Buscando un atajo en el Atlántico Sur

2 Enero 2022, 11:42 AM
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Creado Por
Mario RUBIANOGROOT ROMAN – “Papayo el Velachero”
"Al amanecer del 27 de diciembre, dice Pigafetta".

Al amanecer del 27 de diciembre, dice Pigafetta, dejamos atrás el primer paraíso de nuestro periplo. Con sorpresa vimos que docenas de canoas nos acompañaron hasta la salida de la bahía.

Continúan la marcha costeando hacia el Sur, hasta que entran en el llamado “Mar Dulce” o Río de la Plata. A este lugar había llegado tan solo tres años antes Juan Díaz de Solís, con una expedición que también tenía la misión de encontrar un paso al otro lado de América, pero aquí los indios asesinaron, descuartizaron, asaron y devoraron al propio Solís y a otros de sus compañeros, retornando a España el resto.

Gines de Mafra relata en su diario que un “día se hallaron agua tan blanca… agua dulce que causó en todos admiración y algún temor”. Magallanes alberga la esperanza de haber encontrado el ansiado paso, de modo que exploran concienzudamente el Río de la Plata e incluso el río Uruguay durante un total de 22 días. Avistaron un monte que lo llamaron “Monte Vidis” (hoy día Montevideo).

A partir del Río de la Plata continúan hacia el mediodía y todo es territorio desconocido. Nadie antes había llegado a estas costas. El clima se va volviendo cada vez más frío, y encuentran un lugar, al que llaman Puerto de San Julián, donde Magallanes decide que pasarán el invierno. Entonces muchos oficiales le demandan que “deje de andar perdido por esa costa estéril” y Magallanes termina contándoles al fin, que lleva capitulado con el Rey de descubrir esa costa hasta localizar un paso que les permita alcanzar la Especiería. Entonces le reclaman que no se detenga y siga avanzando, pero Magallanes se mantiene firme.

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Ante esta situación, los capitanes Gaspar de Quesada, Juan de Cartagena (liberado por aquél) y Luis de Mendoza traman sublevarse contra él. Sin embargo, Magallanes consigue neutralizar el complot y aplica mano dura, ayudado por Gonzalo Gómez de Espinosa (su piloto de la Trinidad), que mata a Luis de Mendoza, capitán de la Victoria. El 7 de abril manda cortar la cabeza y descuartizar a Gaspar de Quesada, capitán de la nao Concepción, y condena a ser desterrados a su suerte al veedor real, Juan de Cartagena, y a un fraile, Pedro Sánchez Reina.

Al resto de sublevados, o bien no tuvo más remedio que perdonarlos dado que les necesitaba para el gobierno de las naves o, como decía Ginés de Mafra, les quiso ahorcar, pero "esta crueldad no consintió la demás gente de la armada". Entre otras, aquí se salva Juan Sebastián Elcano, quien estaba en el grupo de indecisos o seguramente amotinado y lo degrada a marinero.

Magallanes decide permanecer en Puerto de San Julián durante 147 días, un período muy prolongado, lo cual no se entiende por parte de muchos expedicionarios.

Durante este período, además de múltiples encuentros con los indígenas del lugar a los que describieron como gigantes (Patagones), se produce otro importante suceso: la nao Santiago, al mando de Juan Serrano, había sido enviada a explorar algo más al Sur mientras los demás permanecían en el Puerto de San Julián.

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Una fuerte tormenta hace que encalle, perdiéndose la nave, aunque solo fallece un esclavo y son capaces de recuperar buena parte de los enseres y víveres que contenía el buque. Dos hombres harán de forma muy penosa a pie el camino desde Puerto de Santa Cruz, donde esto ocurrió, hasta Puerto de San Julián, para avisar al resto, que acudirán de inmediato en su rescate.

Cuando por fin Magallanes decide salir, al parecer encuentran muy malas condiciones meteorológicas y vuelve a parar durante otros 53 días, esta vez en Puerto de Santa Cruz, donde la pesca es mucho más abundante.

Continuará el 28 de enero del 2022…..

 

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