La estatua de Heriberto de la Calle que logró sobrevivir

La estatua de Heriberto de la Calle que logró sobrevivir

13 de agosto del 2014

Hace quince años Jaime Garzón era un asesor de la Gobernación de Cundinamarca en asuntos humanitarios. Al igual que para resto del país, su crimen fue un gran golpe para todos en el gobierno departamental.

Mediante la colecta de llaves y otros elementos metálicos, más el aporte de la Secretaría de Cultura, se consiguieron los fondos para que el Departamento ordenara al escultor Alejandro Martínez la elaboración de una estatua del humorista, interpretando a su personaje del pueblo-pueblo: Heriberto de la Calle.

La escultura fue puesta en una plazuela de la calle 26 con carrera 50. Poco tiempo después Heriberto fue víctima de la inseguridad bogotana. Su caja de embolar desapareció y comenzaron a robarse partes de la estatua para reciclar el metal.  Dos veces, la Gobernación asumió el costo de la restauración, en la segunda de las cuales se debió devolverle a Heriberto un brazo robado a un costo de $15 millones.

Puesto que la escultura era un patrimonio del Departamento, aunque hubiera sido erigida en una plaza bogotana, la gobernación decidió recuperarla y colocarla en uno de los jardines de su complejo administrativo.

Las quejas no se demoraron. Tanto la familia Garzón como el Distrito reclaman la escultura en las calles de la ciudad. La Gobernación argumenta que la estatua está visible para la ciudadanía en un lugar de libre acceso al público y que en donde se halla está libre del vandalismo de la calle.

Hoy Heriberto de la Calle está seguro y por el momento no corre el riesgo de convertirse en un indigente como muchas estatuas de gran valor artístico que viven sometidas al vandalismo y al olvido en calles y plazas bogotanas.