Llegan los caminantes a La Guajira

Mar, 18/12/2018 - 05:48
Hoy están en Mancora, un pueblo costero del Perú. Hace apenas una semana la incertidumbre era una latente en el destino de 24 venezolanos que llegaron a Riohacha caminando; 12 de ellos eran niños -
Hoy están en Mancora, un pueblo costero del Perú. Hace apenas una semana la incertidumbre era una latente en el destino de 24 venezolanos que llegaron a Riohacha caminando; 12 de ellos eran niños -el más grande apenas ronda los 13 años-. Oriundos de Guárico -zona llanera de Venezuela- decidieron cruzar Colombia por completo antes de atravesar el páramo de Berlín -nadie quiere ser parte de esa estadística-. Con sus maletas de ilusiones a cuesta y la esperanza de reencontrarse con sus familiares antes de Noche Buena, decidieron tomar la ruta de Paraguachón sin saber que serían despojados de sus pertenencias, desnudados y vapuleados por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) antes de llegar a La Raya. Los atropellos comenzaron desde el momento que tomaron un autobús hacia Maracaibo, dónde lograron embarcarse hacia Maicao, pero que al cruzar la 80 -una trocha conocida por la violencia que ahí impera- llegaron a pensar que no saldrían con vida. La destrucción de sus documentos de identidad, el robo del poco dinero que tenían y los insultos de quienes “defienden la patria” se volvieron la anécdota de esta travesía -quién sabe si algo más habrá ocurrido-. Su noche en el terminal de Maicao les llenó de temor por la posibilidad de ser deportados, así fuera caminando llegarían a la otra frontera la cual con entusiasmo llegaron a calcular a cinco días de distancia. Lo que estoy seguro –y no me lo contaron- es que esos niños no olvidaran lo vivido, su mirada cristalizada y el miedo ante los extraños delata lo que sus padres quizás ocultaron a los miembros del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), quienes se encargaron de la situación junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Cruz Roja Colombiana. La misión fue llevarlos a destino, ejecutando una política de atención humanitaria que permitiese la reunificación familiar con quienes los esperaron en Perú. Luego de una semana, entre trámites legales, atención médica, albergue y alimentación, partieron en dos grupos, unos el sábado 15 y otros el domingo 16 de noviembre, la cruzada era custodiarles y brindarles la protección necesaria que los llevase con bien hasta el lugar donde les esperaban sus parientes. Por más que los organismos insistieron en la posibilidad de refugiarlos en Colombia, se negaron. Un grupo de venezolanos -y me incluyo- les hicimos unas cuantas visitas, llegamos a la conclusión de que nuestro pueblo está desmoralizado, considera que no merece oportunidades y que no vale pena luchar por ellas. “Estamos agradecidos porque es mucho lo que han hecho con nosotros, que ni en nuestro país ha sido así, yo sé que vamos a continuar y llegaremos a Perú con la ayuda de las entidades”, fueron las palabras de Frederich Julio Alvares, uno de los refugiados quien ilusionado hizo sus maletas y la de su niño y que un diario local publicó.
Más KienyKe
Las lluvias generaron emergencias en varios barrios, con viviendas afectadas y vehículos arrastrados por la corriente.
La producción recorre los orígenes de Jorge Mario Bergoglio y su trabajo en barrios vulnerables antes de ser pontífice.
La NASA reveló las primeras imágenes de la Tierra captadas por Artemis II durante su viaje hacia la Luna.
La mujer coordinaba armas, logística y acciones criminales para una estructura armada en el norte del país.