Esta cosa es rara

Publicado por: maria.vargas el Mar, 02/06/2020 - 11:21
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Por: Carlos Salas.
Carlos Salas

¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué los gobiernos decidieron confinar a sus pueblos cuando la misma Organización Mundial de la Salud ha dicho que nunca aconsejó esa medida? Son unas entre las decenas de preguntas que se hace la Dra. Chinda Brandolino luego de haber estudiado con detenimiento el desarrollo de una pandemia que, como vamos corroborando día a día, no lo es en la realidad sino solamente en su nominación.

La definición de “pandemia” fue modificada hace pocos años por la OMS de una manera arbitraria, despreciando su significado histórico, bajo el pretexto de que el número de casos de una nueva enfermedad no es relevante. Para ellos, la propagación de una enfermedad en varios países de un continente, sin importar la cantidad de contagios, es suficiente para decretar una pandemia -lo que no cambió fue el terror que causa en todos su sola mención-. Considerar al Covid 19 como pandemia, por fuera de cualquier consideración que apele al sentido común, fue el detonante de la absurda situación en la que se encuentra más de la tercera parte de la población mundial. Se declararon estados de Emergencia Sanitaria, lo que permitió encerrar a cerca de 3.000 millones de personas sin razón justa y sin una explicación racional para ello.

Chinda Brandolino es una médica argentina con una fuerte posición contra el aborto lo que le ha traído no pocos enemigos dedicados a desacreditarla mediáticamente. Con sus preguntas sobre “esta cosa rara” en la que estamos metidos, ha causado resquemores y, como el niño en el tan mencionado cuento de Anderson, se ha convertido en quien ha mostrado la estupidez de quienes no quisieron ver al emperador desnudo. Chinda no denuncia sin tener soportes verificables a través de las redes. Desde sus conocimientos de medicina tiene una visión profesional de un asunto que nos concierne a todos dilucidar, sea cual sea nuestra profesión u oficio. Cualquiera puede hacer el rastreo de la información y notar que hay fichas que no cuadran en el rompecabezas del coronavirus. Por ejemplo, es extraño ver cómo está puesto el interés en una vacunación global como única solución por encima de la búsqueda de remedios efectivos que pusieran este virus en el lugar que le corresponde. El afán de algunos es encontrar la vacuna antes de que la inmunidad de manada le haga perder “clientela”. O el de la relación entre la campaña de vacunación obligatoria contra la influenza, a finales del años pasado y comienzos de este, en varios de los países que se vieron afectados seriamente por el nuevo virus. En Italia, por convenio entre Obama y el anterior gobierno, los más de veinte mil ancianos que fallecieron por coronavirus hicieron parte de los vacunados contra la influenza. En Ecuador y Perú también se hicieron campañas masivas de vacunación.

Un caso que nos deja perplejos es el del uso de los ventiladores. Cuenta Chinda que los médicos italianos se rebelaron contra el protocolo impuesto por la OMS que se resumía en introducir el respirador a los pacientes y no hacer nada más. Decidieron hacer las autopsias, desaconsejadas en un principio por la misma OMS para no propagar el virus, descubriendo que los pacientes morían por una inflamación agravada por el respirador. Lo que se dio allá y en otros países se puede constituir en un genocidio y ya una diputada italiana acusa al gobierno de su país de la responsabilidad de esas muertes.

No encaja tampoco que se le califique de alta morbilidad cuando el premio Nobel descubridor del VIH, el Dr. Montaigner, afirmó que es un virus creado en laboratorio lo cual disminuiría su peligrosidad como lo han corroborado médicos italianos que descubrieron que el virus de ahora no es el mismo del comienzo y que este es inocuo.

De este tenor son las decenas de dudas que plantea la Dra. Brandolino dejando en el aire preguntas que nos ponen a pensar en si los motivos altruistas con los que se presentan algunos son verdaderamente sinceros y si la posición de los gobernantes en la mayoría de los países democráticos, ante “esta cosa rara”, ha sido la correcta 

Luego de escuchar a la Dra. Brandolino en entrevistas que circulan por YouTube he quedado perplejo y quiero anotar una inquietud en particular. Se trata de la pasividad y sumisión con la que los ciudadanos han acatado las órdenes de confinamiento y las nuevas normas impuestas con represión y multas en un momento histórico en el que creíamos que el progreso en todas las áreas nos había alejado del oscurantismo que facilita el trabajo a quienes quieren imponer tiranías bajo el manto de ideologías redentoras. Y me preocupa particularmente que en nuestro país se esté incubando un engendro político que se tome el poder en 2022 cuando este confinamiento nos va dejando sin defensas.

Este tan largo y poco justificado confinamiento ha sido impuesto por un gobierno del que esperábamos soluciones más imaginativas y solidarias que no afectarán nuestras libertades y que apelara a la solidaridad y creatividad de cada uno de los colombianos para enfrentar la crisis. Mi sueño es el de que solamente hayan enjaulado nuestros cuerpos y no nuestras almas.