Estrella porno confesó que su “vida ha sido arruinada por el sexo”

Estrella porno confesó que su “vida ha sido arruinada por el sexo”

23 de septiembre del 2014

Miriam Weeks, más  conocida en la industria del porno como Belle Knox, centra la atención de los medios de comunicación estadounidenses por cuenta de las confesiones  de las que está siendo protagonista en una serie de documentales llamados Convirtiéndome en Belle Knox.

En el documental, producido por Condé Nast Entretenimiento,  la joven de 18 años deja ver su lado más humano. Lejos de las escenas de sexo explícito y orgasmos interminables que simula en las películas que protagoniza, entre lágrimas reconoce: “mi vida ha sido arruinada por el sexo”.

Sin dar mayores detalles, pero con dolor evidente reveló que cuando niña fue violada. “El hombre que cometió el crimen ni siquiera  podría reconocerme ahora”. Advirtió que el incidente de la violación no fue la razón por la que decidió unirse a la industria del porno, como se ha especulado en la web.

Esta estrella del cine porno es en realidad dos personas en una, Belle Knox y Miriam Weeks. Knox es la mujer que muchos desean tener en su cama y Weeks es una juiciosa estudiante de psicológica de Universidad de Duke, en Estados Unidos que paga su estudio “haciendo el amor”.

Belle-Knox-C

Durante su primer año como estudiante  se dio cuenta que el dinero con el que contaba no era suficiente para pagar la matrícula y los gastos de los estudios, por lo que decidió buscar un trabajo que le generara ingresos fáciles, según el portal salon.com.

Fue allí cuando decidió grabar unas cuantas escenas pornográficas con el nombre de Belle Knox. En unos pocos meses, según reporta El Economista.es se metió en la industria del porno y en una de las actrices del cine XXX más reconocidas y deseadas.

Los primeros meses fueron lujo, dinero y caprichos, ya que podía ganar al día entre 900 y 1.500 dólares. Weeks explica cómo Knox era simplemente una parte de ella, la más sexual. “Me gustaba el sexo, era joven, tenía buen cuerpo”, afirmaba. “Mírame, tengo 18 años, y viajo por todo el país haciendo el amor delante de las cámaras para pagar mi matrícula. (…) En el porno todo se realiza según mis términos, puedo hacer lo que quiera y lo que no”, presume.

Pasaron los meses y decidió contarle al mundo lo que en realidad hacía para ganar y vivir de la forma en la que vivía. Muchos de sus compañeros universitarios la cuestionaron, la presión le ganó y reveló su verdadera identidad, su verdadero trabajo. Ese trabajo del que se sintió avergonzada pero del que hoy se siente orgullosa.

No fue fácil. Contó por ejemplo que le contó a su mejor amigo el trabajo que realizaba y con el cual se estaba enriqueciendo.  A los pocos días de rechazar sus proposiciones sexuales, se dio cuenta de que todo el campus lo sabía. “Mi corazón se rompió y pensé que mi vida se había acabado”.

Poco a poco, la joven empieza a lamentarse de su decisión y durante el documental afirma que la industria del porno no es lo que aparenta. No es un trabajo parcial, sino que “tienes que hacerlo hasta el final”. 

“Parte de mi vida ha sido arruinada por razón de sexo, mi familia no me habla”, dice Weeks. “La industria tiene una manera de ser amarga y cínica, en la calle no confío en la gente.

Con algo de nostalgia además reconoce “creo que mis experiencias me han envejecido. Yo no tengo la mente de un joven de 18 años de edad. Yo tengo la mente y el bagaje emocional de alguien mucho, mucho mayor que yo “, concluye Weeks.