Julio Comesaña, el verdadero ‘Tu papá’

Publicado por: admin el Mar, 20/05/2014 - 16:08
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"Comesaña es el 'Ferguson' del Junior",
Iván René Valenciano
“A Junior no regreso más”, deslizó Julio Co
Julio Comesaña, el verdadero ‘Tu papá’

"Comesaña es el 'Ferguson' del Junior",

Iván René Valenciano

“A Junior no regreso más”, deslizó Julio Comesaña en su círculo íntimo cuando terminó su anterior etapa en el equipo de ‘La Arenosa’. “A donde estoy estorbando no me voy a quedar. Así que se pueden quedar tranquilos en Barranquilla”, sentenció Julio. Lo que no supo en ese momento es que una vez más (la sexta), el equipo ‘Tiburón’ iba a requerir que volviera. Comesaña se siente rey en Barranquilla. Llegó en 1973 como uno de tantos jugadores uruguayos que trajo Junior en aquella década y de inmediato se enamoró. Se fue pronto, al año siguiente, pero el idilio rojiblanco con el nacido en Montevideo sembró una semilla antes de su partida. Enseguida el club y el jugador se dieron cuenta que se extrañaban, por lo que regresó a ‘Curramba’ para triunfar con el equipo. ¿Qué hizo que Comesaña regresara? Tal vez la comida, que tenía sazón diferente a los asados y las pastas que acostumbraba comer. Tal vez el ritmo, la recocha que se forma en Barranquilla antes, durante, y después de cada Carnaval. Aprendió a mover los hombros como cualquier costeño y se transformó en uno más. En la vía 40 era posible identificarlo, piel blanca, como las que no abundan en la capital del Atlántico, pelo espumoso y una seriedad que se rompió con la alegría del Caribe colombiano. Llegó el primer título. Anhelado por el fanático ‘Tiburón’ desde el mismo inicio del profesionalismo en el fútbol colombiano, llegó con un equipo en el que destacaba el volante uruguayo Comesaña, además de otros valores como Juan Ramón ‘La Bruja’ Verón, Eduardo ‘El Indio’ Solari, Ariel Valenciano, entre otros. Julio ComesañaComesaña llegó con la garra de un uruguayo y se transformó en un barranquillero más. De ese equipazo de 1977 queda el recuerdo de una mística que nació y de la que Comesaña fue el encargado de avivar. “Se volvió un barranquillero más”, cuenta un compañero de él en aquellos tiempos, Alfredo Araujo. Luego llegó el momento de prepararse para ser entrenador y una vez se hizo como tal, volvió a Barranquilla por la puerta grande. En 1991 dirigió por primera vez a Junior, pero la verdadera gloria llegó en 1993. En ese año, los apellidos Valenciano y Bolaño volvieron a relacionarse con Julio. No Ariel ni Oscar, sino sus hijos, Iván René Valenciano y Jorge Bolaño. Iván René en esa época era un ‘bombardero glotón’ que escondía la comida en las concentraciones del equipo, por lo que Julio además de entrenador, se las daba de inspector. Cuarto por cuarto, Comesaña iba a la cacería del ‘contrabando’, que con frecuencia encontraba, no solo de Valenciano, sino de algunos golosos más. ¿Por qué Iván René tenía amnistía ante el rígido uruguayo? El trato era simple: “Más te vales que hagas goles el domingo, porque o si no el martes me las tienes que pagar”. Desde ahí el ‘bombardero’ cultivó un apetito por el gol que lo llevó a convertirse en el máximo goleador del Fútbol Profesional Colombiano, otra medalla tácita que se cuelga Comesaña. Julio ComesañaEs la sexta vez que Comesaña regresa a Junior, aunque en esta oficia como Director Deportivo. De la mano de los goles de Valenciano, ayudado por la exquisitez del ‘Pibe’ Valderrama, Miguel ‘El Niche’ Guerrero, Alexis Mendoza, Víctor Danilo Pacheco, entre otros, consiguió el título de 1993. Así había ganado el título como jugador y como entrenador. Amigo de sus dirigidos, se ganó el respeto de ellos en base a fijar las reglas de juego de entrada. Se hizo conocedor de la idiosincrasia costeña y estuvo cada vez que Junior lo necesitó. Pero en todas esas veces, nunca encontró tan mal al conjunto rojiblanco como la vez que tuvo que ir a apagar el incendio de 2008, cuando el equipo estuvo en riesgo de descender. Sintió miedo. El nombre y el cariño de la ciudad que ama se pusieron en riesgo en esa nueva etapa. Le recriminó a Alfredo Araujo que nunca le ‘pegaba’ una llamada y el día que este lo hizo, un día antes que Comesaña se embarcara de regreso a Montevideo, lo acompañó en la misión kamikaze de dejar al ‘Tiburón’ en la A. Julio ComesañaA Comesaña le encanta Barranquilla, aunque muchas veces su carácter lo traiciona. El objetivo se cumplió jugando el fútbol que en Barranquilla gusta. El juego que selló el matrimonio entre Julio y la hinchada, para después ir por el título en el año 2009. Con el último Junior que el hincha rojiblanco guarda en la retina, peleó el campeonato con nombres como Giovanni Hernández, Teófilo Gutiérrez, Carlos Bacca, Hayder Palacios, entre otros. Pese a eso, cayó en la final de 2009 ante Once Caldas. “Teófilo Gutiérrez hoy no da ni la mitad de lo que puede dar. Sigue siendo para mí, en condiciones futbolísticas, un fenómeno, pero creo que hay cosas, que no sé de donde vienen, que han modificado su comportamiento, y creo que Teófilo no tiene la serenidad mental ni espiritual para jugar como él puede y sabe jugar”, describió a uno de los que para él son sus hijos futbolísticos. Otro es Carlos Bacca, al que se atrevió a comparar con Teo, sabiendo que estos dos son los últimos prodigios que él vio nacer, crecer, y lanzó al mundo cuando creyó que estaban listos. “Para mí Teófilo es más jugador que Bacca, pero Bacca es más goleador que Teófilo. Bacca es más hambriento, es un hombre implacable”. Julio-Comesana-2_opt Julio fue campeón en 1977 como jugador y en 1993 como entrenador. Volvemos a aquella frase: “A Junior no regreso”. Sin embargo, algo en su corazón le pedía que no se apartara. Anduvo de aquí para allá, pero cada vez que tuvo tiempo libre, regresó a su adorada Barranquilla, el lugar que eligió para pasar sus últimos años, que aún son muchos. Paseando, muerto de la risa, dice que lo que lo enamora de Barranquilla es que en ese lugar se ríe como en ningún lado. “Me río de lo que la gente grita, de los sobrenombres que le ponen a uno y al otro, de la autenticidad y de la espontaneidad de la gente, la gente expresa sus sentimientos fácilmente”, dijo al diario El Heraldo de Barranquilla meses atrás Julio Comesaña, al que jocosamente apodan ‘Pelo e’ burra’. Como aquella canción que inmortalizó el Joe Arroyo (En Barranquilla me quedo), el artista costeño que tanto escuchó y aprendió a querer, Comesaña acudió al llamado de auxilio de Junior una vez más esta vez para quedarse en Barranquilla. Ahora, ad portas de la octava estrella para el ‘Tiburón’, en el rol de director deportivo (el entrenador oficial es David Pinillos), Julio volvió para demostrar que en Barranquilla, Comesaña es ‘Tu Papá’.