El Papa Francisco eligió una prisión para cumplir con el tradicional rito del lavado de los pies del Jueves Santo, que rememora la Última Cena. Este acto que desde el 2013 el Sumo Pontífice viene realizado ha dejado un mensaje claro a los feligreses que celebran la semana mayor con reflexiones y actos de perdón.
"Jesús quiso hacer este servicio para darnos un ejemplo de cómo nosotros tenemos que servirnos los unos a los otros", fue una de las frases que comentó el Santo Padre en la misa en la prisión Regina Coeli. Finalizada la homilía decidió lavar los pies a 12 presos.
Entre los elegidos se encontraban cuatro italianos, dos filipinos, dos marroquíes, un moldavo, un colombiano, un ciudadano procedente de Nigeria y otro de Sierra Leona. La mayoría eran de religión católica pero también había un ortodoxo, un budista y dos musulmanes.
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La visita del Papa a la cárcel incluyó un encuentro con algunos de los reclusos enfermos y otro con algunos detenidos de la VIII Sección.
Cabe recordar, que el Obispo de Roma ha hecho esta labor desde el 2013 con su visita al centro de detención para menores de Casal de Marmo en el 2013 y las cárceles de Rebibbia en 2015 y Paliano en 2017.
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Mientras que en el 2014 celebró la misa de la Última Cena en el Centro Santa María de la Providencia, administrado por la Fundación Don Gnocchi, que atiende a personas con discapacidad, y en el 2016 fue al Centro de Acogida para los Solicitantes de Asilo, en las afueras de Roma, donde lavó los pies a refugiados
Con la celebración de la Santa Misa con los detenidos en la cárcel de Regina Coeli, Francisco concluyó la jornada con la que comienza el Triduo Pascual, que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo y que continuará mañana viernes con el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma.
