¡De eso tan bueno no dan tanto!

Publicado por: maria.vargas el Sáb, 04/12/2021 - 08:38
Share
Por: Ignacio Arizmendi.

Estos son días de problemas, oportunidades, ideas y soluciones. Lo saben los candidatos a la presidencia, uno de los cuales, justo en este momento, se prepara para pronunciar un discursos “histórico” con ayuda de asesores que le recuerdan pautas de expresión verbal, oral y corporal, o le refuerzan el acervo ideológico y programático con frases cortas. Saben que el aspirante no solo estará exponiendo sus promesas, sino exponiéndose al juicio de sus destinatarios. Al fin y al cabo, del mensaje o “menaje” que entregue en muy buena parte dependen los votos para triunfar, por lo cual buscará ser sugestivo y rotundo. 

Llega el momento y nuestro candidato echa mano de 25 promesas “voto-succionadoras”, unas de las tantas que ha logrado coleccionar con apoyo de sus cerebros:

• Casa propia y digna para cada ciudadano o familia.
• Casas campestres del Estado para compartir con otras familias.
• Educación gratuita y de calidad desde jardín hasta universidad.
• Salud gratis de alta calidad para todos.
• Salario solidario para desempleados y población mayor no productiva.
• Atención prioritaria a la niñez.
• Políticas vanguardistas en favor de la mujer y las minorías.
• Cero hambre.
• Políticas dinámicas para estimular el turismo y la recreación.
• Un inteligente desarrollo urbano.
• Cuidado del medio ambiente y lucha contra el cambio climático.
• Acciones específicas y de largo alcance a favor del deporte.
• Impulso, como nunca, a la ciencia, la tecnología, la cultura, el emprendimiento.
• Vías públicas modernas.
• Impulso nunca visto a la agricultura y la economía del campo.
• Uso responsable y social de los recursos naturales.
• Políticas económicas que empujen y fortalezcan el desarrollo del país.
• Una praxis tributaria justa en beneficio de la equidad y la estabilidad.
• Respaldo sostenido a las exportaciones.
• Unas Fuerzas Armadas tecnificadas y profesionales de cara a la defensa interior y exterior.
• La configuración de una justicia sólida, diligente y efectiva.
• Una acción integral para enfrentar y reducir el crimen al mínimo.
• Policía en cada esquina.
• Llevar la corrupción a cero introduciendo la cadena perpetua y la pena de muerte.
• Ejecución de una política internacional en pro de la paz nacional y mundial.

¡Formidable! Ahora bien, tras oírlo o leerlo, los electores le preguntamos al candidato tres cosas: ¿esas propuestas son pertinentes?, ¿viables?, ¿sostenibles? ¿Contesta a todo sí? ¡Estupendo! Pero a las anteriores preguntas, que se refieren a las promesas, debemos añadir otras que nos haremos acerca del aspirante propiamente dicho. Unas cuantas: 

• ¿Qué tal su calidad humana?
• ¿Su formación personal? 
• ¿Su prestigio profesional? 
• ¿Sus valores y capacidad de liderazgo?
• ¿Su conocimiento del país?
• ¿Su conocimiento del mundo?
• ¿Su experiencia de gestión pública? 
• ¿Cómo se encuentra de salud? 
• ¿Cómo evaluamos su edad?
• ¿Qué decir de las personas y organizaciones que lo acompañan?

Es que, señoras y señores votantes, la cosa es muy simple: no se trata únicamente de analizar tanta propuesta arrobadora o robadora, sino de evaluar a quien, “con todo el mercado afuera”, las presenta a la comunidad y aspira a nuestros votos. Por ello, el colombiano de a pie no tiene nada distinto a preguntarse y preguntarles a los aspirantes a la presidencia: “¿De eso tan bueno sí dan tanto? Porque ustedes, para lograr votos, salen con ideas maravillosas, pero para incumplirlas les falta tiempo para inventar disculpas”.

INFLEXIÓN. El médico William Lloyd, especialista en la garganta, atendió durante muchos años al tenor italiano de ópera Enrico Caruso, en su momento el mejor cantante del mundo, de quien dijo en un artículo: “El poder de su voz era tan grande, que en mi consultorio rompía a menudo tubos de vidrio con solo cantar las notas fundamentales” (El Tiempo, Bogotá, 25sept1921). Algo similar buscan los candidatos: hablarnos con un tal poder en la palabra, que nos envuelven en fantasías arrobadoras…

Por: Ignacio Arizmendi Posada.

4/12/21