La madrugada de este 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó ataques en Venezuela y el presidente Donald Trump afirmó que Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron capturados y sacados del país. Mientras Caracas denuncia una agresión y declara emergencia, gobiernos y líderes internacionales han fijado posiciones entre llamados a la desescalada, condenas y respaldos.
Qué se sabe hasta ahora y qué sigue en verificación
Trump comunicó la operación como un “ataque a gran escala” y sostuvo que Maduro fue detenido y trasladado fuera de Venezuela. Del lado venezolano, el Gobierno denunció “agresión militar” y reportó impactos en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira, junto con medidas excepcionales de respuesta.
En paralelo, la vicepresidenta Delcy Rodríguez afirmó que el Ejecutivo venezolano desconoce el paradero del mandatario y exigió a Washington una prueba de vida. Con este punto sin confirmación pública independiente sobre lugar de reclusión o estado físico, las reacciones internacionales se han concentrado en el respeto a normas del derecho internacional, la protección de ciudadanos y el riesgo de escalamiento regional.
Europa: desescalada, moderación y foco consular
En Europa, el tono dominante ha sido el llamado a frenar la escalada y a ceñirse a la Carta de la ONU. En España, el presidente Pedro Sánchez pidió “desescalada” y respeto al derecho internacional, mientras la diplomacia española dejó abierta la posibilidad de facilitar salidas políticas.
La Unión Europea, a través de su alta representante Kaja Kallas, planteó un mensaje similar: moderación, atención a la situación en terreno y recordatorio de que, aun en contextos de alta tensión, rigen los principios del derecho internacional.
Aliados de Caracas: condena y llamado a reacción internacional
Los socios políticos de Venezuela han respondido con condenas directas. Cuba calificó el ataque como criminal y pidió una reacción urgente de la comunidad internacional; además, su canciller respaldó públicamente el pronunciamiento de Delcy Rodríguez.
Desde Moscú, Rusia condenó la acción militar estadounidense y, al mismo tiempo, abogó por una salida mediante diálogo para evitar una escalada mayor. En la misma línea, Irán denunció una violación de principios básicos de la Carta de Naciones Unidas y pidió un pronunciamiento internacional.
América Latina: posiciones opuestas y preocupación fronteriza
En la región, las posturas han sido más contrastadas. En Chile, el presidente Gabriel Boric expresó condena a las acciones militares y reiteró principios como no intervención y solución pacífica de controversias.
En Argentina, el presidente Javier Milei celebró el anuncio de captura, enmarcándolo como un hecho político de liberación, según sus publicaciones en redes.
El expresidente boliviano Evo Morales repudió el bombardeo y lo describió como una violación de soberanía.
En Colombia, el presidente Gustavo Petro condenó el ataque y anunció refuerzos en frontera ante un posible flujo de refugiados, además de pedir activación de instancias multilaterales.
Washington: debate legal y señales sobre lo que viene
En Estados Unidos, el episodio abrió discusión política inmediata. Senadores demócratas cuestionaron la legalidad de iniciar una acción militar sin autorización del Congreso y rechazaron la idea de una guerra con Venezuela. En el campo republicano, voces como el senador Mike Lee difundieron que el secretario de Estado Marco Rubio le indicó que Maduro sería llevado a juicio penal en EE. UU.
Un hecho que reordena el tablero regional
Más allá de las versiones en disputa sobre el paradero de Maduro, lo inmediato es que la crisis ya activó tres carriles simultáneos: diplomacia de desescalada (Europa), condena y presión multilateral (aliados de Caracas) y gestión de impacto regional (fronteras, migración, seguridad). El siguiente punto de inflexión estará en lo verificable: confirmación del estatus de los detenidos, alcance real de daños y eventuales foros de discusión internacional, con la OEA y el Consejo de Seguridad como escenarios probables.
