“A Uber hay que reglamentarlo, pero no se puede prohibir”

“A Uber hay que reglamentarlo, pero no se puede prohibir”

5 de Agosto del 2015

Jorge Hernando Pedraza es la voz de Boyacá en el Senado. Tiene 52 años, viene de Sogamoso y dice con orgullo llevar en su sangre el color y valentía del campesino colombiano.

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“Mis padres son campesinos muy respaldados en la región. Son generadores de empleo, y por eso reconocidos. Me siento muy orgulloso de mi origen, y hay gente que habla de manera denigrante y peyorativa de los campesinos. Fíjese que a raíz del paro campesino, los campesinos fueron vistos como deben ser: con dignidad y respeto. Somos una raza de honor, por eso represento al campesinado de mi país, no solo el de Boyacá”, dice.

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Es abogado de la Universidad Externado de Colombia, especializado en gestión de entidades territoriales y experto en telecomunicaciones. Está inscrito en el Partido Conservador y con las banderas azules ha sido congresista desde el año 2002.

Antes de ello fue concejal de Sogamoso, diputado de Boyacá y dirigente del movimiento político Renovación.

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Su hoja de vida es destacable dentro del Capitolio. Ha sido vicepresidente de las Comisiones Quinta, Sexta y mantiene su presidencia en la Comisión de Ética del Senado de la República.

Los aportes legislativos de Pedraza recorren desde iniciativas para sectores como transporte, educación, sanidad, hasta infraestructura y temas culturales. También destaca como uno de los legisladores que no se sonroja al momento de cuestionar al ejecutivo durante los fuertes debates de control político que ha realizado.

Justamente, por su talante y liderazgo, fue fácilmente electo presidente de la Comisión Sexta del Senado, encargado de asuntos como servicios públicos, medios de comunicación, investigación científica y tecnológica, obras públicas y transporte, y turismo.

KienyKe.com habló con el senador Pedraza sobre el nuevo reto que asume, su historial político, el compromiso que mantiene con Boyacá y temas de gran interés nacional como el futuro de un nuevo canal de televisión abierta o lo que debe pasar con Uber.

-¿Cuál es el reto de asumir la presidencia de la Comisión Sexta del Senado?

Implica una gran obligación con el país; una nación que está en pleno desarrollo. Pasan todos los temas neurálgicos por nuestra comisión.

Temas como infraestructura de la educación, en puertos, puentes, aeropuertos, vías, todo lo que se está haciendo en transporte, y por supuesto lo que se está haciendo en mejoramiento de servicios públicos, que implica la calidad de vida de los ciudadanos. Y en tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), el tema y reto es gruesísimo.

Vamos a imprimirle una dinámica especial y hacer unos debates de control político incluyentes, abiertos, con presencia de la academia y sectores de la industria y comercio. A lo largo de mi vida he hecho eso, y es una oportunidad para demostrar que esta es una comisión dinámica, y que tendremos resultados y eficacia a la hora de entregarle al país resultados.

senador Jorge Pedraza -1

-Es de suponer que uno de los toros que van a tomar por los cuernos es el del debate por el tercer canal de televisión abierta, que quedó ‘embolatado’…

El mercado colombiano, el desarrollo de la televisión en el mundo y lo que ha venido ocurriendo, nos permite creer que deberíamos repensar cuál es nuestra plataforma de televisión publica. Si somos 48 millones de colombianos, ¿cómo nos cabe en la cabeza tener a penas dos canales? ¿Por qué no tener no solo tres, sino cuatro, cinco o seis canales? Panamá y Ecuador, que tienen menos de 5 y 16 millones de habitantes respectivamente, nos duplican o triplican en canales, entre otras cosas porque desde la virtualidad hoy uno puede hacer un canal.

-El bloqueo ante ese anhelo viene de los monopolios. Las dos grandes cadenas temen que nueva competencia arruine la industria…

Decían que si se amplía el número de canales pierden los actuales porque podríamos pensar que hay una menor participación publicitaria. Yo creo que sería al revés. Se amplía la franja grande de la publicidad porque en Colombia hoy los pequeños negocios no pautan en esos canales porque es costoso. Y si se amplía la oferta, bajan los costos pero se incrementa el universo grande de quienes quisieran pautar.

-¿Pero el debate se dará en su comisión?

Ha sido radicado un proyecto de ley por la exministra y hoy senadora María del Rosario Guerra al respecto. Vamos a proceder a hacer el reparto y oír el debate frente al país. Tenemos que hacer una construcción legislativa, para que a puerta abierta se construya una Ley de Televisión. Tenemos que ajustar la Agencia Nacional de Televisión que se supone que iba a ser mejor que la Comisión Nacional de Televisión, y resultó peor. Nos toca meterle el diente a eso y verificar lo que hace esa entidad, porque es una rueda suelta. Además analizar lo que ha pasado con la televisión comunitaria, las implicaciones de los Tratados de Libre Comercio, el que esos tratados signifiquen condiciones adversas para la industria de contenidos.

-¿Sigue previsto el apagón analógico para 2018?

Se espera que para ese momento la televisión en Colombia sea digital, pero no se ha hecho una política clara de codificadores. Presenté un proyecto de Ley para que se subsidien decodificadores a los ciudadanos.

-¿Hay voluntad del Congreso para sacar adelante ambiciones en infraestructura del gobierno, en especial en tema de transporte?

Estamos haciendo debates y seguimiento a temas de transporte y tránsito. Avanzamos ya en la ley que establece el nuevo régimen sancionatorio para el sector transporte. Son más de 130 artículos, con debates profundos, y la vamos a reabrir para construir un modelo legislativo que le dé modernidad al transporte en Colombia. Además estamos en la creación de la Agencia de Seguridad Vial, sustituyendo el Fondo que era una vena rota del Estado y de corruptela, y en próximos días se realizará la formalización de la agencia.

Y tenemos intención de impulsar la modernización de aeropuertos, porque un país en desarrollo, que hoy se ha desbordado a recibir 30 millones de visitantes al año, tiene que hacer una infraestructura distinta de acuerdo a las nuevas exigencias. Y si entramos en un proceso de pacificación tendremos que pensar que una de las fuentes mas importantes de recursos, al lado del petróleo, va a ser el turismo.

-¿Recibirán ustedes la papa caliente de ‘Uber’?

Ya la hemos cogido. No puede una sociedad negarse al ingreso de las tecnologías. Esto es una plataforma que requiere el mercado y uno no puede privilegiar monopolios. Uno tiene que dejar que la competencia esté al servicio de los ciudadanos. Uber está en más de 250 ciudades del mundo. Tenemos que conseguir un equilibrio, porque los taxistas tienen reclamos válidos. Pero el problema no es el taxista que hace su trabajo, sino de unas gentes que se han enriquecido con un poco de cupos y ahora dicen que no los toquen.

Pero el taxista de carne y hueso hoy tiene desprotección social, no tiene estabilidad en su trabajo, tiene que pagar el alquiler de 120 mil pesos del taxi por 10 horas de trabajo, y trabajar de forma ardua, en una ciudad que no se mueve, para poder tener algo de utilidad.

-¿Entonces se acerca una eventual reglamentación del servicio?

El tema de Uber hay que diseñarlo en su contexto real. Habrá que reglamentarlo, pero no se puede prohibir. La única autorización que tiene el Estado para cerrar plataformas y conectividad es todo tipo de páginas, expresiones y utilización de tecnología al servicio de pornografía infantil.

Antes hubo el mismo problema cuando las empresas de teléfonos reclamaban que se hacía telefonía desde los computadores con Voz-IP, pero tanto se naturalizó que hoy hay un verbo llamado ‘voipear’. Eso lo llamaban fraude, pero en realidad era una tecnología al servicio del ciudadano.

-El gremio taxista reclama igualdad de condiciones en competencia. Ellos dicen que pagan tres seguros, e impuestos y cupos…

Así como Uber reclama un mercado, también hay que decirles que tienen que proteger a sus conductores, pagar impuestos, por cada carrera hacer un pago que no se traslade al usuario sino que sea de la misma tarifa; una forma de regularizar un servicio que también le conviene al Estado.

-¿Sigue pendiente de las necesidades de su natal Boyacá?

Fui el único senador elegido por Boyacá. He sido un hombre de resultados, dinámico, de eficacia de defender al pueblo que me eligió. Siempre he estado al lado del pueblo, no de los gobiernos. Los gobiernos pasan. Desde mi departamento natal he desarrollado varios proyectos.

-¿Cuáles proyectos podría anunciar que vienen en camino?

Estamos trabajando para que se termine la doble calzada a Sogamoso. Las transversales que son vías que desembotellarán al departamento, y la vía a Puerto Boyacá que conecta al departamento con el mar por el río Magdalena. El desarrollo industrial y turístico del departamento también es prioridad, y algo muy importante: todo esto alrededor de la Ley Bicentenario (de su autoría), para que la nación le pague la deuda histórica a Boyacá, por ser la tierra donde se hizo la independencia de Colombia. No queremos que se conmemore con actos meramente protocolarios, sino con obras.

-¿Quedó en el pasado el escándalo que lo acusaba de ser beneficiario irregular del polémico programa Agro Ingreso Seguro?

Un periodista, de reconocidos antecedentes judiciales, escribió un artículo malintencionado. Él mismo posteriormente me aseguró que había sido bajo buena paga, para pretender involucrarme en haber recibido un subsidio de Agro Ingreso Seguro.

Primero mintió de manera letal. Su ánimo era destructivo y estaba mintiendo con dolo. Y con imprecisiones que permitieron a todos los medios de comunicación, al día siguiente que se desplazaron al lugar (una finca de su propiedad que supuestamente había recibido los subsidios), y salían diciendo que no había nada.

El periodista armó eso como subterfugio para hacerle un favor a un precandidato presidencial de la época que hoy es prófugo de la justicia. Y después, cuando se aclaró todo, incluso el propio director de ‘El Espectador’, Fidel Cano, me ofreció derecho de rectificación.

-Estamos hablando del periodista Ernesto Yamhure y de Andrés Felipe Arias…

Ese periodista es prófugo de la justicia colombiana. Además me enteré que era el periodista de cabecera de uno de los más peligrosos terroristas y criminales de Colombia: Carlos Castaño. Su peligrosidad me generó una barrera para proceder mucho más fuerte.

-¿Pero esa plata sí salió del Ministerio de Agricultura?

Lo que hubo fue un subsidio para el agua para pequeños campesinos, en una región donde tengo un predio con menos de una hectárea, y recibieron ellos 426 millones de pesos para ponerle el agua a sus predios, que es un derecho. Incluso a mí nunca me conectaron el agua; es decir, que hubiese podido reclamar ese derecho. No fui beneficiado con ese programa.

-¿El proceso avanzó a la Corte Suprema de Justicia?

Como en Colombia a nadie se le niega una denuncia, eso llegó a la Corte Suprema. Desde luego eso nunca pasó de preliminares. La alcaldía, y campesinos circundantes certificaron que mi predio nunca recibió subsidio. Pero había gentes, prevalidas de la pluma que le dieron la oportunidad de estar en ese periódico, que buscaban destruir hojas de vida sanas, que en 30 años de vida publica ha sido impecable frente al país.

-¿Yamhure mismo le reconoció que había sido presionado por Andrés Felipe Arias? ¿Por qué?

Él entró a una reunión hablando por teléfono, y de manera irónica y humillante, soltó la risa y me dijo: “Uy hermano, usted es un man rebueno. Le busqué, y no le encontré nada. Entonces me tocó armarle esa vaina. Por la plata baila el perro”. Es un tema que yo lo dejé sepultado. Desde entonces no creí en su liderazgo (el de Andrés Felipe Arias, quien era precandidato presidencial conservador). Me pareció inmaduro, poseedor de un súperpoder del que no estaba preparado. Decidí no acompañarlo y opté por la formula de Noemí Sanín. Eso lo molestó.

-¿Tiene procesos vigentes en la Corte Suprema?

Nunca he sido llamado a declaración, testimonio o aportación de pruebas por ninguna de esas acusaciones.

-Y cuando lo intentaron enlodar con ‘Yidispolítica’ por supuestamente haber recibido una notaría…

Me llamaron a una declaración y fue archivado el proceso. En Boyacá, como en cualquier lugar del país, había unas vacantes que le interesó a alguien que había trabajado en mi equipo político. Pero él llegó ahí (a la notaría) porque era muy cercano al entonces secretario jurídico de presidencia, Camilo Ospina. Incluso yo fui llamado al caso no como incriminado sino para dar mi declaración a manera de testimonio, y eso quedó completamente archivado.

-¿Le queda la sensación que la política es sucia y ustedes corren el riesgo de ser víctimas del desprestigio?

Sí. Dicen que cuando uno entra a la política a uno lo entran y lo llevan los amigos. Y cuando uno está en política no lo dejan salir los enemigos. Uno tiene que demostrar su probidad. Soy el presidente de la Comisión de Ética del senado. Mire la historia de cuántas personas han sido presidentes de esa comisión, y encontrará que solo yo, tanto que nadie quiere recibir esa presidencia. Tengo una hoja de vida limpia y además he sido un hombre a prueba de todo. He participado en escenarios internacionales. Estamos construyendo el código de ética del Congreso. Soy una persona de bien, pero en Colombia muchas veces se cree que ser político es sinónimo de ser delincuente, o ser persona de dudosa reputación.

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“Estoy aquí para cumplir una misión por Colombia”, dice el senador conservador Jorge Pedraza.

-¿Esa presión no lo ha llevado a pensar en dar un paso al costado?

Estoy aquí para cumplir una misión, estamos aquí por Colombia, por la sociedad, para hacer lo mejor para las nuevas generaciones. Incluso en la vida privada uno a veces es sometido al escarnio público de manera miserable, ruin, atarbana. Pero no por ello me rindo ni me enfrasco en odios.

-Y hablando de reconciliación, ¿es seguidor del proceso de paz?

Justamente la paz de Colombia comienza cuando la gente no utilice la lengua como una metralleta contra los demás. Una forma de pacificar al país es cuando la gente no haga la guerra verbal, porque la lengua es más peligrosa que un batallón o un ejército. Creo que nadie en Colombia no desea la paz, todos la deseamos.

Soy de los que cree en la buena fe del presidente, e incluso en su ingenuidad a veces, pero no creo en esos facinerosos (Farc) hasta que no hagan lo que dicen que van a hacer: entrega de armas, entregar rutas de narcotráfico y desmovilización. Entre tanto, para mí, se están mofando de la sociedad colombiana.

Hemos pedido verificación desde el Partido Conservador: entrega de rutas del narcotráfico, no más minas quiebrapata, no más reclutamiento de niños, y por supuesto, nada de actos terroristas y entrega de armas, para que se crea que es un proceso que realmente viene bien.

-¿Tiene esperanza en que eso se cumpla?

Ellos tienen que verse sometidos a que hay un estado de cosas. La paz no se logra con la firma, ahí se hace una firma de un acuerdo. Pero la verdadera paz se logra cuando tengamos a los colombianos incluidos en salud, educación, cuando se acaben las diferencias sociales y la miseria no exista.