La niñera de Cartagena

La niñera de Cartagena

8 de mayo del 2011

En agosto de 2010, Dora Carmona fue víctima de algo que ella califica como “un secuestro simple”. Mientras revisaba una casa, ubicada en el Centro Histórico de Cartagena, fue encerrada por más de quince minutos por decisión del arquitecto encargado de la obra. El hombre lo hizo luego de que ella les anunciara a los obreros que la obra era ilegal. La causa fue que habían destruido la propiedad vecina. Dora llamó a la policía y puso la denuncia. El arquitecto fue sancionado.

Dora ha desarrolla un sexto sentido y reconoce a la perfección hasta el más mínimo cambio en una de las 1542 fachadas del centro histórico. Todas las mañanas, luego de dejar a sus dos hijos en el colegio, conduce hacia su oficina. Siempre lleva a la mano un BlackBerry, su mejor arma para fotografiar cualquier obra ilegal o un detalle que le parezca novedoso. Ella reconoce con facilidad las modificaciones que no tienen su autorización, ni seguimiento. Recorre y observa cada calle con detenimiento. En ocasiones, lo hace tan despacio que se ha ganado algunos pitazos de otros conductores que conducen con afán. Dora Carmona, quien preside la División de Patrimonio Cultural del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, tiene claro que de su trabajo dependen la imagen y la preservación de uno de los atractivos turísticos más importantes de la ciudad de Cartagena: la arquitectura.

Dora Carmona es la arquitecta encargada de preservar el estilo colonial-republicano de las casas del centro histórico de Cartagena.

Su guía más valiosa para identificar las modificaciones son algunas fotografías de los barrios Centro, San Diego y Getsemaní, imágenes tomadas desde el aire por petición suya en 2009. Para Dora, aquellas que han sido mejor preservadas son la casa del Márquez de Valdehoyos, la Casa de la Inquisición, la Casa del Márquez del Premio Real y la Casa Román.

La mayor lucha que ha tenido Dora es contra la ilegalidad y los depredadores, es decir, los constructores e inversionistas. Es común que encuentre en el interior o exterior de las casas obras que no tienen autorización. Entre los atentados más comunes a la arquitectura están elevar o destruir los muros, hacer restauraciones que no correspondan a la tipología del inmueble, dejar las paredes sin pañete y pintar las fachadas con vinilos. En el caso de los constructores e inversionistas, su trabajo consiste en dejarles las reglas claras desde la institucionalidad con el apoyo de una asesoría gratuita.

Todos los días recorre el centro histórico para supervisar la arquitectura y las obras que se están adelantando.

Cada casa esconde detalles de la arquitectura colonial-republicana, ya sea en las fachadas o interiores, como portones, aljibes, balcones y piezas decorativas en madera tallada que datan del siglo XVI. Además, las casas tradicionales se caracterizan por tener divisiones y posiciones definidas como un zaguán, un salón, un vestíbulo, el patio, habitaciones y una cocina. Para Dora, las construcciones más importantes son las ubicadas alrededor de la Plaza Fundacional, debido a las instituciones que albergaban como el tribunal de la inquisición y la catedral.

Dora pasa su día laboral entre escombros y andamios. Pero siempre lleva puestos tacones, que no le impiden subir a lo más alto de la obra o pasar por cualquier obstáculo. Es psicorrígida y conoce la responsabilidad que tiene con el Centro Histórico de Cartagena. Para ella es como un cofre de joyas que pertenece a la corona y que debe cuidar de manera celosa. Y en caso que se presente algún daño, rescatarlo de la mejor manera.

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