Falsos Positivos a la carta

Publicado por: maria.vargas el Lun, 22/02/2021 - 11:00
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Por: Jacobo Solano.
Jacobo Solano

La cifra que acaba de revelar la JEP es escalofriante, antes se hablaba de 2248 asesinatos por parte del ejército y ya era estremecedor, pero resulta que fueron más de 6400, aún más degradante para una sociedad envuelta en una espiral de violencia fomentada por gobiernos como el de Álvaro Uribe que nos vendió la seguridad democrática como la gran salvación; la mayoría del país acorralado por la guerrilla, entre los que me incluyo, se volcó a respaldarlo y el resultado fue peor, jóvenes asesinados por todo el país para mostrar resultados de bajas en combate. 6400 vidas perdidas a manos de desquiciados que por un permiso o por un premio poco les importaba engañar jóvenes, disfrazarlos de guerrilleros, asesinarlos y luego desaparecerlos en fosas comunes, ¡Aberrante! 

Esto es una vergüenza Nacional y exige que salgan los responsables, tanto Álvaro Uribe como sus ministros de defensa; incluidos Juan Manuel Santos, flamante Nobel de Paz, y la vicepresidenta candidata Marta Lucia Ramírez, quienes, por acción u omisión, dejaron que este río de sangre fluyera, asesinaron el futuro de muchas familias y no conformes con esto se molestan y salen a responder, como el General Zapateiro que con un trino calificò de víboras a la JEP y a las madres víctimas, respaldado por el nuevo ministro de Defensa Diego Molano, el mismo que acredita su experiencia militar por haber nacido en el Hospital Militar y ser exalumno de un colegio militar. 

Lo que sucedió es muy grave porque  lesiona la intuición militar que no puede ampararse en las banderas del Estado para cometer crímenes de lesa humanidad. Con razón los militares y el Uribismo quieren eliminar al alto tribunal, para ellos sería mejor que nada se investigara y que todo quedara en el olvido por tratarse de jóvenes pobres y sin dolientes, según ellos, esta masacre sistemática superó las muertes extrajudiciales de la dictadura de Pinochet en Chile, 3100 en 17 años, mientras que la alarmante cifra que revela la JEP se completó en los 8 años del Gobierno de Álvaro Uribe. No sé a quien se le ocurre respaldar una política de seguridad democrática con estos antecedentes, solo a ultrafanáticos que carecen de empatía y como no fueron sus hijos, no importa; una tragedia que se sale de toda proporción, lesiona al ser humano y debe trascender las fronteras del país, en caso de que los implicados no acepten sus culpas ante la JEP, como el General Mario Montoya que pedía litros de sangre y fue a la JEP a decir que no sabía nada, con una carga de cinismo que le sale por los poros. Mientras tenemos en la NASA, dirigiendo la misión a Marte, a una colombiana que nos hace sentir orgullosos de los talentos que puede parir este país, aunque se haya formado en EEUU, este degeneramiento humano de los falsos positivos nos ubica otra vez en la realidad que somos: un país violento, corrupto, poco empático y dividido por ideologías absurdas que solo han traído sangre y tristeza

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