Konciencia

A veces, por aparentar ser perfectos y conseguir que nos califiquen como exitosos, perdemos la brújula de nuestra autenticidad.
Armando Martí reflexiona sobre el resentimiento, la venganza y el perdón como caminos que pueden definir nuestra libertad interior.
Durante aquellos instantes de angustia comprendimos que todo lo que parecía firme, podía cambiar de repente.
Muchas veces comprendemos racionalmente lo que nos sucede y, aun así, repetimos la misma conducta. Entendemos una antigua herida y, sin embargo, determinado estímulo vuelve a gatillar la vieja reacción.
Son síntomas del alma que ha sido ignorada, reprimida, desconectada. La tristeza profunda es la señal de una humanidad que ha olvidado su propósito, que ya no encuentra sentido ni en el éxito, ni en el amor, ni en el trabajo.
Hay una sabiduría profunda en aprender a vivir sin la angustia de que las cosas ocurran ya. Porque cada instante que pasa, por simple o invisible que parezca, encierra una verdad sagrada.
Quiero que esta etapa de mi vida sea un café con aroma a recuerdos, una acuarela que espera su última pincelada, un libro que aún guarda sorpresas entre líneas.
El TLP es un trastorno de la personalidad caracterizado por una inestabilidad emocional persistente, una autoimagen difusa, relaciones interpersonales caóticas y conductas impulsivas.
La adicción se convierte entonces en una manera de llenar un vacío existencial o de huir de sí mismos.
No hay un alma demasiado herida que no pueda ser restaurada por el amor de Jesús. No hay culpa demasiado vieja que no pueda ser redimida. No hay caída tan profunda que no tenga una mano extendida desde el cielo.
Este síndrome tiene raíces en una cultura hiperdigitalizada, donde el placer inmediato vale más que la construcción emocional. Las personas buscan el “perfecto ahora” y descartan cuando aparece la “verdad incómoda”.