La crisis en el último año ha traído grandes cambios en el entorno laboral, resaltando la importancia de priorizar una cultura organizacional inclusiva, solidaria, equitativa y diversa; y como sus actuaciones y compromisos con la sociedad, tendrán relevancia en la toma de decisiones actuales y su impacto en su futuro.
Cada día son más las empresas que ratifican su compromiso para combatir los prejuicios culturales que tanto afectan el entorno laboral, al definir una ruta de diversidad, equidad, solidaridad e inclusión, como pilares fundamentales para su sostenibilidad, entendiendo que una cultura inclusiva promueve el crecimiento personal y profesional, al fomentar la confianza y apertura a nuevas ideas para el desarrollo y ejecución de importantes proyectos en beneficio de la sociedad, yendo más allá de cumplir con unos indicadores.
Cuando las empresas entienden que la diversidad enriquece a sus trabajadores, estas, crean espacios y entornos que garantizan la inclusión y diversidad de los mismos, quienes adquieren un sentido de pertenencia, dando paso a uno de los mejores lugares para trabajar. Este tipo de comprensión, contribuye a crear empresas autenticas, que aceptan las diferencias, creando así compañías más humanas que logren conectar emocionalmente con sus trabajadores a través de los valores empresariales.
Las empresas líderes, en este momento esta asumiendo la responsabilidad de convertirse en agentes de cambio social, para que temas como la diversidad e inclusión se apropien y mantengan como un valor fundamental y estratégico, más allá de un reconocimiento o premio, por ello sus decisiones alineadas con sus valores, buscan fomentar el desarrollo profesional de sus trabajadores a través de planes e iniciativas que luchen contra cualquier tipo de discriminación.
Los equipos equilibrados tienen mayor probabilidad de generar resultados exitosos e innovadores; por ello se deben crear equipos de trabajo que reflejen la demografía de sus clientes, y es por esto que las empresas tienen un papel estratégico en el desarrollo económico y social del país. Contar con estrategias de responsabilidad social y sostenibilidad que promuevan la diversidad y la inclusión es fundamental para lograr una sociedad justa, igualitaria, sana y sostenible.
Uno de los indicadores para analizar las condiciones de desarrollo de un país, es su nivel de igualdad, ya que una sociedad inclusiva y equitativa, genera un crecimiento sostenible. Desde la perspectiva empresarial, está comprobado que la diversidad y la inclusión generan valor para trabajadores, clientes y la comunidad, al introducir diferentes perspectivas que fomentan la efectiva toma de decisiones, además promueven la creatividad e innovación y crean un clima colaborativo para alcanzar los objetivos proyectados.
La revista Harvard Business Review, señalo que hay un nuevo concepto, el acantilado de cristal, un fenómeno en el que, se le ofrecen a las mujeres un puesto de liderazgo en lugares y empresas en el que el riesgo de fracasar es alto, haciendo que en algunos proyectos se desmotiven y renuncien en el corto plazo o lo rechacen. A pesar de esto, muchas mujeres que con tenacidad, habilidad, inteligencia, motivación, visión y estrategia, conforman equipos de trabajo altamente eficientes y efectivos, logran “darle la vuelta”, en el corto plazo, al negocio generando alta rentabilidad, mejorando la calidad de los productos y servicios y generando bienestar para trabajadores, clientes, proveedores y la comunidad, adquiriendo amplia experiencia, para afrontar nuevos desafíos.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) concluyó en 2019, que tres de cuatro empresas que promovieron mujeres en cargos directivos, registraron un aumento de sus utilidades del 5% al 20%.
Las empresas deben comenzar a estructurar una cultura inclusiva, abordando estrategias que enmarquen estos comportamientos en su hoja de ruta. Por esto dentro de esta hoja de ruta, se debe partir creando un órgano de gobierno que lidere el cambio y enfoque a los líderes en ese camino.
Cada vez más personas quieren ver un cambio real respecto a la equidad de género en todas las dimensiones, aunque es importante aclara que la equidad empieza en casa, y es por esto que las tareas de la casa como las oportunidades laborales, no deben tener distinción por género.
Las empresas con una cultura diversa e inclusiva, tienen una gran ventaja sobre sus competidores. Diversidad e inclusión, significa que todas las personas tengan igualdad de oportunidades, sin importar su raza, ciudadanía, orientación sexual, habilidad, genero, edad, intereses personales, discapacidad física o mental, por lo que va mucho más allá de oportunidades laborales, también incluye oportunidades sociales, familiares, deportivas, literarias y artísticas entre otras y a que sus experiencias, propósitos y perspectivas sean valoradas.
La pandemia ha provocado un aumento desproporcionado de la tasa de desempleo de las mujeres (en comparación con los hombres). De hecho, según la estimación de la ONU, en este 2021 la crisis hará que 47 millones de mujeres y niñas caigan en la pobreza.
Además, por los cierres de centros educativos, especialmente los públicos (discriminación), la cuarentena y los paros, se genero una desigual distribución de las tareas en el hogar, generando un impacto asimétrico que afecto principalmente a las mujeres. Por esto contribuir a que el hogar sea un entorno solidario, compartiendo responsabilidades y labores de forma equitativa, permite una mayor fluidez en las tareas del hogar y el fortalecimiento de la relación de pareja y de la familia, eliminando aquellos roles y estereotipos (absurdos y paquidérmicos), patrones culturales que establecieron, hace tiempo, lo que debían ser y hacer mujeres y hombres, limitándoles su libertad.
Por lo tanto el desarrollo integral de un país, está relacionado, además de su capacidad productiva, por el bienestar social, teniendo origen en el hogar, por esto una medición exclusiva de crecimiento económico, sin tener en cuenta variables sociales, medio ambientales y emocionales, no podrán dar una respuesta exacta e integral al desarrollo, crecimiento y bienestar del país.
Una sociedad que cree y apropia la inclusión y la equidad, presenta mayores niveles de crecimiento social, intelectual, laboral, empresarial y económico. Y es en este sentido que las empresas de todos los sectores y tamaños, deben contar con un verdadero plan de diversidad e inclusión, aumentado así el bienestar y la satisfacción de los trabajadores y sus familias, logrando reducir conflictos internos, aumentando la colaboración y solidaridad entre los trabajadores, mejorando su reputación ante la comunidad y los clientes, alcanzando mayores beneficios en términos de competitividad, calidad, rentabilidad y sostenibilidad.
