La nueva tendencia: Comer solo en un restaurante

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La nueva tendencia: Comer solo en un restaurante

7 de junio del 2017

En el año 2015, el Huffington Post en EE.UU. citó un análisis que hizo la importante y reconocida central de reservas de restaurantes OpenTable. En los últimos dos años, evidenciaron un incremento del 62% en las reservas a restaurantes hechas para una sola persona.

El texto nombraba cinco razones para hacerlo pero no quiero ponerme a repetir lo que ya está escrito. Puede buscarlo en Google como: “Why you should go out to eat alone”. Ahí le darán cinco rebuscadas razones para hacerlo.

Ya hago parte de la estadística y quiero compartir mi experiencia.

Comer solo le puede chocar a más de uno. Así sea una sencilla y noble empanada, siempre será grato el saludo de su célebre tendero, pero comer íngrimo no es del todo gustoso. “Disfrutar de su propia compañía y no de su soledad”. SDO. (Me deberían dar un Nobel de Literatura por esa frase).

No confunda estas dos cosas. Una cosa es que ni el perro del vecino lo quiera y otra diferente es regalarse un tiempo consciente para usted. Este ejercicio enriquecería su capacidad de disfrutar de su mente y más allá de darle razones para hacerlo, quiero darle “tips” o cosas que hice, en pro de disfrutar tan extraña tendencia.

  1. Haga la reserva: No vaya a ser tan pendejo de llegar solo para sentarse a la mesa y aguardar que el mesero le pregunte si espera a alguien. Siga el protocolo y hágalo con determinación: -“Una reserva por favor” – ¿Para cuántas personas? -“Solo para mí, muchas gracias”.
  2. Siéntese en un lugar donde pueda ver quien entra y quien sale del restaurante, mientras se encuentra con su “yo” interior deje que su “yo” chismoso lo distraiga un rato.
  3. Tómese su tiempo para pedir la entrada, su plato fuerte, su bebida y lo que quiera. La única conversación que va a tener es con el mesero y le darán ganas hasta de preguntarle cuanto se hace en propinas al mes.
  4. En mi caso y como crítico del sector, pedí una cerveza de aperitivo, luego una entrada para continuar con el plato fuerte. Le busqué los ingredientes a cada bocado y me concentré en cada uno de sus sabores. ¡Esto fue espectacular!
  5. Admire el plato, admire sus colores, la posición de cada alimento y la decoración del mismo fue pensada y probada una y mil veces para lograr una satisfacción y experiencia visual.
  6. Oiga lo que está a su alrededor, el sonido de un restaurante a la hora del almuerzo es como un tren. El fragor de su cocina, de la barra, cubiertos, murmullos, risas estruendosas y otras más prudentes y consideradas –Recordando el poema Desiderata-.
  7. Se estrellará con varias miradas y solo aquellas dignas de su interés se mantendrán fijamente por interminables segundos. Es de un caballero darle paso a la prudencia y a los buenos modales y retirar la mirada hacia otro lugar.
  8. Sonría. Así suene y parezca algo idiota, hágalo. Disfrute de su compañía.

En resumen, lo volvería a repetir. Si llegan a experimentar esta tendencia me encantaría que me escribieran. Al finalizar encontrará mis redes sociales.

¡Buen provecho!

Santiago D. Otero

@tatootero79

FB: Las Críticas de Tato

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