Mírelo bien: este no es un bebé real

Publicado por: erika.diaz el Mar, 05/01/2021 - 15:47
Share
Creado Por
Erika Mesa Díaz
Kienyke.com cuenta la historia de Susan Gibbs y sus reborn dolls, bebés hechos en silicona y pintados con una técnica hiperrealista.
Mírelo bien: este no es un bebé real
Créditos:
Susan Gibbs / Instagram

A simple vista, este bebé tiene la apariencia de uno de sus hijos cuando eran recién nacidos: sus ojitos están entreabiertos, sus cabellos son finos, sus manitas son diminutas, su piel es rosada y sus mejillas son regordetas. Además, se calienta con abrazos. Sin embargo, su gestación no duró nueve meses y su creadora gana varios miles de dólares por cada uno de ellos. Además, este bebé no respira, no come, no crece ni se endeudará para ir a la universidad. 

Kienyke.com cuenta la historia de la artista Susan Gibbs y sus bebés, hechos en silicona y pintados con una técnica hiperrealista, que son un tesoro para los coleccionistas, una bendición para algunas personas con problemas de salud mental y un gran apoyo para la industria cinematográfica.

Amor sensible al tacto

Susan es canadiense, tiene 49 años y lleva 13 casada con su esposa, Elizabeth Dizon. Aunque los niños le gustan, siente que adoptar en este punto de su vida le robaría al niño la oportunidad de jugar y correr junto a una madre más joven y activa. Los amores de su vida hoy son su pareja, sus dos pequeños perros —perfectamente acostumbrados a una casa donde se hacen entrevistas y se dictan cursos— y las muñecas.

Tiene una gran colección con toda clase de muñecas que ha acumulado en toda su vida. En 2010 conoció los muñecos reborn hechos en vinilo. Esta artista se enamoró a primera vista de los reborn y comenzó a comprar las esculturas para intervenirlas a su manera.

Reborn es el nombre que reciben los muñecos con forma de bebé que han sido cuidadosamente intervenidos por un artista para que sean tan parecidos a un infante real como sea posible. 

Los primeros muñecos reborn aparecieron a mediados de la década de los noventa. Los sitios donde más se compran este tipo de muñecos son el internet, las ferias de muñecas y los asilos de ancianos. También se venden ya pintados o solo esculpidos, para que un pintor aprendiz o profesional lo intervenga. Incluso venden kits con todas las piezas: la escultura, la pintura especial y las instrucciones. Es un hobby con mucha acogida.

Los reborn también tienen padres. Existen personas dedicadas de tiempo completo a esculpir los muñecos reborn que luego son intervenidos por un pintor. Si Susan interviene un muñeco llamado Alan que fue esculpido por Mary, será presentado en el mundo de los reborn como Alan, hecho por Mary y reborned por Susan.

Con el tiempo, ella adquirió moldes para vinilo y comenzó a esculpir por su cuenta. En 2014 conoció una escultura hecha en silicona en vez de vinilo y sintió que el acabado en ese material era más cool y se sentía mejor al tacto. Tomó la decisión de cambiar de técnica; el mercado de muñecos y los internautas han acogido muy bien la decisión. 

Ahora es tan popular que hoy vive de vender su arte y ofrece cursos para que los fans de los muñecos y algunos artistas entusiastas de todo el mundo aprendan la técnica de reborn.

 

El nacimiento

A Susan le parece algo injusto que su arte sea visto como algo raro u horripilante, cuando ella y otros artistas de reborn se esfuerzan tanto en perfeccionar su técnica. Por eso le gusta explicar todo lo que implica hacer uno solo de estos bebés realistas.

Por supuesto, el bebé de silicona no se gesta en una matriz por nueve meses; pero sí toma mucho tiempo y atención al detalle. El proceso para obtener uno implica, en primer lugar, esculpir un bebé en arcilla. De acuerdo con Susan, los rasgos de ese bebé pueden ser producto de la imaginación del escultor o con base en una fotografía de referencia. Las figuras son anatómicamente correctas desde la cabeza hasta los pies.

Cuando el bebé de arcilla ha sido esculpido, el bebé es envuelto en silicona para hacer un molde que replique sus facciones. Después, la escultura de arcilla se rompe y se desecha, y el molde se rellena con silicona. La escultura final es sacada de su molde después de unas horas y mediante un gran esfuerzo físico. “¡Es como dar a luz, pero te duele el brazo en lugar del vientre!”, dice Susan, quien hace la comparación porque el bebé sale de su molde a través de un pequeño agujero del cual debe ser jalado. 

Una vez nace, este bebé debe ser lavado y preparado para recibir la pintura y los detalles. Susan tarda alrededor de un mes en agregar todas las capas de pintura que hacen falta para que los bebés luzcan realistas. Además, agrega partes adicionales como el cordón umbilical recién cortado o la lengua. Para agregar pelo, como las pequeñas cejas o los hilos finísimos que salen de la coronilla, Susan necesita 30 horas más.

La pintura que Susan utiliza es muy durable: según ella, solamente un papel de lija podría removerla. Por ese motivo, manipularlo es muy seguro para el usuario y para el bebé. No requieren retoques con el paso del tiempo, pero sí una limpieza de vez en cuando. Se puede hacer de dos formas: pasarle una cinta para motas o sumergirlo en el agua y lavarlo como quien baña a un bebé. 

Aunque no son indestructibles —Susan evita vender estos bebés a menores de edad por ese motivo—, sí son muy flexibles: sus mejillas se pueden pellizcar y su torso se contorsiona como lo hiciera el de un pequeño humano, con su cabeza pesada y su columna frágil. Otra cualidad que tienen estos bebés es que son conductores de energía. La silicona es capaz de recibir el calor corporal y retenerlo, de manera que abrazarlo o acercarlo al cuerpo asemeja la sensación térmica de estar sosteniendo a un pequeño humano. 

Terapia de los días felices

Las compradoras principales del arte de Susan son mujeres que quieren tener un bebé en brazos, pero por algún motivo no se lo pueden permitir. Por ejemplo, algunas clientes ya están en la etapa del nido vacío: cuando los hijos crecen y se marchan de casa para hacer su vida. También son apetecidos para lidiar con la frustración de la esterilidad, la no elegibilidad para ser una madre adoptante o el trauma de un aborto espontáneo. Si bien algunos especialistas desaconsejan ese uso porque podría incitar al aislamiento social de la paciente, otros opinan a favor por el acto misericorde de darles a estas personas algo que sostener entre las manos.

Las preocupaciones por el aislamiento desaparecen cuando se trata de pacientes con condiciones neurológicas, como personas con demencia senil o autismo, que también se benefician por el uso de un bebé de estos.

Susan cita el ejemplo de su suegra, quien padecía de demencia y se vio muy beneficiada de tener un reborn: “ella estaba confundida todo el tiempo. Sabes que la gente con demencia siempre está ansiosa, al borde, no saben qué pasa alrededor. Pero cuando ponías una muñeca en sus brazos, su cuerpo se relajaba. Luego, ella recuperaba algo de lucidez, de claridad en su mente, y comenzaba a contar historias, historias felices. Trae a ella recuerdos felices. Ayuda mucho”.

Por otro lado, Susan también alquila estos bebés para suplir la demanda de otras industrias artísticas, como el cine y la fotografía. Si las largas sesiones de fotos y rodaje son desgastantes física y emocionalmente para los modelos y actores adultos, sobra imaginarse lo que siente un pequeño humano en esa situación. 

Como respuesta a las luces brillantes, los sonidos fuertes y la manipulación de gente que no es su mamá, algunos bebés gritan y lloran sin parar para que su molestia sea atendida. El tiempo que no se trabaja para calmar este llanto puede ser un desperdicio de presupuesto. Un bebé de silicona puede, en perfecta calma, viajar en brazos de un superhéroe, tolerar una fuerte discusión familiar o ser paseado en un coche por la misma calle hasta que la toma quede bien.

La otra ventana comercial de artistas como Susan es el circuito de convenciones de muñecos. Allí su trabajo recibe mucho interés, despierta preguntas y atrae la atención de los coleccionistas, que pagarán grandes sumas de dinero para tener una de estas piezas especiales en casa. Aunque la covid ha frenado estos encuentros, la mayoría de hobbys pudieron alojarse en la gran casa que es internet, donde Susan comparte el proceso de cada reborn y muestra lo versátiles que son.