El escritor Gustavo Bolívar se va del país

El escritor Gustavo Bolívar se va del país

30 de mayo del 2013

El periodista y escritor Gustavo Bolívar (‘Los tres Caínes’, ‘El Capo’, ‘Sin tetas no hay paraíso’) se quiere ir del país, quiere dedicarse a la literatura, piensa que él como marca puede estar causando confusión, “como si la Coca Cola fuera negra un día y al siguiente roja o amarilla”.

“Por eso estoy marcando mi retiro de la Televisión. Me queda una serie, para dedicarme a eso. Creo que con 3 o 4 libros más de buen nivel literario, la gente va a empezar  a verme como quiero que me vean”.

Bolívar acaba de publicar “Al amanecer entenderás la vida”, para marcar distancia con los temas que ha venido trabajando, asuntos sociales y problemas de Colombia. Se dio a la tarea de investigar una historia real de los años 30, cuando los enfermos de lepra eran confinados en pueblos especiales. Es el relato de una historia de amor y un acto de valentía.

Su último trabajo en televisión es los tres Caines?

No, la tercera parte del Capo.

¿Lo del retiro de la televisión es una decisión ya tomada?

Yo me retiro como libretista. No quiero que mi nombre aparezca más. Quiero dedicarme a los guiones, al cine y a los libros.

No es fácil dedicase sólo a la literatura. Es muy complicado vivir de los libros, en un país donde tenemos niveles de lectura paupérrimos. Tenemos menos de dos libros por habitante al año, comprados, no necesariamente leídos. Estados Unidos tiene 16, Suecia 30.

¿Quiere confirmarme que está planeando irse del país?

Pienso que ya en Colombia hice lo que tenía que hacer. Quiero buscar otras fronteras. Tengo un anhelo ambicioso de llegar a Hollywood. Es como empezar de cero, pero espero estar allá en menos de un año.

¿Qué le hace pensar que aquí ya hizo todo?

Aquí ya tuve tres o cuatro programas en primer lugar. Me puedo quedar otros años y un día salir por la muerte de atrás. Por eso prefiero salir ahora.

¿Lo deja exhausto la controversia sobre “Los tres Caínes”?

Tres caínes fue muy complicado porque tenía que leerme casi todo Justicia y Paz. Las versiones de muchos paramilitares, compararlas con otras versiones. Llegar a una verdad más o menos a medias y lanzarme con una tesis. En cada libreto me gastaba dos o tres meses, mientras que El Capo o Sin Tetas… son libretos de dos días.

Al final –y ahí está la controversia- usted puso como buenos a unos criminales….

Quienes piensan que son buenos tienen que estar mal de la cabeza. No los he puesto a hacer una sola acción buena. Uno tiene que estar como loco para decir, me gusta, quiero ser un Carlos Castaño. Si le echamos la culpa de la violencia a la televisión, estamos exonerando a los verdaderos culpables, que son los corruptos.

Tiene uno que estar muy loco para hablar de los Caínes…

Yo estoy loco, eso es verdad. Nunca lo volvería a hacer. No saqué nada. Muchos piensan que estoy exaltando a los paramilitares, cuando quise una cosa objetiva, hablando mal de ambos lados.

¿Es lo más complicado que ha escrito?

Me estaba metiendo en camisa de once varas. Cuando se habla de paramilitares y guerrilleros el asunto se vuelve grave. La izquierda se quejó y también la derecha. Y yo en el centro de un debate que ha sido muy difícil.

Usted escribió también sobre Diomedes Diaz y la muerte de Doris Adriana, que no era tan santa, como dijo Rafael, hijo del cantante…

Yo pienso que así haya sido la peor prostituta del mundo, nadie tenía derecho a matarla. No era una santa pero sí era una mujer sana. Era una mujer de un barrio popular, tenía su empresa de computadores con un hermano. Trabajaba, luchaba. Simplemente se obnubiló con la estrella y fue a parar a su casa porque le gustaba. En el apartamento lo que hacen es tratar de violarla, ella se opone, se les va la mano. No se puede decir que se confabularon para matarla. Simplemente en medio de su rochela y el consumo de drogas se les fue la mano.

¿Ella consumía droga?

La mata una sobredosis. Pero lo curioso es que en la misma necropsia se establece que no había cocaína en el barrido de las fosas nasales ni aplicada por ningún lado. Auscultando por todas partes nos damos cuenta que algunos guajiros tienen la costumbre de introducir cocaína en la uretra para que en la eyaculación la mujer absorbiera por el torrente sanguíneo toda esta cocaína.

¿Usted considera que no hubo justicia?

Sí hubo justicia porque él fue condenado, pero no pagó la pena completa. El caso fue bien aplicado porque el juez dijo, fue una muerte preterintencional.

¿Qué tiempo le dedica a su trabajo?

En 12 años he producido casi 3 mil guiones. Cada guión es una encerrada de 40 horas. Hagan cuentas y casi 10 libros, porque hay tres que no tengo publicados. No sé que es una rumba hace muchos años. Yo no salgo.