Durante cuatro años entraron billones de pesos al Estado colombiano. Ahora, “El Libro de la Verdad”, presentado por el gobierno de Abelardo De La Espriella a partir del trabajo de su equipo de empalme, prende la luz sobre lo que parece un enorme hoyo negro: contratos, adiciones, recursos sin ejecutar, cuentas cuestionadas y decisiones de última hora.
82 casos. Una pregunta: ¿qué pasó con la plata?
Los hallazgos bajo la lupa
En RTVC, 230 contratos por $11.665 millones fueron suscritos entre el 1 y el 6 de agosto de 2026. La Contraloría también había detectado adiciones que superaron el 100 % del valor inicial en algunos contratos.
En Ambiente, los contratos directos de prestación de servicios pasaron de 142 por $2.121 millones en 2022 a 1.199 por $83.583 millones en 2025: 744 % más contratos.
En CENIT, un contrato por $23.663 millones fue adjudicado a una sociedad cuyo capital rondaba los $117 millones. El informe señala posibles deficiencias en estudios previos y cuestionamientos sobre la experiencia acreditada.
En Colombia Mayor, el documento advierte que el presupuesto para todo 2026 se agotó en julio, dejando pendientes cinco ciclos de pagos para cerca de tres millones de adultos mayores.
Y en el SENA, la Contraloría emitió opinión contable adversa y no feneció la cuenta fiscal de 2025, con incorrecciones contables reportadas por $189.535 millones.
Una cifra que preocupa
A esto se suma una cifra que dimensiona el problema: el documento habla de hasta 900.000 contratistas de prestación de servicios al año y de un pasivo contingente que podría superar los $5 billones.
Esto no significa que los 82 casos sean corrupción. Son hallazgos y situaciones que deberán ser verificados y, cuando corresponda, investigados por las autoridades competentes.
Pero el hoyo negro está ahí: entre lo contratado, lo ejecutado, lo adicionado, lo que quedó pendiente y lo que todavía no tiene una explicación suficiente.
“El Libro de la Verdad” encendió la luz.
Ahora hay que seguir la plata.
