J Balvin: un profeta en su tierra

Publicado por: admin el Mié, 18/12/2019 - 11:09
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El artista habló en exclusiva con KienyKe.com.
j balvin

La mejor década de su vida está a punto de terminar. Un sentimiento de nostalgia y felicidad se apodera de él. Agradece a Dios por estos 10 años de vida, bendiciones, logros, triunfos y fracasos. Sin embargo, con total seguridad afirma que va por más. No le teme a los retos, al contrario los asume con gran pasión y ve en ellos un estímulo para seguir adelante y llevar en alto la bandera de Colombia.

Cuando inició la década se propuso una meta clara: que su música sonara en cualquier rincón del planeta. Lo logró. Sus letras le significaron que uno de los mandatarios más importantes en la historia de Estados Unidos, Barack Obama, lo eligiera como su artista favorito. Es el cantante más escuchado mundialmente en Spotify. Pisó infinidad de escenarios en su recorrido por el mundo. Es por esto y más que fue elegido como uno de los personajes de la década en KienyKe.com. José Álvaro Osorio Balvin un paisa de pura cepa que enamoró al mundo con sus canciones.

“Estoy muy honrado y agradecido por este reconocimiento. Trabajamos todos los días para mejorar y que ustedes tengan un producto para llevar a Medellín y a nuestra patria en alto”, afirmó J Balvin al enterarse que fue elegido como uno de los personajes de la década por este portal.

De todos los premios y reconocimientos que han llegado por su trabajo, José se queda con el cariño del público. El sentirse querido y valorado en cualquier lugar que pisa, lo impulsa a seguir adelante. Si bien reconoce que su década en términos profesionales fue un éxito, en lo personal fueron 10 años de altibajos.

En un mundo en el que los artistas son tratados como verdaderas estrellas y personajes casi que intocables, Balvin siempre se mostró tal y como es. Confesó abiertamente que sufre de depresión. A pesar de estar siempre rodeado de personas, en ocasiones se siente solo. Una sensación de vacío entre la multitud que es difícil de explicar.

“Si alguno de ustedes ha pasado por un momento de depresión en su vida y le da miedo contárselo a su familia, a mi no me da miedo hablar con ustedes. Decirles que la luz tarde o temprano siempre llega, y después de dos meses, si hay una depresión, ahora estoy viendo nuevamente la luz con ustedes”, expresó en su más reciente presentación en el Movistar Arena en Bogotá.

Los inicios del sueño musical

En sus inicios el paisa tuvo que luchar por ganar credibilidad en un género que parecía exclusivo de puertorriqueños. Cursó hasta séptimo semestre de comunicación social, sin embargo, siempre tuvo claro que su futuro estaba en la música, aún cuando el panorama era bastante oscuro debido a que las puertas parecían no abrirse.

Se presentaba en cada lugar que fuera posible. Hace poco se conoció un video en el que el artista aparece en sus inicios cantando en la entrada de una barbería con el fin de promocionar ‘Éxtasis’. Después de todo, no se puede pensar en conquistar el mundo si no te conocen en el barrio.

“El amor, la recepción de la gente y Dios me han permitido lograr lo que he conseguido. Nos faltan muchas más décadas para que nuestra música llegue a los rincones a los que aún no hemos llegado”, precisó.

infografia balvin

En 10 años pasó de ser un artista local que buscaba abrirse un espacio y participaba en campañas publicitarias de productos nacionales, a ser el máximo referente del reguetón en Colombia y codearse de igual a igual con Daddy Yankee, a quien cada que tiene la oportunidad, le agradece por ser su inspiración.

La influencia de Balvin va más allá de la música. Ha sido protagonista en varias pasarelas de moda más importantes del mundo. Con sus letras ha llevado un mensaje de respeto y tolerancia a sus seguidores, alejado de líricas sexistas, que tan mala fama le han dado al género urbano.

Demostró que es posible ser profeta en su tierra. Sus más recientes presentaciones en Bogotá y Medellín tuvieron lleno total, algo a lo que no es ajeno y lleva en el corazón.

“Yo siempre he querido mostrar que sí existen profetas en su tierra. Colombia es mi casa, mi familia, donde crecí y donde siempre quiero estar”.

La fama no existe

José divide sus días entre Colombia, Estados Unidos y un avión. Comparte con sus seguidores (a los que considera una familia) todo lo que hace. No es casualidad que uno de sus álbumes se llame ‘La familia’, nueve letras que incluso decidió llevar tatuadas en el pecho para la eternidad.

Mantiene los pies sobre la tierra. Siempre tiene presente de dónde viene y a dónde quiere llegar. Él, más que nadie, es consciente de los esfuerzos que ha realizado para llegar a donde está hoy.

El esfuerzo y la disciplina han sido sus pilares. Ser el artista colombiano más aclamado por el público nacional e internacional en la actualidad no le llegó gratis. Tampoco sus colaboraciones con artistas como Beyoncé, Pharrel Williams, French Montana, Daddy Yankee, entre otros. Fue el primer cantante latino en convertirse en el más escuchado del planeta en Spotify, superando a nada más y nada menos que a Drake. Además, también fue el primero en encabezar un cartel en Lollapalooza. Pese a esto, asegura que la fama no existe.

“La fama para mí no existe, existe el reconocimiento por la disciplina que le pones a tu trabajo. La familia, la humildad, el reconocer que eres humano antes que artista, te mantiene con los pies en la tierra”.

Al preguntarle sobre la fórmula del éxito la comparte sin celos. Trabajo y disciplina. Dos palabras que son fáciles de escribir pero complejas de aplicar, más si se tiene en cuenta el contexto en el que se mueven los artistas donde para muchos los excesos son la premisa. Su mensaje para las nuevas generaciones es directo: tener las metas claras.

“Trabajar en su paz interior y en su proyecto de vida. Levantarse todos los días con una meta, enfocarse, ser conscientes de que hoy estamos, mañana no, hay que dejar un legado y hacer historia”.

Reconoce que esta fue la mejor década de su vida. Pero va por más. Sin prisa y con calma espera superar sus expectativas y demostrar que hay J Balvin para rato.

Por: Andrés Romero Cuesta.