Max Bill

9 de diciembre del 2010

La influencia de sus obras fueron las corrientes del dadaísmo y cubismo. Fue un genio de las figuras geométricas, de las esculturas y del diseño de algunos productos que se caracterizaron por su funcionalidad. Elaboró relojes de pared, cocina y de mano en aluminio para Junghans, compañía catalogada como una de las más importantes de […]

Max Bill

La influencia de sus obras fueron las corrientes del dadaísmo y cubismo. Fue un genio de las figuras geométricas, de las esculturas y del diseño de algunos productos que se caracterizaron por su funcionalidad. Elaboró relojes de pared, cocina y de mano en aluminio para Junghans, compañía catalogada como una de las más importantes de Alemania. Manejó el estilo racionalista y la estética industrial.

Como gráfico usó las figuras geométricas, donde las diferentes tonalidades las manejó con total planificación. Estudió de manera juiciosa la definición del espacio a través de la lógica matemática, que dio como resultado su escultura La cinta sin fin.

Ingresó al grupo artístico de París, Abstraction-Création, junto con Hans Arp, Piet Mondrian y Ausguste Herbin. En 1936 enunció los Principios del arte concreto, que es sus propias palabras se refiere, a la presentación naturalista, donde se aprovechan los elementos fundamentales de la pintura, el color y la forma de la superficie. Su trabajo fue reconocido con los premios de Kandinskyen en 1949 y el Premio de escultura en la Bienal de Sao Paulo en 1951.

Fundó la revista Abstrakt konkret, trabajó como profesor de cálculo de perfiles en la Escuela de Artes Aplicadas de Zúrich. Su interés por la formación de nuevos artistas lo llevó a crear la escuela Hochschule für Gestaltung, en Alemania. Allí se desempeñó como rector y director de los departamentos de arquitectura y diseño.

Estudió orfebrería en la Escuela de Artes Aplicadas de Zúrich, tiempo después ingresó a Bauhaus de Dessau, donde se formó en diseño, arte y arquitectura. Su obra ha sido base de numerosos artistas contemporáneos.

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