Las decepciones amorosas parecen aliviarse con un trago. O con varios. Y al parecer este tipo de situaciones no son exclusivas de los humanos. Las moscas también actúan de la misma forma. Según un estudio realizado por la Universidad de California, en San Francisco, se demostró que estos insectos recurren al alcohol cuando han sido abandonados por sus parejas.

El curioso experimento se realizó con una mosca hembra y otra macho, fueron introducidas en un plato de plástico donde había alimentos con y sin alcohol. Los resultados demostraron que las moscas macho, que fueron rechazadas por las moscas hembra, recurrían al alcohol con más frecuencia que aquellos que fueron aceptados.

Los neuropéptidos F son los responsables de estas conductas en los insectos. Este químico que genera placer es liberado durante el cortejo y, también, cuando la mosca consume alcohol, produciendo una especie de auto medicación similar en la que los seres humanos se inducen cuando sufren de depresión. La investigación pretende desarrollar mejores tratamientos para la depresión y ataques de ansiedad, con el fin de que las personas puedan dejar la bebida.
