La responsabilidad del individuo

A continuación, presentaré una cuarta parte de mi pensamiento que he ido construyendo a través de mis lecturas, experiencias y opiniones personales. Con esto no pretendo que el lector del presente artículo cambie su manera de pensar, solamente aspiro a que conozca otra forma de pensamiento y formas de civilización que han tenido un éxito cuantificable, más aún cuando la información que se presenta en las redes sociales es precaria y la historia en los colegios e inclusive en las universidades ha sido mal contada. En esta ocasión ahondaré en la responsabilidad que se tiene como individuo, esta responsabilidad es inherente a un concepto inseparable: la libertad.

Cuando nosotros escogemos se tiene que entender que se está corriendo un riesgo de equivocarnos y, por lo tanto, hay consecuencias que se deben asumir. Esta es una razón esencialmente filosófica en la que como conservadores nos diferencia de los liberales y de la derecha radical. Cuando diferentes sectores quieren al Estado como fuente suprema de todo beneficio pretenden eliminar el factor que deben a asumir los seres humanos, con lo cual prácticamente se está eliminando la responsabilidad de la acción. El libertinaje atenúa la importancia de la responsabilidad humana, pues enseña que son las circunstancias las que producen determinados resultados del ordenamiento social y económico, negando así la responsabilidad directa del ser humano.

Nos dicen que el Estado lo es todo para prevenir y curar la desesperanza social, lo que al final significa una afectación a la actividad privada. Así que cuando empezamos a creer que no tenemos ningún grado de control sobre una determinada circunstancia se comienza a diluir el concepto de responsabilidad, en palabras de Hayek: es un temor a la libertad.

Los liberales o la izquierda de ahora, en efecto la colombiana para este caso nos están acostumbrando a vivir de la demagogia y de los mitos. Al contrario, el conservatismo cree que el hombre es superior a su circunstancia; que debe hacerse responsable y actuar como tal, con la verdad. Creemos que los factores adversos influyen en mayor o menor grado, pero que en ningún caso pueden convertirse en excusa permanente para abstenerse de asumir la responsabilidad del progreso. 

La diferencia de la visión entre el conservatismo y el liberalismo es, en efecto una actitud hacia la vida, hacia la forma en que se vislumbra la libertad. La libertad no puede implicar creernos jueces de los valores otros, ni sentirnos autorizados para impedir las fuerzas espontaneas que se crean por el desarrollo de las sociedades. En sí, los conservadores somos herederos de una tradición filosófica milenaria basada en la evolución dinámica de las ideas, creemos que cada aporte de la historia es fundamental y, por tanto, creemos que no puede haber progreso sin libertad individual, en el cual se fundamenta en asumir y entender una responsabilidad inherente al ser.
 

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