Aceptar la vida tal y como es

14 Septiembre 2022, 03:06 PM
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Cuando aceptas tu experiencia descubres qué sientes al hacerlo. Cuando sabes lo que sientes, entonces pensar y sentir van de la mano.
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Simon Berger

Nunca has llamado al dolor, y, sin embargo, lo has sentido. El amor llega de la misma manera: en un momento que te coge totalmente por sorpresa. Tal vez intentes retenerlo, pero no suele cooperar. Como el dolor, el amor es repentino y escurridizo.

No responde a las manipulaciones de tu mente, cuando aparece ni cuando desaparece. Piénsalo bien. Si no tiene ningún poder para atraer al amor o para hacer desaparecer el dolor, ¿qué otra cosa puedes hacer salvo entregarte? Entregarse significa simplemente aceptar lo que la vida te trae en cada momento. Lo aceptas porque no es posible nada al respecto.

Si internas hacer algo para mitigar el tedio o el dolor, sólo conseguirás aumentarlos. Porque esta actuación proviene desde tu ego, de tu insatisfacción por la vida, de tu insatisfacción por la actitud que adoptas a la hora de intentar arreglar las cosas. Tras muchos intentos por “hacer” algo respecto a tus estados emocionales comprenderás la extrema futilidad de tal propósito. No te queda nada más por hacer o, por decirlo de otra manera, ya has hecho bastante. Convivir con lo que ya has hecho es suficiente desafío.

“Aceptar la vida tal y como es” en la voz del Terapeuta y Coach de Vida Armando Martí© (una adaptación del texto El Despertar de Paul Ferrini), para la sección Konciencia de KienyKe.com. Escúchalo, disfrútalo y compártelo:

Al principio pensamos que la respuesta a la sensación de no tener bastante es conseguir “más”. Más dinero, más actividad, más relaciones sexuales. Pero, con el tiempo, aprendemos que la respuesta es “menos”. Menos estimulación, menos relaciones, menos intercambios externos; esto facilita la profundización de la experiencia. Y en esta profundización predomina la aceptación del momento.

Cuando aceptas tu experiencia descubres qué sientes al hacerlo. Cuando sabes lo que sientes, entonces pensar y sentir van de la mano. Una vez que sientes tu propio dolor, descubres la motivación que necesitas para poner fin a tu conflicto interior. Quizá te preguntes: ¿acaso no tengo esa motivación desde el principio?

Cuando aceptamos la responsabilidad de amarnos y aceptarnos sinceramente a nosotros mismos en cada momento, frenamos sustancialmente nuestra actividad externa. La manera en que nos responden los demás es sólo algo que quizá nos será útil en el proceso de nuestra propia aceptación. Evolucionamos de una forma gradual, yendo de un proceso de manifestación, caracterizado por una constante actividad exterior, hacia otro proceso del ser que se caracteriza por una mayor alimentación de sí mismo y una búsqueda de la felicidad externa menos egoísta.

En nuestro proceso del “ser” lo que sucede no es tan importante como experimentar el amor y la aceptación propia, al margen de la forma externa que adquiera nuestra experiencia. Comprendemos y comprobamos cada vez más que la felicidad es un acontecimiento interior, no exterior.

Por: Armando Martí

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