La obligación de Nigeria era limpiar la imagen dejada ante Irán en el que fue un equipo inofensivo. En frente, la dura selección de Bosnia que no podía perder, porque si eso sucedía, quedaba eliminada. El partido se planteó mano a mano y a pesar de no tener tanto cartel, en Cuiabá se vio un juego entretenido.
Los africanos pusieron tres hombres en ataque con el afán de mejor su faceta ofensiva. La carta bosnia se limitó a lo que hiciera Edin Dzeko en ataque. El delantero estuvo inconexo en la Arena Pantanal, sin embargo se las arregló para anotar un gol que el juez Hintz de Nueva Zelanda anuló de forma indebida. La injusticia jugó en contra de las aspiraciones bosnias, que poco a poco se aplacaron viendo como crecieron las 'Águilas Verdes', sobre todo por lo hecho por Odemwingie.
Precisamente, el jugador que actúa en la Premier League tendría un rol protagónico cuando recibió de Musa y al mejor estilo de un artillero, adelantó a Nigeria que pese al gol lícito que no le dió el árbitro a Bosnia y Herzegovina, era mejor. El gol dio tranquilidad a los nigerianos que justificaron la ventaja hasta el momento de irse a las duchas.
El segundo tiempo vivió un dominio bosnio pero que no pudo transformar en duelos directos frente a Enyeama. Cuando pudo, Nigeria contragolpeó y mereció el gol pero las diferencias no fueron más de eso, de un gol entre dos equipos que tendrán suficiente premio si pasan a segunda ronda. Bosnia no podrá conseguirlo, ya está eliminado.
