“En tres años no he podido vivir dignamente”

25 de octubre del 2013

La ilusión de 28 familias del sur de Bogotá de tener casa propia se arruinó por una filtración inesperada. ¿Cómo sobrellevan la tragedia?

San Cristóbal, Kienyke

Piedad Bonilla, residente del conjunto residencial San Jerónimo de Yuste, no quiere volver a su apartamento. Lo compró en 2010 a la caja de compensación Compensar por 36 millones de pesos, en un proyecto de vivienda de interés social. Ella, su esposo y un hijo, hacen parte de las 28 familias evacuadas de la torre 3 del edificio para prevenir una catástrofe.

“Era un apartamento totalmente terminado y mire en lo que quedó: en nada”, dice Piedad al mostrar las múltiples reparaciones que le han hecho a su casa, de 41 metros cuadrados, dos habitaciones, cocina y un baño, ubicada en San Cristóbal Sur, Bogotá. Piedad tuvo una pérdida doble porque además del apartamento tenía una tienda en un local del edificio. Perdió dinero y mercancía perecedera.

Cuenta que la construcción comenzó a presentar problemas hace dos años: pisos rotos y grietas en las paredes por donde se entraba el agua si llovía. Asegura que había una grieta tan grande que en ella cabía una persona. La constructora le hacía las reparaciones necesarias. “Cada tres meses me entregaban el apartamento como para estrenar”. Pero era “como maquillaje porque los remiendos volvían y se rompían”.

San Cristóbal, Kienyke

Los apartamentos de San Jerónimo de Yuste fueron entregados en 2010.

Según Carlos Rodríguez, gerente de Vivienda de Compensar, para el desarrollo y realización del proyecto se hicieron todos los estudios del caso, cumplieron con todas las licencias y efectuaron todos los estudios necesarios en temas de estructura y suelo.

“Después de la entrega de los apartamentos (2010) seguimos haciendo el monitoreo que la ley exige durante los dos años siguientes. En mayo de 2013 se nos presentó una situación que fue el desplazamiento horizontal de la torre 3. Cuando fuimos notificados del movimiento de 17 centímetros, entramos a hacer una evaluación y encontramos, con la contratación de un estudio, que surgieron aguas subterráneas imprevistas y nuevas”, señala Rodríguez.

Hace tres meses, Piedad empezó a comunicarse con el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) y la alcaldía local. Llevó fotos y además radicó documentos sobre la situación del edificio en la Personería de Bogotá, Secretaría de Habitat y Compensar. Mientras, el edificio seguía corriéndose y dice que el desplazamiento actual es de 21 centímetros.

San Cristóbal, Kienyke

Según dice Piedad, la diferencia de las canaletas es muestra del movimiento de las construcción.

Sobre la posibilidad de un desplome, Rodríguez dice: “Las empresas que hemos contratado para el estudio de suelo y estructura dicen que no (habrá un desplome), incluso en las actas de seguimiento que se han hecho con la Fopae, ellos compartían ese concepto técnico. La alcaldía local de San Cristobal tomó la decisión de evacuar de manera temporal y preventiva”.

Sin embargo, la evacuación no ha sido completa. Una familia, conformada por seis personas, no ha dejado su apartamento del sexto piso. La madre de familia contó a Kienyke.com que llegaron pocos días antes de la alerta y que no ha sido fácil conseguir un lugar para vivir porque muchas personas no arriendan a quien tienen niños y mascotas. Tampoco pueden dormir con tranquilidad, dejaron de trabajar, tienen cortado el servicio de gas y casi no permanecen en el apartamento.

Además, los vecinos, al enterarse que los afectados recibieron un bono de un millón de pesos mientras se resuelve la situación, duplicaron el costo de los arriendos. En el sector, de estrato uno o dos, se piden hasta 800 mil pesos de renta.

“Ante la orden de evacuación, Compensar hizo un acompañamiento familia por familia con una trabajadora social. Se les dio 600 mil pesos en auxilios para el trasteo y un millón de pesos para cubrir gastos de arriendo y sobre costo en transporte. Además, a la arrendataria del local se le dará un auxilio mensual de $1.500.000 mensual mientras se da el retorno”, dice Rodríguez.

San Cristóbal, Kienyke

En la torre 3 todavía permanece una familia. 

“Ellos nos dieron un bono, pero yo no puedo seguir viviendo toda la vida en arriendo. Tengo que buscar mi casa así como yo la tenía conformado”, dice Piedad.

Los arreglos a la torre demorarían entre uno a tres meses. Todo dependerá de conceptos técnicos y de que el Fopae acepte las obras que se hagan. Compensar iniciará un proceso de filtración de esas aguas, seguirá en la reparación del muro estructural de la casa de Piedad, hará un levantamiento de la placa del parqueadero y otros estudios para ver qué otras obras deben ejecutarse Finalizará con un estudio a todas las torres  para garantizar que son estables.

Por su parte, Piedad asegura que no regresará a su apartamento y confiesa que esta situación le ha traído problemas familiares. “Me han causado mucho daño. Dicen que todo va a quedar bien en tres meses. Pero es ilógico. ¿Cómo van a arreglarla si se corrió 21 centímetros en tres meses?” Su hijo tampoco quiere regresar y su esposo le pregunta con insistencia ¿por qué se compró en ese proyecto? Y “¿dónde está la plata?”

“Uno compra vivienda para muchos años. Nunca me imaginé que a los tres años tenía que coger mi maleta y para afuera. Duré más en arriendo donde vivía que en mi propio apartamento. Aquí no lo he podido lograr. No sé que es vivir en lo propio todavía”, dice Piedad.

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