La era Ozempic: la nueva cara de la pérdida de peso

La llamada “Ozempic Face” se ha popularizado con el uso de semaglutida. Carlos David Gutiérrez explica qué hay detrás de estos cambios faciales.
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Kienyke - Inteligencia Artificial

La era Ozempic: la nueva cara de la pérdida de peso

Hace apenas unos años, hablar de Ozempic era hablar principalmente de diabetes. Hoy la palabra aparece en redes sociales, conversaciones sobre pérdida de peso, consultas médicas y hasta en la cultura popular. Los medicamentos de la familia de los agonistas del receptor GLP-1, entre ellos la semaglutida, han cambiado radicalmente el tratamiento de la obesidad y, casi sin proponérselo, también están cambiando nuestra relación con el peso y con el cuerpo.

Para entender la magnitud del fenómeno basta con mirar los números. En uno de los principales estudios con semaglutida para el tratamiento de la obesidad, los pacientes perdieron en promedio cerca del 15% de su peso corporal después de 68 semanas. Para una persona de 100 kilos, estamos hablando de aproximadamente 15 kilos. Y algunos pacientes pierden considerablemente más.

¿Qué es la “Ozempic face” o “cara Ozempic”?

Esto representa un avance enorme en el manejo de una enfermedad tan compleja como la obesidad. Pero perder mucho peso también cambia el cuerpo. Probablemente uno de los términos que más se ha popularizado es el de “Ozempic face” o “cara Ozempic”: personas que después de adelgazar sienten que su cara se ve más delgada, vacía o incluso envejecida. Pero el nombre puede ser engañoso.

Hasta ahora no existe buena evidencia de que la semaglutida destruya selectivamente la grasa de la cara o produzca directamente envejecimiento facial. Lo que ocurre parece ser mucho más sencillo: cuando perdemos una cantidad importante de peso también perdemos grasa facial.

La grasa de las mejillas, las sienes y otras zonas profundas de la cara contribuye al volumen y soporte de los tejidos. Cuando ese volumen disminuye, pueden hacerse más evidentes los surcos, aparecer hundimiento de las sienes o las mejillas y aumentar la percepción de flacidez.

En otras palabras, probablemente no deberíamos hablar de una “cara Ozempic”, sino de una cara con cambios por una pérdida importante de peso. Algo parecido puede ocurrir después de una cirugía bariátrica o de adelgazar significativamente por otros métodos. Pero este fenómeno no ocurre solamente en la cara. Lo mismo sucede en el cuerpo. Después de perder 15, 20 o 30 kilos, disminuye el volumen de grasa que anteriormente mantenía distendida la piel. Dependiendo de factores como la edad, la genética, la cantidad de peso perdido y la calidad de la piel, esta puede retraerse parcialmente o dejar cierto grado de flacidez.

El abdomen, los brazos, los muslos, los glúteos, las mamas y el cuello son algunas de las zonas donde estos cambios pueden hacerse más evidentes. Para algunas personas esto simplemente forma parte de adaptarse a un cuerpo diferente; otras pueden buscar tratamientos para mejorar el exceso de piel o determinados cambios en su contorno corporal.

¿También estamos perdiendo músculo?

¿También estamos perdiendo músculo? Este es otro punto importante y del que se habla mucho menos. Cuando una persona pierde una cantidad considerable de peso, no todo lo que pierde es grasa. Parte corresponde también a masa magra. En un subestudio realizado con pacientes tratados con semaglutida se observó una reducción importante de la grasa corporal y visceral, pero también una disminución de la masa corporal magra.

Esto no significa que Ozempic esté “destruyendo músculo”. La pérdida de masa magra ocurre en mayor o menor proporción durante prácticamente cualquier pérdida significativa de peso. Sin embargo, nos recuerda algo importante: adelgazar no debería significar simplemente hacer que la báscula marque cada vez menos. La calidad de esa pérdida de peso también importa. Mantener una alimentación adecuada, asegurar un consumo suficiente de proteína, realizar actividad física (especialmente entrenamiento de fuerza) y contar con seguimiento médico y nutricional son aspectos importantes durante estos tratamientos.

Y quizás este sea uno de los cambios más interesantes que están generando estos medicamentos: nos están obligando a ampliar la conversación. El objetivo no puede ser solamente preguntarnos cuántos kilos perdió una persona, sino también qué pasó con su grasa, su músculo, su alimentación, su actividad física y su salud metabólica durante el proceso.

¿Entonces Ozempic es bueno o malo?

¿Entonces Ozempic es bueno o malo? Probablemente esa sea la pregunta equivocada. Los agonistas GLP-1 son medicamentos desarrollados para tratar enfermedades, no tratamientos estéticos. Cuando están correctamente indicados pueden producir beneficios importantes sobre el peso y la salud metabólica. Pero, como cualquier medicamento, tienen indicaciones, contraindicaciones y efectos adversos, y no deberían convertirse simplemente en una herramienta para bajar unos kilos sin valoración y seguimiento médico.

Su impacto, sin embargo, está trascendiendo la medicina. La magnitud de la pérdida de peso que hoy podemos conseguir farmacológicamente está haciendo que cada vez más personas experimenten transformaciones corporales que antes veíamos principalmente después de pérdidas masivas de peso o cirugía bariátrica. Por eso creo que no es que Ozempic esté generando cambios faciales específicos como la gente piensa. Lo que sí hizo fue permitir que muchas personas alcancen pérdidas de peso que antes eran difíciles de conseguir sin cirugía. La verdadera revolución de los GLP-1 va más allá de los cambios en la báscula, lo más importante es poder cambiar la forma en la que entendemos la obesidad, la pérdida de peso y el cuerpo que queda después de ella.

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