“El médico me dijo que era un tumor de derecha”

“El médico me dijo que era un tumor de derecha”

29 de mayo del 2013

“Ya estoy en franca recuperación y la verdad es como volver a nacer. Los doctores Fernando Hakim y Enrique Jiménez han obrado el milagro. Fue una cirugía perfecta”, dice López después de superar la intervención.

 ¿Cuál fue el milagro?

Me sacaron un tumor de más o menos 3 centímetros de diámetro. Una operación que duró seis horas. Y no tengo absolutamente ninguna secuela neurológica. Lo único que me ha dolido ha sido el sitio donde abrieron el cráneo, la herida. No puedo dejar de mencionar la fe tan grande que tengo en Dios.

¿Cuándo descubrió el problema?

Me siento verdaderamente responsable de no haber adoptado medidas antes . Yo llevaba muchos años antes con dolor de cabeza, con algunas limitaciones físicas que atribuía a una rodilla que tengo defectuosa, pero resulta que todo eso tenía origen neurológico, la inestabilidad, la dificultad para escribir. Los dolores de cabeza llevaban más de cinco años.

Usted siempre sonriendo, pero llevando por dentro la procesión…

Amanecía todas las mañanas con una tensión muy grande, que le atribuía al trabajo intenso, hasta cuando el dolor se hizo insoportable.

Le hago un chiste. ¿La cirugía cambia en algo su posición ideológica?

El médico me dijo que era un tumor de derecha.

¿Y cómo está viendo la izquierda colombiana?

Veo la posibilidad de alternancia en el poder. El Presidente Santos es derrotable. La gente no quiere su reelección.

En opinión de expertos o analistas, no se siente la oposición al presidente Santos…

No se siente porque el poder es demasiado presente y demasiado mediático. Copa todos los espacios. Sin embargo, las encuestas están mostrando que a pesar de esa omnipresencia presidencial la gente entiende que se necesita una renovación de la política, por los caminos de la decencia y la inclusión social.

Sin que le duela la cabeza, quiero preguntarle acerca su responsabilidad en el gobierno de Samuel Moreno y el saqueo a Bogotá…

Desafortunadamente es una hecatombe que contagió a todo el cuerpo social del país. Me parece bien que se haya iniciado la depuración que yo respaldé y tratamos de reconducir desde la Alcaldía Mayor de Bogotá durante los escasos seis meses que estuve al frente.

Pero es algo que ha carcomido toda la institucionalidad de nuestro país. Los contratistas y personajes son los mismos de la nación. Los Nule también llegaron a municipios tan chiquitos como Tocaima, para acabar con el acueducto local. Los colombianos tenemos que tomar de frente y por los cachos el tema de la corrupción. Es un tema de democracia.

Se tienen que depurar todos los caminos de esa contratación ilegal y el ventajismo en la política, que ha dado al traste con la institucionalidad del país.

Yo esperaba, un acto de contrición suyo por haber pertenecido a ese Gobierno de Samuel Moreno.

Uno siempre pide disculpas. Lo ha hecho Juan Lozano y se han burlado de él. Porque nadie le cree a uno que nadie no lo vio. No es suficiente con ser honesto. Uno tiene que velar porque sean honestos los demás. Y eso implica cambiar la psicología con que han educado a nuestro pueblo. Aquí ser sapo es considerado un pecado peor que el delito. Y resulta que la única manera que una sociedad mantiene la cohesión y la limpieza es que si el responsable no se entrega hay que entregarlo. Hay que acusarlo. Y ese es un código de ética que no le entra fácil al colombiano, pero tenemos que empezar a ambientarlo.

Clara Lopez Obregón, Kienyke

¿Hay que promover la institución del sapo?

Hay que acusar al que uno piensa que está actuando mal.

¿Y falta mucho en avanzar en encontrar toda la corrupción y en enfrentarla, combatirla y ganar esa batalla?

Yo pienso que sí. El Gobierno de Samuel Moreno estuvo permeado por la corrupción, pero no es el único. Respaldo que se llegue hasta la últimas consecuencias particularmente porque fue un Gobierno en el que yo participé. Todo cambia cuando caigamos en la cuenta que es nuestra responsabilidad ser honestos y garantizar que también lo sea el entorno. Cuando termina la labor en Bogotá, la Fiscalía debe hacerlo por todo el país.

¿Dónde más se ha visto la corrupción?

La doble calzada a Girardot lleva 7 u 8 años de retraso. No pasó nada. Fue un contrato que se le entregó a los Nule y hubo un estancamiento feroz. No se hicieron las obras o fracasaron.

Hablando de tumores, el de la corrupción es grave…

Y hace metástasis en el alma de la gente. Me estoy leyendo el libro de William Ospina, “El país de la canela”. Es una épica de la codicia. Yo creo que tenemos que mirar hasta desde la literatura y vacunarnos contra la codicia. 

Finalmente, ¿Hoy se siente más liviana?

He vuelto a nacer. Como este tumor crece despacio, yo nunca sentí que me hubiera dado nada. Pero desde el momento mismo que desperté de la operación vi las cosas con más luz. Veo los colores, veo todo brillante. Eso le llena a uno el alma de una felicidad impresionante.