Después de los gritos, que se convirtieron en el eco trágico de una pelea familiar salida de control, se escucharon ocho disparos. Entre bala y bala las voces que nutrieron la fuerte discusión iban disminuyendo.
Lea aquí: La historia del periodista que murió por una sombrilla envenenada.
Con el octavo disparo llegó el silencio de la muerte. Solo el llanto de una niña, la única de la familia que estaba ilesa, acompañó la trágica y sangrienta escena: tres cuerpos baleados.
Lea también: Así planeó el robo y homicidio de sus padres.
El hecho, según registro policiaco, ocurrió a las 6:35 de la tarde del martes 4 de octubre; una fecha que las familias Vargas y Palomino, la primera oriunda del Tolima y la segunda natal de Barranquilla (lugar de los hechos), nunca olvidarán.
Segundos después de haberse acabado la balacera, los vecinos del barrio El Valle, suroccidente de la 'Arenosa', ingresaron a la residencia de Gustavo Vargas y Nini Palomino, él de 58 y ella 22 años menor.
Los cuerpos bañados en sangre de la pareja estaban cerca uno del otro y metros más allá el otro baleado: el hijo de los dos, un joven de 16 años. Dos armas de fuego fueron halladas en la escena.
Sin intentar perder segundos los amigos de la familia alzaron a Nini, al joven y al 'Gavilán', como le decían al hombre cabeza de ese hogar.
A la mujer y a su hijo los trasladaron hasta la clínica La Merced. El adolescente llegó sin vida. Cuatro balas incrustadas en su pecho acabaron con él.
Nini, una bella barranquillera, ingresó a sala de urgencias con tres proyectiles en abdomen y tórax. Su estado de salud es grave.
‘El Gavilán’ fue llevado en otro vehículo a la clínica Vidacoop, pero al igual que su hijo llegó muerto. Vargas tenía un disparo en la sien.
Dicen las voces ocultas del sector que el joven, en una etapa difícil de su adolescencia, era impetuoso con su padre y que los últimos problemas entre la pareja de esposos se centraban en la recriminación del hombre hacia el chico y la defensa de su alcahueta madre.
Según lo narró la policía, basándose en entrevistas con familiares y vecinos, al parecer Vargas y su hijo tuvieron un fuerte enfrentamiento en el que Nini intentó mediar por su hijo.
Las evidencias cuentan esta triste historia: ‘El Gavilán’, comerciante de profesión, llevado por la ira repartió siete tiros entre su esposa e hijo y el octavo lo alojó en su cabeza para tal vez borrar de sí todo recuerdo del baño de sangre que corría frente a sus ojos.
