La ignorancia es fundamento de la Seguridad Democrática

La ignorancia es fundamento de la Seguridad Democrática

11 de Noviembre del 2011

No puede uno gozar un rato del sabor azucarado de la victoria, cuando los comunistas de una u otra manera le encochinan a uno la dicha y la existencia. La felicidad por la muerte del bandido barbudo nos la han reemplazado por la rabia inmensa del triunfo de los malditos estudiantes que parece que han logrado frenar la magnífica reforma a la ley 30, que nos hubiera permitido (como lo comenté en columna hace unas semanas) hacer un negocio de insospechables dimensiones a nosotros los de la ANUG, la Asociación Nacional de Universidades de Garaje.

Pues claro que me refiero al gozo infinito que nos produjo a los hijos del amor del Dios de la guerra y del Arcángel San Miguel, la imagen del tal Alfonso Cano abatido por las propias tropas. Verlo ahí muerto, con los ojos abiertos y con el cuerpo lleno de plomo, a mí personalmente me produjo regodeos de infinito placer. ¡Adoro los cadáveres, adoro a los enemigos triturados, explotados, muertos! ¿Qué tal el gozo orgásmico que tuvimos frente a las imágenes del Mono Jojoy despanzurrado? Lo de Cano fue bonito y emocionante pero lo de Jojoy simplemente ¡apoteósico!

Deberían poner los cadáveres de esas alimañas en la Plaza de Bolívar para que los escupiéramos y diéramos patadas. Nuestros queridos amigos de las AUC tan añoradas, sí sabían cómo era la vaina cuando jugaban fútbol con las cabezas de los civiles terroristas delante de sus hijos. Eso sí es sentar un precedente y educar en el temor a los subversivillos y oenegistas.

Propongo que los vejámenes a los cuerpos de los enemigos comunistas muertos se conviertan en jurisprudencia. ¡Viva la patria!

Y todo esto para decirles de qué tamaño era mi gozo y que no habíamos acabado de digerir con orgásmico deleite tales portentosas imágenes de Cano rumbo al infierno, cuando nos enteramos de que en un momento de cobardía infinita los apátridas de La U, del Partido Liberal y el propio Santos, le ofrecen al hampa estudiantil retirar la linda reforma privatizadora de la educación pública superior, que dizque porque van a conversar, y porque los pioneritos de la subversión salen a la calle a protestar. ¡Uy… qué miedo!

¡Traidores, mentecatos, cobardes, aculillados, gallinas! Todos los de la Cámara, el Juan Manuel y demás. Con todo lo que nos cuesta a los inversionistas en materia de impuestos directos –y en donaciones a las agencias privadas de seguridad que nos defienden en los Rastrojos como valientes Águilas negras– mantener aceitada la maquinaria de la represión.

¿Para qué carajos tenemos a los fisicoculturistas del Estado engordando porque tragan un jurgo, si no es para darles en la jeta y en la moima a los estudiantes? Si era facilito solucionar esa vaina. Toda la fuerza antimotines en la calle, unas cuantas fracturas, centenares  de detenidos, unos muerticos y aquí y allá de cuidadosa manera colateral ¡Y listo! Se hubiera acabado la guachafita y la reforma habría pasado tranquilamente mientras los estudiantes se dedicaban a recuperarse de los moretones, las esquirlas y los gases, bien educaditos en sus casas. O a enterrar a sus muertos, como debe ser.

Pero no. Tenían que ponerse a pensar, a dialogar, a oír. No ven que a la sedición no se le puede escuchar.  Cuántas veces tengo que repetirlo desde esta trinchera hermética. ¡Bala, señores! Además el gasto de bala y gases lacrimógenos estimula el comercio y el TLC.

Qué falta hace su excelencia Álvaro Uribe (de pie, gamines) quien sin asomo de duda habría sacado los tanques a la calle para ponerles el Cascabel a los gatos insurrectos del estudiantado proletario y pescueceado.

Ahora para poder amarrar el negocio de la tercerización privada de la educación y de hacerle pagar al estudiantado ñero préstamos para que se ilustre con carreritas de obrero calificado y contribuya así la economía de mercado y al lucro de la gente de bien,  nos va a tocar esperar hasta el 2012 y volver a montar la reforma, los micos, las estrategias político militares para que nos dejen lucrar con una educación ahí, más o menitos, para evitar que los agentes internacionales del terrorismo nos acusen de insensibles ¿O es que el pueblo bruto y tozudo quiere ser médico, filósofo o abogado? Técnicos, tecnólogos. Eso es lo que necesitamos. Que cobren salarios por debajo de todo. Gente a la cual se le pueda pagar convenientemente, con jornadas de 14 horas o más, según las necesidades del empresariado. Gente que trabaje para acabar de sacar todas las vainas del subsuelo que les gustan a los gringos y que nos dejan una platica de viuda para poder comprar armas para que maten a los Cano del futuro.

Y qué tal esa vaina dizque de la “movilidad social… Una vagabundería en virtud de la cual y a través de la educación pretenden igualarnos, que la chusma cambie de estatus y empuje hacia arriba. ¡Ni más faltaba!  El que nació pobre, ignaro y famélico, que siga así para bien de las instituciones y de la democracia. O es que quieren que por ejemplo elijamos a Miss Ñera en Cartagena o que el presidente del Jockey Club sea de apellido Sastoque? ¿O que en los cocteles den chicha? ¿O que los jefes en las empresas de la linda, sutil  y eficaz rama de la “responsabilidad social” con la cual lavamos culpas y evadimos impuestos, sean todos desechables?

Y no puedo dejar pasar la semana sin comentar la linda campaña de su eminencia Álvaro Uribe (de rodillas impíos) y de su alter ego José Obdulio el civilizador, nuestra serpiente emplumada, cuando denuncian y prueban técnica y políticamente que las oeneges en general y algunas en particular, son todas de la Farc y trabajan para el secretariado. Señalar a esos bandidos de chaqueta y corbata es patrio deber, que nuestros conductores asumen sin remilgo cual faros en la tormenta, cual estrellas en el firmamento, cual constelaciones que giran en torno al Creador y hacia la derecha.

Tal vez el doctor  José Obdulio y Nuestro Amo Uribe no lo pueden decir por prudencia.  Pero yo sí, carajo, que no tengo ni pelos en la lengua.  Muy bien que tras las protestas espléndidas del sempiterrno Presidente Uribe y de su escritor fantasma, José Obdulio Gaviria, personas inteligentísimas y rápidas (a buen entendedor)  hayan amenazado a algunos de esos terroristas  de civil como el León Valencia ese, que gracias a la Santísima Trinidad se fue del país. Ojalá no me lo encuentre por acá en el Vaticano donde resido, porque “¡le doy en la cara, marica!”

Pero volviendo al tema, toda esa plata que nos va a costar pagarle la educación a quienes no se lo merecen precisamente por maleducados la hubiéramos podido invertir en más bombas y avión en y de todo para acabar uno por uno a todos los terroristas. ¿El pueblo educado? Plata perdida. Por más clases que les den, nunca van a educarse, nunca van a saber cómo coger el tenedor, donde poner la servilleta ni cómo dirigirse a sus superiores en dignidad y raza. Primero habría que desinfectarlos físicamente y luego mentalmente, para sacarles las bacterias de la protesta.

Ahí queda pintado el tabarrón timorato del Santos, que les va a entregar el Estado a los revoltosos mechudos. Que dizque no les va a poner conejo. Si ese lindo roedor nos ha prestado servicios tan especiales a los largo de nuestra vida republicana. Deberían quitar del escudo nacional  el cóndor ese que al fin y al cabo no es sino un chulo magnificado por los indios, y poner el conejo como símbolo de la patria. Conejo y al vino es lo que hay que ponerle a la gleba.

Con esta estúpida conciliación Santos abre las puertas para que luego nos pidan negociar todo. Y lo peor es que si se salen con la suya, a lo mejor van y se educan, y entonces, ¿cuál de ellos va a querer ir a la guerra a defendernos? La ignorancia es parte sustancial de la Seguridad Democrática.