio. Son ambiciosos, mentirosos, la mayoría ladrones. Por eso no creo en los políticos.

6) ¿Pertenece a algún partido político, o alguna vez perteneció?

La única vez que pertenecí a un partido político fue en los años 80, al nuevo liberalismo. Pero mi primer carné de militante me lo dieron en el partido Liberal porque Luis Carlos Galán ya había pactado su regreso al oficialismo del partido y nos acreditamos para ir a Cartagena a apoyarlo en la convención donde se iba a aprobar la consulta popular como mecanismo de selección de los candidatos. Poco tiempo después asesinaron a Galán y me puse a hacer política con Enrique Parejo González. Fui su asistente durante su paso por el Concejo de Bogotá durante el año que duró Escobar fugado de la cárcel de la Catedral. Fueron años de aprendizaje al lado de un hombre de unas calidades morales enormes, una honestidad y un sentido de justicia a toda prueba. Junto con el fervor que me despertó Antanas Mockus y el que me despierta hoy Petro, son las únicas cuatro veces en las que he creído y he metido las manos al fuego por personajes de la política.

7) Usted hace grandes investigaciones para escribir sus guiones y esto lo convierte en alguien que conoce a profundidad partes de nuestra historia, ¿Alguna vez se ha encontrado con cosas que lo hayan marcado? ¿Qué fue lo que más lo marcó? (Con esto me refiero a algo que le pareció impresionante, que se le quedó en la mente, etc…)

Cuando realicé la miniserie sobre el asesinato de Galán, logré que un concejal de Soacha me confesara que esa noche del atentado la plaza de Soacha estaba desprotegida. Me dijo que 10 años atrás, él había atestiguado bajo amenazas en el sentido contrario, es decir, que había tenido que decir a la Fiscalía que la plaza estaba llena de policías y ejército. Le dijeron al Concejal y a otros testigos que si no aseguraban eso los mataban. Luego encontramos la tarima donde fue asesinado Galán y me impresionó mucho ver los agujeros de las balas disparadas desde abajo, también encontramos la camioneta en la que llegó Galán a la plaza y con todos estos elementos grabamos la serie. Por eso se vio tan real.

Otro hecho que me marcó fue la entrevista que logré en méxico con un narcotraficante dentro de una investigación que estaba adelantando para la versión de Sin tetas mexicano. Varios días duré indagando en Durango sobre la necesidad que tenía de entrevistar a un narco. Al final alguien de la gobernación me dijo que la cita estaba lista, que tenía que pararme frente a la iglesia del pueblo en la van de la producción y que un carro, en cualquier momento se nos iba a cuadrar en la parte trasera y nos iba a hacer cambio de luces. Que ese carro nos iba a conducir con la persona que estábamos buscando. Nos paramos a las 7 de la noche, hora acordada y empezamos a esperar. Pasaron las horas y no aparecía el carro que nos debía hacer cambio de luces. A las 10 de la noche le dije al conductor que nos fuéramos y apenas arrancamos, un carro que estaba parqueado hace dos horas detrás de nosotros nos hizo el cambio de luces. Supimos que era el contacto. El auto se adelantó y al pasar por nuestro lado nos pidió que lo siguiéramos. Lo seguimos durante dos horas, a veces pasando por los mismos lugares. Se nota que estaban desconfiados y querían cerciorarse de que no hubiera nada anormal a nuestro alrededor. Sobre el filo de la media noche el auto se detuvo frente al cementerio de Durango, un hombre del auto se bajó, camino hasta la Van y me dijo que el hombre que estába necesitando estaba esperándome ahí dentro. Me bajé, entre al cementerio y ahí estaba el hombre. Unos 30 años, vestido de manera informal, camisa negra, pantalón negro, barba cuidada, alto, con más pinta de actor que de narco. Nunca supe su nombre porque de inmediato le dije que no me interesaba saberlo. Era mi seguro de vida. Le dije, no me importa quien es usted, solo quiero que me responda unas preguntas sobre mi investigación. Eso le generó confianza al hombre y se soltó a hablarme desde la manera en que convertían los jarabes para la gripa en drogas sintéticas hasta de la forma como pasaban la droga por la frontera. Me dijo, yo soy un número 3. Eso significa que en todo Durango, por encima de su poder solo había dos personas. En ese diálogo en movimiento que duró más de tres horas, me conseguí un permiso para aterrizar en un pueblo de méxico al que, hasta entonces no entraban ni la policía y el ejército. Se llama Santiago de Papasquiaro. Fui en un helicóptero que me alquiló la empresa Telemundo y, aunque el piloto me aseguraba sudando que de allí no íbamos a regresar, lo hicimos, cargados de un conocimiento inmenso para la comprensión del problema del narcotráfico.

Esto es un secreto pero de la estampa de ese narco anónimo que me atendió en un cementerio a la madrugada, de su vestimenta y forma de hablar, nació el Capo. La serie que ya va por su tercer temporada. Tengo escrita esta crónica en algún lado pero no sé en cual de los 8 computadores que he dañado escribiendo se encuentra.

8) Su participación en la política nacional es activa, comenta y analiza la mayoría de las cosas que suceden en el país, ¿Jamás ha pensado en ser candidato presidencial, al senado, cámara, etc…?

Soy de los que creo que no se necesita estar dentro del poder para lograr transformaciones en la sociedad. Mi indignación ha sido activa toda la vida y me parece que utilizarla para conseguir votos no es ético. Me sentiría traicionando a quienes creen en mis escritos e investigaciones. Llegar al Senado y cobrar 25 millones por denunciar cosas me parece de lo más ruin. Es más, tengo un blog que ya va por las 250 mil visitas y constantemente rechazo las propuestas del portal para permitir publicidad en él a cambio de muy buenas ganancias. Me parece que escribir columnas tan sentidas mientras me embolsillo una plata me haría sentir verguenza de mí mismo. Lo mismo sucede con la política. Hace dos años, con unos amigos fundamos Manos Limpias y desde ese día los gastos que acarrean las cosas que hacemos corren por nuestra (mi) cuenta. Ni siquiera descuento de los impuestos las donaciones que hago a la Fundación para la publicidad y las movilizaciones, y de esto puede dar fe la DIAN, porque eso también me parecería inmoral. Me sentiría haciendo negocio con algo tan sagrado como el control social a la clase política que a diario cuestiono y ataco y a la cual no me gustaría pertenecer.
Por eso no tengo aspiraciones electorales. Mi mayor aspiración es hacer que la gente se desprenda del miedo y de la indiferencia y actúe con firmeza contra quienes se roban su felicidad. Mostrar caminos, cada vez más escazos, para lograr las reformas que necesita la política. Cuestionar, ahora lo hago a través de los premios carroña, a todo aquel que se quiera aprovechar del estado para amasar poder y dinero ilícito.

9) Cambiando un poco de tema, en cuanto a su trabajo, ¿Qué proyectos nos trae para éste 2014?

Acabo de publicar una novela literaria, se llama “Al amanecer entenderás la vida” voy a México a promocionarla, a buscar tal vez quién la quiera convertir en una novela y luego regreso a los Estados Unidos a buscar el sueño del cine en Hollywood. Creo que mi ciclo en la televisión, con los Tres Caínes quedó cumplido. La verdad quedé muy aburrido. Hice esa serie con el único fin de dejar un testimonio sobre la peor barbarie que ha padecido el país y las cosas me salieron al revés. La izquierda me decía que le hacía apología a los paramilitares. La derecha me decía que estaba justificando a la guerrilla. Las víctimas de los paramilitares me gritaban que había victimizado a los victimarios, las víctimas de la guerrilla me gritaban que nadie hablaba de ellos y en fin, hasta hicieron una campaña para no pautar en el programa. Yo solo hice una investigación y con base en ella conté unos hechos, elaboré un perfil de esos personajes, y lo que plasmé en los libretos no fue más allá de lo que encontré. Mostré víctimas de los paras como jaime Garzón y Eudaldo Díaz, el alcalde de El Roble y mostré víctimas de la guerrilla como las que cayeron en la iglesia de Bojayá por el cilindro bomba que exploto dentro.
Otros me decían que al haber recreado el secuestro del padre de los Castaño estaba justificando a sus hijos criminales. Pero cómo así si ese secuestro existió, yo no me lo inventé, les decía. Pero nadie escuchaba razones. Lo curioso es que esas personas que protestaron por la violencia en televisión y que me decían que no era algo personal sino contra el género, cuando llegó la Prepago, Gacha y la repetición de Escobar, no volvieron a aparecer. Se les notó que estaban haciendo un mandado. Esta es la hora que sobre esos programas que ya llevan meses al aire no han dicho una sílaba.

Queda en mi conciencia que mostré a los Castaño como los monstruos que fueron y a la guerrilla en sus contradicciones y grandes equivocaciones. Al final eso era lo que pretendía. Pasadas dos semanas del inicio de la serie las víctimas aparecieron dentro de la serie y las cosas empezaron a calmarse. Con la salida de Garzón la gente empezó a adorar la serie y, al final ya nadie decía nada porque muchas de las cosas que reclamaban ya estaban saliendo al aire.

Por eso no quiero hacer mas televisión de investigación social del conflicto. Ahora me dedicaré a hacer televisión de entretenimiento. El tiempo que me quede lo voy a dedicar a escribir libros y a hacer películas. No veo fácil que otra persona se arriesgue a retomar el género. Pierde el país porque muchas cosas se quedarán ocultas o aparecerán distorsionadas en algún tiempo, cuando los protagonistas de las hostorias en la vida real ya no existan

Aquí concluye la entrevista, fue un gran placer compartir correos con el gran Gustavo Bolívar y que él se tomara un poco de su tiempo para responder las preguntas y nos contara cosas de su trabajo, que jamás había contado.

Los espero en una próxima edición de “El correo”. A continuación les dejo mis redes sociales y correo:

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