El lado aburrido de Guillermo Díaz Salamanca

El lado aburrido de Guillermo Díaz Salamanca

8 de marzo del 2011

Guillermo Díaz Salamanca nunca cuenta un chiste en su casa. Se toma en serio su papel de esposo y papá. Los permisos de sus cuatro hijos para salir a la calle dependen del éxito de sus actividades académicas y demás responsabilidades. Asiste con su familia a la iglesia todos los domingos a las 10.00 a. m. Odia el desorden, así como odiaba la sopa de avena cuando era niño. Conoce el lugar exacto de cada objeto de su casa, en especial, de los papeles pequeños de su escritorio. Tiene más de cien corbatas y un sólo closet para sus vestidos de paño. La impuntualidad acaba con su buen genio. Estricto y disciplinado, así es el hombre que lleva veinte años dedicados a burlarse y caricaturizar la actualidad nacional e internacional. Se ha dedicado a conquistar oyentes a punta de buen humor. Cada vez renace y ratifica su poder en la radio colombiana, así lo demuestra el Estudio Continuo de Audiencia de Radio (ECAR) del último trimestre, donde su programa La Escalera creció 51% en audiencia en todo el país y supera a la básica de RCN.

Salamanca ha vivido de las risas, pero nadie imagina que es un hombre parco en la intimidad. Guillermo llora de felicidad, tristeza, por injusticia y cuando es víctima de la deslealtad. Lloró hace 17 años cuando nació su primer hijo, quien lleva su mismo nombre. También lo hizo en 2008 cuando los medios y las críticas se ensañaron contra él por la asesoría comercial que le hizo a la pirámide DMG. Su refugio fue la oración. Guillermo acepta que fue un momento difícil, que lo afrontó de la mejor manera, a pesar de que mucha gente se alejó de él. El día de la muerte de su papá, a causa de un accidente hace 16 años, tampoco fue la excepción. Su pasión por el fútbol también lo ha hecho llorar. En la final de la Copa América de 1987 en Chile, su equipo, el América de Cali, perdió 0-1 contra de Peñarol, de Montevideo. Ese día, por su decepción, se tomó sus buenos tragos. Hace unos años tomaba Jack Daniel’s. Ahora sólo toma Buchanan’s 18 años.

Guillermo Díaz Salamanca imitando en el programa Yo, José Gabriel.

El hombre de las mil voces ha conquistado a miles de oyentes con sus imitaciones. Durante 16 años logró atrapar a miles de oyentes en todo el país en Caracol Radio, Radioactiva y La Luciernaga. En su paso por RCN, con El Cocuyo, durante dos años, alcanzó a tener 250 mil oyentes. Y en la actualidad, en La Escalera ,tiene 125 mil por FM, sin contar su transmisión por AM y su presencia virtual en Terra TV y morenastereo.com.

Pero el amor de su vida le llegó sin buen humor. Conoció a Martha Díaz, su esposa, en una convención hace veinte años. Hablaron toda una noche en medio de una reunión. La conversación fue sincera, sin chistes. El tema principal fue la vida. Martha recuerda que para la época Salamanca estaba en el programa El Zoológico de la Mañana y le ponía todos los días al aire un vallenato. Sin embargo, admite que la conquistó con una canción de salsa que tartárea a la perfección, Cada día que pasa, de la Orquesta Guayacán. Todas las noches se la ponía en La Luciernaga. Se casaron luego de un año y medio de relación.

Guillermo conoció la radio gracias a un transistor marca Sanyo multibanda que compraron en su casa. No tenía más de siete años de edad. Recuerda que casi siempre sintonizaban Todelar, en especial las transmisiones deportivas que hacía el locutor Pastor Londoño, a quien imitó frente al espejo del baño durante su niñez. Allí dejó ver su primeros dotes. Además, cantaba en las escaleras el bolero Hola Soledad. Fue indisciplinado. Pasó por más de ocho colegios y en uno de ellos recibió un diploma por buen humor, a pesar de que había perdido el año.

Para eso años la imitación ya hacía parte de su día a día. Reproducía de manera natural la voz, los gestos e, incluso, el modo de caminar de los invitados que llegaban a su casa. No le importaba si era su madrina de bautizo, las mejores amigas de su mamá o el poeta Aurelio Santamaría, quien vivía en la misma calle. Rosana, su mamá, lo escondía o lo enviaba a la tienda cuando llegaba la visita para evitarse un mal rato.

Los inicios en la radio y de niño en medio de la ciudad.

Años después, Salamanca pisó por primera vez un estudio de radio. Sin temor a exagerar, dice que ese momento fue como un virus. Tenía 17 años. Allí se dio cuenta que los micrófonos eran su enfermedad. Su primer trabajo fue en la emisora Mariana. Transmitió por muchos años fútbol y ciclismo. Ya en los años noventa, uno de sus mejores amigos, Yamid Amat, lo convenció para que cambiara su rumbo y se dedicara al humor. Pocas personas lo saben, pero por respeto a Yamid nunca lo ha imitado al aire. Sólo lo hace en reuniones privadas. Sus primeras imitaciones políticas fueron de Belisario Betancourt y Misael Pastrana. Desde ese momento no ha parado, su nombre no ha dejado de sonar, es llamado el prodigio de la voz.

Guillermo Díaz Salamanca está acostumbrado a renacer. Cada nuevo programa es como un hijo. Sabe que tiene que cuidarlo a diario. En la actualidad sigue conquistando público con la misma esencia en el programa La Escalera. En sus inicios se emitió por Radio Súper en AM durante dos años. Sin embargo, Guillermo reconoce la importancia de estar en FM por la cantidad de audiencia. Así llegó con la bendición y aprobación del padre Diego Jaramillo a la emisora Minuto de Dios, en marzo de 2010. Por esos días, el teléfono de la institución religiosa no dejó de sonar, la gente llamaba molesta porque después de 27 años de tradición el programa humorístico le corrió la butaca al rosario que se emitía a las 6.00 p. m.

Ha dedicado más de veinte años al humor en la radio, aunque los deportes siguen siendo su pasión.

El perfeccionismo y el rigor son su pasión. Tal vez esa sea la fórmula de su éxito. Nunca fue la universidad, pero es talentoso y exigente. Se levanta todos los días a las 5.30 a. m., se toma un jugo de naranja y un café. Prende su computador y comienza a leer los medios para armar La Escalera. Así inicia la jornada laboral. Almuerza todos los días con su esposa. Su comida favorita es el pescado. Llega minutos antes a la emisora, casi siempre con corbata. Se instala y abre su cuenta de Twitter. Imita, lee noticias y está pendiente de la continuidad. Su día termina a las 10.30 p. m., a la par del noticiero CM&. Casi no tiene tiempo libre, pero cuando está en un restaurante ‒su favorito es Harry’s Bar‒, el portero o los otros comensales le dicen: “lo escuché muy bien en Caracol”.

Guillermo Díaz caricaturiza un discurso del ex presidente Uribe.