Mario Huertas

Analista de asuntos estratégicos y hemisféricos (Énfasis: Brasil y EE.UU.) Columnista de opinión, diario La Nación. Voluntario internacional para la promoción de nuevos liderazgos, Universal Wonderful Street Academy (UWSA), Jamestown-Accra. Colaborador del Goldstreet Business (Ghana). Profesor de Geopolítica y Geoestrategia. Infante de Marina, Armada República de Colombia (A.R.C).

Mario Huertas

La lucha por Haití

Hace unos meses, exactamente en julio del año pasado, la CBS News publicó un documental titulado Fighting for Haiti en el que se mostraba cómo, para 2022, Naciones Unidas estimaba que el 60% de la capital (Port-au-Prince) estaba en manos de las pandillas, otras fuentes (como la BBC) afirman que hoy el 80% de la ciudad está sitiada por dichas bandas criminales. El título de esta entrega se debe precisamente a este documental.

Después de asistir en Guyana a la 46° Cumbre del CARICOM, -el pasado 25 de febrero- las imágenes daban cuenta de que el 1 de marzo el premier haitiano, Ariel Henry, se encontraba en Nairobi en compañía del presidente William Ruto. Había ido a resolver los detalles logísticos para que las tropas keniatas aceleraran su desembarco al oeste de la antigua Española.

Entre tanto, el otrora agente policial, Jimmy Cherizier -mejor conocido como “Barbecue”-intensificaba su lucha sin cuartel para que el premier Henry abandonara el cargo tal como expresamente lo dijo en un video que circuló por varias cadenas informativas.

La violencia se recrudeció y la crisis de seguridad llegó a su punto máximo cuando las pandillas tomaron el aeropuerto Toussaint Louverture, el pasado 4 de marzo, a fin de evitar que Henry regresara al país; sumado a lo anterior, un ataque a dos de los mayores centros penitenciarios produjo una masiva excarcelación de miles de internos que quedaron de inmediato en libertad. La seguridad del país quebró totalmente.

El problema de fondo de todo esto es que desde los tiempos de Duvalier padre, quien creó los Tonton Macoutes, los pandilleros han estado vinculados al poder político y estos vínculos se fortalecieron aún más, según muchos haitianos en el exilio, durante los últimos años del mandato de Jovenel Moïse. Igualmente, el sector privado también se ha servido de estas estructuras criminales para efectos de su propia seguridad.

En ese sentido, también resulta cierto que el mismo Ariel Henry ha incumplido el Acuerdo de Montana que fijó un período de transición de dos años después del asesinato del presidente Moïse, el 7 de julio de 2021. Para mayor detalle sobre este Acuerdo, léase Haiti: Betting on the Montana Accord publicado en 2022 por el CSIC (Center for Strategic and International Studies).

Así, la crisis de seguridad desatada en Haití ha traído efectos para todo el Caribe, tan es así que la dimisión de Henry se da en el marco de la última Cumbre del CARICOM que citada en Jamaica y con el Secretario de Estado -Anthony Blinken- a bordo anunciaron el pasado lunes que una transición inmediata sería lo mejor para reestablecer la frágil estabilidad haitiana y la seguridad de la región caribeña. El presidente de Guyana, Irfaan Ali, en rueda de prensa literalmente dijo:

“We are pleased to announce the commitment to transitional governance arrangement which paves the way for a peaceful transition of power, continuity of governance and action plan for near-term security and the road to free and fair elections. It further seeks to assure that Haiti will be governed by the rule of law”

Pareciera, en consecuencia, que todos los demonios se han puesto cita en Haití durante los últimos años debido a: la crisis de salud pública (Covid19 y Colera) desatada entre 2021 y 2023, dos terremotos (2010 y 2021), el asesinato del presidente Moïse, serios problemas en materia de seguridad alimentaria y ahora la crisis de seguridad nacional. Todo lo anterior hace pensar en la validez de la teoría del Estado Fallido para explicar la dura situación que se vive en Haití.

La quiebra institucional del país caribeño refleja la manera en que los Estados y los líderes políticos no pueden desmantelar o desincentivar los aparatos de seguridad para ser reemplazados por grupos paramilitares o guerrilleros de uso exclusivo y personal del mandatario de turno.

La seguridad nacional es uno de los valores quinta esenciales para que toda asociación política pueda sobrevivir a los duros embates que las democracias vienen sufriendo en los últimos años. El gansterismo se toma el hemisferio americano y la única manera de enfrentarlo o prevenirlo es ejerciendo un liderazgo que potencie los aparatos de seguridad y la cooperación internacional de políticas de seguridad que combatan, por igual y sin distinción, el crimen organizado que no conoce de fronteras.

 

Cuestionario:

  1. ¿Cuál será la suerte de los colombianos detenidos en Haití por cuenta del asesinato del presidente Moïse en 2021?
  2. ¿Bukele tiene todo bajo dominio en El Salvador a tal punto de ofrecerse para resolver la crisis en Haití?
  3. ¿Esta crisis no tiene nada que ver con la situación de desorden público que vive actualmente Colombia?
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