Fortalecer y acelerar el relacionamiento de las empresas con la agenda 2030

Publicado por: maria.vargas el Dom, 19/09/2021 - 09:00
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Por: Augusto Solano Mejía.

Nadie puede discutir que en la actualidad la Agenda 2030 ha tomado aún mayor relevancia y que acelerar su implementación es una obligación de los gobiernos mundiales. Son los mandatarios de los diferentes países quienes deben asegurar la implementación de políticas y estrategias que permitan la creación de un modelo de desarrollo sostenible, el cual se vincula directamente con la supervivencia de la especie humana y del planeta.

Sin embargo, no podemos alejarnos en ningún momento del enfoque multi actor de la Agenda y de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los ODS son producto de un proceso abierto e inclusivo que contó no solo con la participación de los estados miembros de la ONU, sino también con el aporte de múltiples representantes de los sectores civil, empresarial, científico, educativo y de las comunicaciones, entre otros muchos.

Hablando específicamente del sector empresarial, este ha adquirido un papel más que protagónico por su importancia en la trilogía economía, sociedad y medio ambiente. Es imposible negar que en nuestro país muchas empresas han implementado medidas importantes frente a diversos ODS y que, además, se han comprometido a socializar la importancia de la sostenibilidad a sus colaboradores y a la ciudadanía en general.

Sin embargo, frente al reto que supone la declaración de emergencia dada por la ONU y el efecto negativo, directo o indirecto, del Covid sobre los diferentes indicadores de seguimiento de los ODS en Colombia, nos encontramos con dos variables fundamentales que deben tener en cuenta las empresas y los empresarios de todos los sectores y tamaños en el país, si como sector se quiere responder al reto del Desarrollo Sostenible.

En primer lugar, más del 90% del tejido empresarial nacional está compuesto por micro, pequeñas y medianas empresas, de las cuales un gran número desconoce el verdadero concepto de la Sostenibilidad y lo asocia con acciones exclusivamente ambientales.

Esto supone un gran desafío, tanto para el sector público como para los gremios, porque este debe ser un esfuerzo común y no solo de las grandes empresas. Aquí cobra vital importancia la generación de estrategias que permitan a las MiPymes entender los ODS, definir sus prioridades de acuerdo con sus actividades, establecer objetivos, integrar a sus empleados en el proceso y finalmente comunicar sus acciones.

En segundo lugar, urge contar con reportes que den cuenta del verdadero aporte de las empresas a la gestión de los ODS. Esta es la única manera para generar información de calidad que contribuya a la discusión pública y toma de decisiones políticas.

Aunque algunas empresas, aún faltan muchas, han emprendido acciones en la implementación de los reportes de sostenibilidad, la constante es que estos no son homogéneos, no cuentan con estándares definidos y no están alineados con los ODS.

Es verdad que se han realizado diferentes iniciativas desde el Gobierno y el empresariado para consolidar la información de las empresas, pero los resultados aun dejan mucho que desear. Se estima que, de las 169 metas definidas en el sistema nacional de seguimiento a los ODS, alrededor de 88 requieren el involucramiento activo y estratégico del sector privado. Es vital fortalecer los mecanismos de reporte para hacer seguimiento y monitoreo a la implementación de los ODS a nivel local y nacional.

Así las cosas, la tarea es clara. Los empresarios deben unirse mucho más frente al desarrollo sostenible, realizar alianzas que permitan socializar a todos los colaboradores del sector su importancia, compartir saberes y experiencias exitosas y, finalmente, entender que hay que contar, medir y compartir todas las acciones que se adelanten para acelerar el cumplimiento de la agenda 2030 y asegurar nuestra sostenibilidad.