El teatro del mundo

5 de marzo del 2013

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(Se abre el telón)

Se murió Chávez. Se nos fue otro demagogo más, llevándose consigo su delirio mesiánico y dejando a su paso miseria y zozobra, y todavía más radicalismos descerebrados en un país dividido. Ya vendrá otro, en otro lado, que hará lo mismo, contribuyendo a prolongar la parodia que es esta vida humana, este teatro de mundo, esta guerra de poderes e ideologías de unos pocos mientras millones se pudren en una miseria mórbida e invisible. (Aplausos)

El presidente Santos fue nominado al premio Nóbel de la paz. ¿Y qué puede significar, en todo caso, ese reconocimiento, sabiendo que Stalin fue nominado dos veces y Hitler, una? Los criterios de los escandinavos borrachos que conforman el parlamento sueco son, cuando menos, confusos, por no decir estúpidos. Claro, hay que analizar las nominaciones en contexto: Stalin y Hitler parecían hombres de paz en su momento, a pesar de sus discursos ultranacionalistas y excluyentes. Algo parecido pasa con Santos: su discurso ultradiplomático y ultraconciliador confunde a cualquier escandinavo sin nociones mínimas de español. Pero mirando un poco más lejos, se ve que su nominación es ―y me perdonarán la pobrísima crudeza de mis adjetivos hoy― absolutamente idiota. Conclusión: los suecos son mejores haciendo música que haciendo política. (Abucheos)

El Papa renunció a su cargo. Se nos fue un hablamierda más para dar paso a otro, y a otro, y a otro, hasta el final del final de los tiempos, porque la basura humana no tiene límites. Al contrario, se reproduce a ritmos inconcebibles, al punto de que, hoy en día, habiendo cada vez más y más razones para dejar de creer en la integridad de la Iglesia católica, más y más creyentes de los más obtusos parecen emerger de la nada, como tumores cancerosos reproduciéndose en un cadáver cansado de tanto podrirse, como parásitos masticando la miseria del pueblo ignorante que esta Iglesia criminal engendra y mantiene para alimentarse de él, de lo poco que tiene para ofrecer, diezmos y limosnas que podrían llenar el estómago ulceroso de los pequeños bastardos desnutridos que deja, a su paso, su discurso retrógrado. (Risas)

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Con el retiro del Papa a mí me da lástima ―sí, lástima― que siga vivo, que no se haya muerto para disfrutar, temporalmente, de esa corta arremetida de lucidez forzada que se erige sobre el mundo cristiano siempre que no se ha reunido el cónclave para elegir un nuevo hablamierda. Así es: Benedicto se debería haber muerto. (Chiflidos e insultos)

El que sí se murió fue Chávez, y ya están discutiendo en el mundo virtual ―y en el real― sobre la pertinencia de alegrarse porque se haya ido, por fin, llevándose consigo ese carismático discursillo de dictadorsucho latinoamericano (que no es, en ninguna medida, superior a los dicatdorsuchos europeos, excepto por el hecho de que algunos de los del viejo continente hayan sido nominados al Nóbel de la paz). Con esto, les ruego me permitan tomarme la libertad de, con profundo rechazo y sin el más mínimo asomo de respeto, decir de frente y sin tapujos que todos aquellos, sin excepción, pronunciando la políticamente correcta y profundamente estúpida frase «Uno no debe alegrarse con la muerte de nadie», son una manada de hipócritas, unos limitados mentales que repiten frases de cajón vacías para sentirse bien consigo mismos mientras, en otros espacios, mienten y engañan, roban y lagartean, siembran cizaña y hacen zancadilla, traicionan y se alegran, sin decirlo, con la desgracia ajena. Seres despreciables, hipócritas farsantes. Sus actos son tan bajos y sucios que se merecen, cuando menos, una nominación al premio Nóbel de paz. (Carcajadas y aplausos)

Al final, la verdad es que nada importa tanto. No importa que renuncie el Papa, no importan los pacifistas Santos, Hitler y Stalin, no importa que Chávez se haya muerto. Ése es el teatro del mundo, el espectáculo de tres pistas que nos ha tocado. Más vale disfrutarlo con una Biblia en una mano y un revólver en la otra. ¡Y que vengan un nuevo Papa, un nuevo demagogo dictador y un nuevo Nóbel de la paz! (Aplausos y más aplausos)

(Se cierra el telón)

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Hoy tampoco esperaba nada
No te atrevas a ofenderme pedazo de hijueputa

Imágenes:
Lou Ros

http://hoynoestoymuerto.com
@nykolai_d

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