En febrero de este año el Gobierno Nacional presentó su política para la reactivación económica en la que establece cómo las diferentes entidades del estado deben contribuir a "desarrollar capacidades en los hogares, el aparato productivo el marco institucional y el desarrollo digital para que, en el corto plazo, el país pueda retomar la ruta de desarrollo que estaba recorriendo cuando fue golpeado por el COVID-19".
Esta política, que podría estar dirigida sólo a las carteras de vivienda, salud e industria, incluyó al sector de ciencia, tecnología e innovación como dinamizador de la economía post pandemia. En efecto, en el documento CONPES 4023, el gobierno considera que la ciencia puede contribuir a mitigar los efectos económicos de la pandemia dado que las actividades de ciencia y tecnología, la investigación y la innovación son “determinantes en la sofisticación y diversificación del aparato productivo”.
En el diagnóstico, el gobierno reconoce que la ciencia en Colombia está muy por debajo de otros países en su capacidad de incidir en el aparato productivo; admite que, pese a estar en pleno siglo XXI, Colombia carece de una estrategia específica sobre adopción y financiación de tecnologías 4.0 en el sector empresarial y, menciona a la bioeconomía como una oportunidad económica para Colombia.
De forma positiva, esa política pública admite que, incentivar actividades de ciencia, tecnología e innovación, permite mejorar la competitividad de las industrias, incrementar la participación de las empresas en los mercados nacionales e internacionales, aumentar la productividad de los trabajadores, reducir los costos y agregar valor en los productos. Lo anterior es un gran avance pues poco a poco en el alto gobierno se le va dando importancia a la investigación científica producida en Colombia.
Sin embargo, las acciones que exige esa política pública no son suficientemente enfáticas para que el sector de ciencia, tecnología e innovación tenga las herramientas adecuadas para lograr impactar positivamente a la economía Colombiana post pandemia. Sustento esa afirmación teniendo en cuenta las líneas de acción del documento CONPES, en particular la política establece que se dinamizará el aparato productivo mediante:
1. La creación de una Red de Colaboración que busca brindar infraestructura y servicios a las empresas con la colaboración de Centros de Desarrollo Tecnológico, Centros de Innovación y Productividad, Centros de excelencia, Parques de CTI, laboratorios abiertos y universidades. Pese a ser una idea interesante, una red en sí no logra dinamizar los procesos de mejoramiento de la productividad de bienes y servicios que ofrece una empresa en el mercado. La creación de esta Red acercará a los actores pero, en sí, no es la herramienta adecuada para que los industriales aprovechen el conocimiento científico para incorporarlo en sus procesos productivos. Este cambio cultural requiere de estrategias más profundas y sostenidas en el tiempo que la creación de una red de colaboración, se necesita una política que ayude a los industriales a ver los beneficios de innovar con base en desarrollos científicos y tecnológicos y a identificar las ventajas competitivas que ese tipo de apuestas puede tener a corto, mediano y largo plazo.
2. El aumento del financiamiento que generará Bancoldex para las pequeñas y medianas empresas del país. Sin embargo, no menciona ninguna obligación relacionada con procesos innovadores o investigativos. De no mencionarse esta condición, estas líneas de crédito serán una más de las formas de financiación de las PYMES sin que la incorporación de conocimiento sea una condición para que el gobierno otorgue estos recursos. Recomendamos incluir tal condición para que poco a poco se vayan incorporando requisitos de innovación como exigencias para acceder a las fuentes de recursos que ofrece el estado para dinamizar el aparato productivo.
3. El impulso de proyectos de bioeconomía a cargo de MinCiencias. Este objetivo establece las siguientes metas claras: en el 2022 el país contará con 42 nuevos bioproductos registrados por el Programa Colombia Bio y 1.436 nuevos Negocios Verdes verificados. Con esta precisión, será mucho más sencillo hacer seguimiento y garantizar que las inversiones que haga el gobierno logren alcanzar las metas propuestas. Adicionalmente, MinCiencias abrió una convocatoria en el 2020 que buscaba apoyar el desarrollo de la Bioeconomía en Colombia. Los resultados de esa convocatoria serán importantes para impulsar los resultados que se requiere para la dinamización del aparato productivo. Llama la atención que las metas de bioeconomía ya estaban trazadas en otras políticas, es decir, hay que ampliarlas para que tengan el efecto dinamizador post pandemia que busca el gobierno.
Los comentarios anteriores no le deben restar a la relevancia de la gestión del MinCiencias y del DNP de haber logrado que el tema de ciencia, tecnología e innovación estuviera incluido en un CONPES tan importante como el de reactivación económica post pandemia. Esto en sí es un gran logro pero también es un campanazo tanto para la comunidad científica como para los industriales. Para los primeros, es una alerta a acercarse con el conocimiento a los procesos productivos y apoyar su dinamización y para los industriales, es un llamado para que comprendan que sus productos y servicios serán más competitivos a nivel nacional e internacional en la medida en que se apoyen en innovación basada en ciencia hecha por científicos colombianos.
