Cosas claras en un momento oscuro

Publicado por: maria.vargas el Sáb, 15/05/2021 - 07:37
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Por: Ignacio Arizmendi Posada.
Cosas claras en un momento oscuro

En la Colombia de estos días de 2021, lo que se ve, se oye y se lee puede llevar a pensar a muchos que estamos en un momento oscuro, muy oscuro, pero con un big-bang a bordo, a la manera del principio de los tiempos, de suficiente intensidad y luz como para tener algunas cosas claras:

Sobre el paro 

Gente con motivos para protestar. No puede negarse que hay muchas personas dolidas con su situación real, sin trabajo, sin recursos adecuados para vivir dignamente, marginada, con desesperanza y desespero. 
La dualidad de las marchas. Mientras unos van entusiastas y respetuosos, para atraer el apoyo ciudadano, otros lo hacen de manera bélica, para suscitar rabia. Parecen usando las "balas rojas", munición calentada al rojo vivo, técnica naval que Napoleón empleaba en el puerto de Toulon con el fin de incendiar las naves enemigas.
Enfrentamientos armados. Se ven entre ciudadanos particulares, indignados con el vandalismo y los bloqueos, y los que los ejecutan, preludios tímidos de una guerra civil. 
Un ensayo insurreccional. Consiste en intentar derrocar al presidente para ver qué se debe corregir en un futuro cercano en caso de no lograr su propósito hoy. Es un “experimentum crucis”, experimento crucial, como Newton denominó el método para demostrar, hacia 1666, que la luz blanca era una mezcla de los colores del espectro. 
La presencia de agentes y particulares extranjeros. Se habla de varios casos en las manifestaciones y en la preparación y ejecución de actos terroristas.
La “táctica de Chauvin”. Se refiere al policía estadounidense, de ese apellido, que mató a George Floyd por asfixia, el 25 de mayo de 2020 en la ciudad de Minneapolis, al presionarle el cuello con su rodilla durante casi nueve minutos. La táctica la adaptan en las protestas al crear cuellos de botella en las ciudades bloqueándolas para evitar que les entre y salga aire (alimentos, insumos de salud, etc.), hasta lograr “el poder del pueblo para el pueblo” con el presidente Duque exiliado (si le va bien…). 
Muchas mujeres jóvenes con un intenso odio social. Como si sus profesores les hubieran endulzado el oído con esperanzas de paraísos al estilo, también, del emperador francés, que antes de invadir a Italia arengaba al ejército así: “Soldados: estáis mal vestidos y mal alimentados. El gobierno, que os lo debe todo, no puede daros nada. Yo os conduciré al paraíso terrenal, donde encontraréis llanuras fértiles, grandes ciudades, provincias opulentas, y donde os aguardan el honor, la gloria y la riqueza”. Lo mismo que los petros y petras dicen hoy en Colombia. Chávez lo decía ayer.

Si yo fuera parte de la subversión, pensaría que un golpe de estado a un gobierno débil es relativamente fácil: un coctel de marchas, terrorismo y bloqueos. O algo así.

Sobre las autoridades

Un gobierno central confuso. Se le siente sin audacia, sin lanzar suertes eficaces, sin una lectura realista y pronta de los hechos luego de los primeros bloqueos.
La crecida del problema. La permitieron las autoridades nacionales, regionales y locales.
Un pésimo asesoramiento al primer mandatario. Sobre todo en comunicación, persuasión, enfoque de mensajes, tipo de frases, estilo, oportunidad de lo dicho, etc.
La imagen del presidente. Es más la de un “duque” que la de un “líder”. Sorry.
La palabrería oficial. Por ejemplo: “¡No permitiremos el uso de la violencia!”, “¡No toleraremos las vías de hecho en ningún punto del territorio patrio!”, “¡Apresaremos a los culpables para que les caiga todo el peso de la ley!”. Jeje.
El derrotismo. Cali y otros lugares del país sin gobierno, sin norte, sin aire.

Así como Duque ha tenido al ministro de Salud como brazo derecho para enfrentar la pandemia del virus, ¿de quién tendrá que valerse para enfrentar la del odio social?

Sobre los medios

La actitud de los periodistas mamertos. Son aquellos que, dentro y fuera del país, les han hecho el juego y el fuego a los marchantes, subestimando el vandalismo de muchos y agrandando los excesos de algunos agentes del Estado.
La falta de hormonas o neuronas periodísticas. Sobre todo cuando entrevistan a los líderes visibles del paro y no les descubren sus “balas rojas” e intenciones ocultas. 
El exceso de espacio a los vociferantes. Están muy bien entrenados en el uso de los espacios mediáticos para reproducir el adoctrinamiento recibido en las clases y reuniones.

Perdón por esto último: si el presidente y el gobierno no se ponen las pilas debidas, el “experimentum crucis” en curso los tumba sangrientamente, ahora o luego, para instalar aquí, por décadas, un colectivo ominoso con nombres “paradisíacos”: Colombia Humana, Alianza Verde, Dignidad, Unión Patriótica, Comunes y otros. Y el comunista, claro.

INFLEXIÓN. Nuestro país parece condenado a no salir adelante “nec spe nec metu”, ni por esperanza ni por miedo.

Por: Ignacio Arizmendi Posada

15/05/021

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