La ajustada victoria de Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial abrió una conversación sobre la nueva etapa del proceso electoral: el escrutinio oficial.
Según los datos preliminares, De la Espriella obtuvo 12.959.542 votos, equivalentes al 49,66 %, mientras Cepeda alcanzó 12.708.712 votos, con el 48,70 %. La diferencia fue de apenas 250.830 votos
Aunque el preconteo dio como ganador al candidato de derecha, ese resultado no tiene valor jurídico definitivo. En Colombia, la elección solo queda formalmente definida cuando termina el escrutinio.
¿Qué es el escrutinio oficial?
La Registraduría Nacional define el escrutinio como una función pública mediante la cual se verifican y consolidan los resultados de las votaciones. Allí se revisan las actas y se resuelven posibles reclamaciones.
La diferencia con el preconteo es clave. El preconteo es el reporte rápido que se entrega el día de la elección para informar a la ciudadanía y a los medios, pero no tiene carácter vinculante.
El escrutinio, en cambio, sí tiene efectos legales. Es el procedimiento que permite declarar oficialmente los resultados y resolver las dudas que se presenten sobre mesas, actas o votos.
¿Cómo funciona el proceso en Colombia?
Este proceso comienza el mismo día de la votación, una vez se cierran las urnas, y se realiza con base en las actas de escrutinio de mesa. En las comisiones escrutadoras participan jueces, notarios o registradores, además de testigos electorales, apoderados, candidatos, funcionarios de control y personal encargado del procesamiento de las actas.
También pueden presentarse reclamaciones. Estas pueden iniciar ante los jurados de votación y luego pasar a las comisiones escrutadoras distritales o municipales. La última instancia corresponde al Consejo Nacional Electoral.
Un resultado que exige máxima transparencia
El proceso cobra mayor importancia porque Cepeda reconoció los datos preliminares, pero insistió en que no son vinculantes y anunció reclamaciones sobre cerca de 33.000 mesas de votación
Por eso, aunque De la Espriella celebró su triunfo tras el preconteo, el país deberá esperar el cierre del escrutinio para tener una confirmación oficial del resultado presidencial.
En una elección marcada por menos de un punto porcentual de diferencia, el escrutinio será el escenario institucional para despejar dudas, revisar inconsistencias y dar validez jurídica al resultado final.
Más allá de la disputa política, este procedimiento será clave para la legitimidad del próximo gobierno. La certeza no dependerá solo del margen de votos, sino de la transparencia con la que se cierre el proceso.
