Una investigación de la Universidad de Antioquia abrió una controversia por las cifras de empleo formal en Colombia. El estudio contrasta los datos del Dane con registros de seguridad social y plantea una diferencia que puede afectar la lectura del mercado laboral.
La discusión surgió por un estudio liderado por Edwin Esteban Torres Gómez, investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, junto con el Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada. El trabajo compara las cifras de la Gran Encuesta Integrada de Hogares, usada por el Dane, con los registros de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes, administrados por la UGPP.
Según los reportes conocidos sobre la investigación, mientras el Dane señala que en el último año se habrían creado cerca de 814.000 empleos formales, los registros de la PILA mostrarían un resultado contrario: una pérdida superior a 170.000 puestos formales en el mismo periodo.
El choque entre dos mediciones
La diferencia está en la fuente de información. El Dane mide el mercado laboral con una encuesta de hogares, en la que las personas reportan su situación de ocupación. La PILA, en cambio, registra pagos efectivos a seguridad social, como aportes a salud y pensión hechos por trabajadores y empleadores.
Para los investigadores, la brecha no sería menor. El estudio señala que desde mediados de 2024 las dos series empezaron a mostrar trayectorias distintas: mientras la encuesta oficial reflejaba crecimiento del empleo formal, los registros administrativos marcaban desaceleración y caída en las cotizaciones.
El tema importa porque las cifras de empleo, informalidad y seguridad social son usadas para evaluar la economía, diseñar políticas públicas y hacer seguimiento a indicadores como pobreza, ingresos laborales y productividad. Si las fuentes muestran señales opuestas, la lectura sobre el mercado laboral cambia.
¿Qué respondió el Dane?
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, dirigido por Piedad Urdinola, defendió la validez técnica de sus cifras. La entidad sostuvo que sus estadísticas laborales siguen estándares internacionales y que las encuestas de hogares y los registros administrativos tienen objetivos, coberturas y metodologías distintas.
El Dane también indicó que los resultados de ambas fuentes no necesariamente son comparables de forma directa. Según la entidad, la medición de informalidad no depende solo de los aportes a seguridad social, sino que incluye otros criterios, como el registro mercantil, la contabilidad de las unidades productivas y la situación de trabajadores independientes o asalariados sin cotización.
En sus cifras más recientes, el Dane reportó para abril de 2026 una tasa nacional de desocupación de 8,8 %. Para el trimestre móvil febrero-abril de 2026, la proporción de ocupados informales fue de 55,1 %, por debajo del 56,8 % registrado un año antes.
La controversia queda ahora en el terreno técnico. Lo que sigue es conocer si la Universidad de Antioquia publica el documento completo para revisión amplia y si el Dane, la UGPP y los investigadores abren una comparación detallada de metodologías, coberturas y series de datos.
