Erich Fromm

Erich Fromm

18 de marzo del 2011

Erich Fromm nació en Frankfurt am Main y después de hacer dos semestres derecho en la Universidad de su ciudad, decidió cambiarse a la Universidad de Heidelberg para estudiar sociología. Allí terminó también su doctorado y se interesó tanto por las teorías psicológicas de Freud como por las teorías sociales y políticas de la Escuela de Frankfurt, conocidas como la teoría crítica. Eventualmente habría de permanecer asociado a la Escuela aunque no hubiera estudiado directamente con sus maestros, entre los cuales estaban Adorno, Horkheimer, Marcuse y posteriormente Habermas.

Los miembros de la Escuela de Frankfurt, como Formm, eran judíos practicantes y gran parte de sus teorías se basan en sus conocimientos talmúdicos. Su tarea, originalmente, era la de encontrar una alternativa filosófica al marxismo socialista, que según ellos había sido aplicado de modo incorrecto en todo sentido. Pero esa época anterior a la Segunda Guerra también es la época del sionismo, y de la repoblación de la recién estrenada Israel, tema sobre el cual los miembros de la Escuela escribieron extensamente, ocasionando más de un encuentro con varios intelectuales del momento. La Alemania de entreguerras fue una de las más fecundas en filosofía de todo el siglo XX. Y además de la Escuela de Frankfurt está Walter Benjamin, cuyos trabajos adquirieron una rápida fama. Benjamin hablaba mucho sobre la necesidad de migrar a Israel a colaborar con la nueva nación, pero había estudiado poco de judaísmo, pues no era practicante, y sus argumentos no pasaban de una euforia pasajera. Del otro lado estaba Gershom Scholem, experto en la tradición y religión judía, que había acusado varias veces a Benjamin, y a Brecht, el dramaturgo, de paso también, de fantoches que amenazaban con irse a Israel y en efecto nunca lo hicieron.

Para entender el origen del pensamiento de Fromm hay que entender la encrucijada intelectual que había en la Alemania que le tocó. Brecht, el escritor más famoso de su época, era judío pero ante todo era comunista. Benjamin era judío, pero ante todo era filósofo. Scholem era filósofo y teólogo, pero ante todo era judío, y los de la Escuela de Frankfurt, que eran judíos también, eran sobre todo sociólogos. Fromm, que como a Freud lo que le interesaba era psicología, y que por eso se mantuvo relativamente al margen de la Teoría Crítica, tuvo que armar su pensamiento en este contexto, en que las ciencias sociales, la religión, el marxismo y el activismo político estaban profundamente ligados, y todo modelo de pensamiento tenía que dar cuenta de cada uno de esos factores.

Es por eso que los primeros libros de Fromm Escape de la libertad y El arte del amor, son a la vez exégesis talmúdicas, tratados de sociología y estudios psicológicos y sólo se entienden en esa múltiple clave. Pero a finales de los treinta llegaron los Nazis, y a todos ellos, sin excepción alguna, les tocó escapar de Alemania. Benjamín no lo logró, pero Fromm y los demás fueron recibidos por los Estados Unidos, que en esa época se preciaba de salvar a los intelectuales de las garras de los gobiernos absolutistas, y usaba sus historias como propaganda para sus campañas democráticas. Sin embargo, aunque muchos, como Einstein, se comportaron muy bien una vez instalados en las mejores universidades de Estados Unidos, algunos no dejaron de lado sus convicciones filosóficas y en cambio se dedicaron a difundirlas entre los jóvenes pensadores americanos. Entre esos refugiados de los que el gobierno americano se arrepintió tanto de haber rescatado estaban Marcuse, que a los diez años de llegar ya había liderado una docena de revueltas estudiantiles y en los sesentas organizó a las Panteras Negras, volviéndose posteriormente uno de los estandartes del movimiento hippie, y Erich Fromm, que se unió de inmediato al Partido Socialista Americano y que siguió publicando libros cada vez más abiertamente marxistas en plena guerra fría y que lideró las protestas en contra del armamento nuclear y la guerra de Vietnam. Mi encuentro con Marx y Freud, La naturaleza del hombre y De la desobediencia y otros ensayos comparten esa misma línea. Pero ya a principios de los cincuenta la presión sobre él había sido tan grande que decidió mudarse a Ciudad de México y dar clases en la UNAM, mientras procuraba publicar en los Estados Unidos. Ya viejo, Fromm volvió a Europa más como una forma de cerrar su vida que de empezar una nueva etapa. En efecto, a los pocos años murió en un hospital suizo habiendo publicado más de veinte libros que conforman uno de los cambios más marcados que dio la psicología en el largo siglo XX.