La misa Te Deum, en la que el Papa despide el año que termina, no fue oficiada este año por el Papa Francisco. En su lugar estuvo el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio. Además, el sumo pontífice no estará en la misa tradicional del primero de enero, en la cual se consagra el año a la Virgen. Allí será reemplazado por el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin.
De acuerdo con el director de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni, Su Santidad presenta una recaída en su ciática. Esta es una condición que causa fuertes dolores de espalda y piernas, y que empezó a aquejarlo desde 2013, apenas meses después de que iniciara su pontificado. De acuerdo con el portal católico Crux, el sumo pontífice ha recibido tratamiento en forma de masajes e inyecciones para calmar esta dolencia crónica.
De todas maneras, según Bruni, el Papa Francisco sí estará presente durante la bendición del Angelus, la cual dirigirá desde la Biblioteca del Palacio Apostólico, como estaba previsto.
Así, el Vaticano cierra de manera atípica un año que ya es atípico, puesto que la pandemia y las restricciones de movilidad ahuyentaron a las multitudes católicas que cada año se agolpan a recibir estas bendiciones desde la Basílica de San Pedro.
