Ecopetrol tiene por delante una tarea que va mucho más allá de su operación: recuperar su reputación y volver a acercar la empresa a los colombianos.
Durante los últimos años, la principal compañía del país quedó expuesta a investigaciones, controversias, cuestionamientos sobre su gobierno corporativo y escándalos que terminaron golpeando uno de sus activos más difíciles de recuperar: la confianza.
El deterioro fue evidente. Ecopetrol pasó de ocupar el segundo lugar entre las empresas con mejor reputación de Colombia en 2022 al puesto 17 en 2025.
Es en ese escenario donde llega Carlos Suárez a la Junta Directiva de Ecopetrol.
Y su nombre tiene un peso particular.
Suárez fue estratega político y de comunicación de Abelardo de la Espriella durante la campaña presidencial y formó parte del equipo cercano que acompañó su llegada a la Casa de Nariño.
Ahora enfrenta un escenario completamente diferente: contribuir desde la Junta a recuperar la confianza en la empresa más importante de Colombia.
Abogado, especialista en control fiscal y con experiencia en estrategia y manejo de crisis, su perfil puede aportar en un momento en el que Ecopetrol necesita fortalecer su gobierno corporativo, recuperar credibilidad y enviar señales claras de transparencia y certidumbre.
Porque recuperar a Ecopetrol también significa volver a acercarla a los colombianos.
Que la gente vuelva a sentir que la empresa es suya. Que los accionistas minoritarios tengan confianza. Que los inversionistas encuentren certidumbre. Y que los mercados internacionales vuelvan a mirar a Ecopetrol por su fortaleza empresarial y no por sus escándalos.
Suárez conoce el poder de la confianza. Fue parte de una estrategia política que terminó llevando a un candidato a la Presidencia.
Ahora el desafío es institucional y empresarial.
La reputación de Ecopetrol no se recupera con discursos. Se recupera con transparencia, resultados y confianza.
Y esa reconstrucción apenas comienza.
