El suicidio no es un juego de niños

El suicidio no es un juego de niños

5 de abril del 2019

En la última década hemos visto como alrededor del mundo se han aumentado significativamente el número de personas que han atentado contra su vida, según la Organización Mundial de la Salud, cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo, en Colombia esta cifra se torna mucho más preocupante, principalmente porque vemos  cómo este fenómeno no solo ha aumentado exponencialmente sino que esta problemática ha empezado a afectar tanto a niños, niñas y jóvenes, como a adultos y hasta profesionales de diferentes áreas. Según la OMS, en los últimos 10 años, el suicidio en Colombia ha aumentado un 25%, para el 2016, el suicidio era la primera causa de muerte en las personas entre los 15 y los 29 años.

De las 331 personas que decidieron quitarse la vida en Colombia en año anterior, el 77% eran hombres y áreas como las de los estudiantes de colegio, los profesionales de la salud y la fuerza pública, son las que más casos presentan.

Uno de los mayores factores de riesgos que existen es la trivialización que se ha hecho del tema, al punto que en muchos contextos, se sanciona socialmente a la persona que se suicida o a aquella que se intenta quitar la vida, señalándole y atacándole y no viéndolo como es; una persona que requiere atención profesional. La salud mental en Colombia se ha banalizado de tal manera que hay muy poca atención y prevención en temas como depresión, ansiedad y otros trastornos psicológicos ignorados o poco atendidos.

En Colombia es usual que ante un caso de suicidio son más las personas que se agolpan para incentivar al suicida a que lo haga, que las que intentan persuadirlo de que abandone la idea de muerte, incluso son más las personas que se detienen a grabar con su celular que las que usan sus teléfonos para llamar a las líneas de atención y de emergencia, de hecho, son pocas las personas que conocen cuales son las líneas de emergencia o las de atención al suicida.

Reducir los índices de suicidios es una tarea que nos corresponde a todos, desde los mandatarios locales, regionales y nacionales a través de políticas públicas serias, hasta los ciudadanos de a pie,  los que graban, los que critican y hasta los que ignoran el problema, no se puede seguir ignorando la problemática, pensando que es solo de “muchachos que quieren llamar la atención”, en el momento en el que entendamos que nuestra sociedad es una sociedad enferma, que requiere atención, pero que además, necesitamos hacer algo por las generaciones que vienen, necesitamos intensificar los programas de prevención en los colegios, en los barrios, en las familias, tal vez así, podamos afrontar este fenómeno que nos invade, como lo que es; un problema de salud pública, sólo un síntoma de que algo no está bien en nuestra sociedad.

Escuchemos más a nuestros jóvenes, a nuestros niños, dejemos de creer que este es un problema de locos y en lugar de callarlo, es tiempo de hablar mucho más de esto, tal vez así entendamos que es una problemática en serio, que no es un juego de niño y que está más cerca de nosotros de lo que queremos aceptar.

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