Hace doce años, dos madres dieron a luz en un hospital en Rusia. Al parecer una enfermera confundió a las recién nacidas y entregó las niñas a los padres equivocados. Las familias nunca sospecharon el cambio hasta que uno de los padres se negó a pagar la cuota alimentaria alegando que Irina, la hija, no tenía ningún parecido con él. Tanto la madre, Yuliya Belyaeva, como el padre se hicieron la prueba de ADN y, para sorpresa de todos, la niña no era hija de ninguno. La policía encontró a los padres biológicos, un matrimonio musulmán. Ahora las parejas están demandando al hospital por 160.000 dólares por daños. Las niñas no quieren convivir con sus verdaderos padres.


