La fuerza de una vida simple

Publicado por: admin el Lun, 30/12/2019 - 06:15
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En estos días de fin de año dedico muchas horas a estar conmigo mismo. A este maravilloso espacio lo llamo “el silencio reparador”, en donde sin afanes ni compromisos, puedo soltar el reloj que
La fuerza de una vida simple
En estos días de fin de año dedico muchas horas a estar conmigo mismo. A este maravilloso espacio lo llamo “el silencio reparador”, en donde sin afanes ni compromisos, puedo soltar el reloj que me acompañó durante estos meses y gozar del arte de desacelerar el tiempo e invertirlo en lo que realmente vale la pena: paseos y caminatas; dormir plácidamente, masticar muy despacio y saborear la comida; leer, escuchar música respirar mejor, reparar mi autoestima y estar en contacto íntimo con mi esencia interior. Ya lo decía el gran médico griego Hipócrates, quien ejerció su profesión durante el llamado siglo de Pericles: “tus fuerzas naturales, las que están dentro de ti, serán las que curarán todas tus enfermedades”. Estoy de acuerdo con ese importante descubrimiento. El órgano del cuerpo que más energía gasta y además está “encendido” todo el tiempo es el cerebro humano, de ahí que consume el 20% de la energía producida por todo nuestro organismo. [single-related post_id="1231980"] Su principal combustible es la glucosa, razón por la cual descansar, dormir a sus horas y alimentarlo de forma ordenada suministrándole bastante oxígeno limpio, son elementos que lo mantienen sano y agradecido. Si volvemos un hábito cuidar de nuestro cerebro, no cabe duda de que el cerebro cuidará de nosotros. Por eso, debemos revaluar la dudosa creencia popular de que sólo usamos un pequeño porcentaje de su verdadera fuerza, y que si logramos entrenarlo adquiriríamos “súper poderes mentales”. Nada más lejos de la realidad que esa premisa, pues el cerebro y el inconsciente saben muy bien las necesidades que cada uno de nosotros tiene para evolucionar de una forma sana y armónica. De ninguna manera necesitamos convertirnos en algún “superhéroe” para aprender a ahorrar nuestra energía emocional y vivir con la fuerza amorosa que nos ofrece una vida simple. Mientras buscaba simplicidad para inspirarme en mi último artículo de este año que culmina, me sorprendió una pequeña historia zen escrita hace cientos de años y cuya fuerza me fue transmitida de “alma a alma”. Además, me llenó de ánimo y entusiasmo para proyectar mis prioridades y expectativas del nuevo año que comienza: [caption id="attachment_1232134" align="aligncenter" width="632"] Cortesía Juan Pablo Martí[/caption] “Al sur de la India, vivía hace mucho tiempo un rey que tenía tres hijos. En cierta ocasión, queriendo comprobar el grado de la sabiduría de cada uno, les interpelo del siguiente modo: - Decidme, hijos míos: ¿Cuál es la mayor hazaña, el logro más importante que un hombre puede realizar en la vida? El mayor dijo: - Querido padre, a mi parecer, la mayor hazaña que puede realizar un hombre es someter a sus vecinos, agregar sus estados al suyo propio y reinar como soberano absoluto de su pueblo numeroso, siendo amado y respetado por sus súbditos. El segundo dijo: - Para mí, no hay hazaña más grande que viajar a través de toda la tierra, conocer los más recónditos lugares, y que no haya país en el mundo que resulte extraño o desconocido. El tercero, apenas un niño de ocho años, dijo lo siguiente: - Querido padre, hay una hazaña más grande que es difícil y grandiosa como ninguna otra en el mundo. Una hazaña que pocos intentan y aún menos consiguen: conocerse a sí mismo. Este hijo pequeño del rey, renunciando a la corte y a sus riquezas, se hizo monje, y con el tiempo introdujo el budismo genuino, I sin den sin, de mi alma a tu alma, más allá de las letras y las palabras, en China. El nombre de este pequeño príncipe era Bodhidharma y fue el primer patriarca del Budismo Zen”. El monje Bodhidharma era el tercer hijo del Rey Simhavarman de una familia de casta Bramini proveniente del sur de la India y llegó a la China bajo el reino del Emperador Liang Wu Di de la Dinastía Liang, y durante nueve años se sentó a meditar al lado del Templo Shaolin frente a una pared en la parte superior de las Cinco Cumbres. Esto sin lugar a duda, nos demuestra que conocerse a sí mismo es una labor que implica compromiso, valentía, paciencia y una gran voluntad de trascendencia espiritual.

Un poema transformativo

[caption id="attachment_1232136" align="aligncenter" width="360"] Cortesía Juan Pablo Martí[/caption] En occidente también existen historias, poemas y relatos, que nos cambian y mejoran interiormente. Hace más de 20 años, mi vida se ve renovada cuando escucho al finalizar el año el poema Desiderata, que en latín significa “cosas deseadas”. Cada frase contenida en estos versos me invita a una reflexión personal, a la celebración de la vida y me abre un contacto íntimo con Dios en una época del año que nos inspira el deseo de unión familiar, armonía y paz en los corazones de las personas con buena voluntad, que desean alcanzar el autodescubrimiento para sosegar el alma.  El autor de este sencillo, pero significativo texto, es Max Ehrmann (1872 – 1945), un abogado y poeta nacido en Indiana, Estados Unidos. Desiderata fue inspirada por un impulso que Ehrmann describe en su diario: "Debería dejar un humilde regalo … un trozo de prosa que ha alcanzado nobles honores". Después de la muerte del escritor, en 1959 el reverendo Frederick Kates párroco de la iglesia Saint Paul en Baltimore (EE. UU.), usó el poema en una colección de devocionarios recopilado para su congregación. En el encabezado del documento entregado figuraba "Old St. Paul's Church" (el nombre de la iglesia) y el año de su fundación (1692). De igual manera, cuando el candidato demócrata para la presidencia de los Estados Unidos, Adlai Stevenson murió en 1965, se encontró al lado de su cama una copia de Desiderata, y cómo este había planeado usar el texto en sus cartas de Navidad. Dichos hechos causaron confusión en torno a la procedencia del poema, sin darle el debido crédito a su autor original Max Ehrmann, lo que afortunadamente fue aclarado tiempo después.  Hoy quiero participarles el poema Desiderata junto con la hermosa interpretación del locutor mexicano Arturo Benavides (1936 -1997), esperando que logren la misma sensación de bienestar y conexión con la vida, la naturaleza y el universo que estos bellos versos causaron en mí. Les deseo que en esta época ustedes pinten de colores luminosos y alegres sus más profundas emociones. 

Desiderata

[caption id="attachment_1232139" align="aligncenter" width="489"] Cortesía Armando Martí[/caption] Camina plácido entre el ruido y la prisa… …y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara escucha a los demás, incluso al torpe o el ignorante: también ellos tienen su propia historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes, mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea: ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos… Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños…mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, la vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto y no seas cínico en el amor… pues en medio de todas las arideces y desengaños es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas, muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera. Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que sea tu idea de él, y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones. Conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aun con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Se cauto. Esfuérzate por ser feliz. https://www.youtube.com/watch?v=FtBceWvGowc&feature=emb_title