La revolución de lo sobrenatural

29 de octubre del 2018

El mundo de lo paranormal ha influido desde siempre en las diferentes etapas de la historia del ser humano. En algunas épocas, estos fenómenos fueron considerados “maléficos”, pues la ciencia no tenía un desarrollo significativo para explicarlos y por lo tanto, habían caído en el terreno de la ignorancia, la superstición y el fanatismo religioso. […]

La revolución de lo sobrenatural

Cortesía Armando Martí

El mundo de lo paranormal ha influido desde siempre en las diferentes etapas de la historia del ser humano. En algunas épocas, estos fenómenos fueron considerados “maléficos”, pues la ciencia no tenía un desarrollo significativo para explicarlos y por lo tanto, habían caído en el terreno de la ignorancia, la superstición y el fanatismo religioso.

Como no había un conocimiento claro sobre el funcionamiento del cerebro y la mente inconsciente, muchas enfermedades físicas y emocionales eran atribuidas al bien o al mal, es decir, una persona de recursos materiales y prosperidad económica era considerada “bendecida por Dios”, mientras que el pobre era estigmatizados socialmente por supuestamente no cumplir un código de conducta religioso y moral, quedando en manos del mal.

Foto: Cortesía Armando Martí.

De esta inhumana exigencia, nació una distorsionada forma de supervivencia basada en el miedo y en el castigo que se le denominaría brujería, ocultismo, adivinación, magia blanca, magia roja y magia negra. Nuestra especie lo que no conoce, lo ataca, lo evade pero termina paradójicamente creyendo en esas fuerzas. Millones de indígenas, supuestos brujos y brujas, nigromantes, curanderos, videntes, astrónomos, filósofos, escritores y libres pensadores de aquel entonces, fueron perseguidos, juzgados, torturados y ejecutados por los estamentos de poder especialmente la denominada “Santa Inquisición”, que utilizó sus influencias para apoyar políticamente a los gobernantes y reducir a quienes se opusieran a sus leyes y mandatos.

Por fortuna, en Europa en la segunda mitad del Siglo XVIII, surge un movimiento espiritual, intelectual, científico y cultural llamado “Iluminismo”, conocido también como “El siglo de las luces”, este movimiento tenía el objetivo de crear consciencia a través de la propia razón, que superaría el miedo a lo mágico y le devolvería la dignidad, confianza y autonomía, que por derecho natural debe gozar todo ser humano.

Los pensadores del Iluminismo, creían que la razón humana podía construir una mejor sociedad sin desigualdades y garantizar los derechos individuales de cada persona, especialmente de los gobernantes para que a través de su política y administración, hicieran progresar su país. El movimiento comenzó en Inglaterra con el filósofo John Locke cuyas ideas fueron promulgadas en Francia por Pierre Bayle, Voltaire, Diderot, Holbach y en Alemania con Reimans, Nikolai, Lessin, Mendelshon y culminando con el filósofo más influyente de la época moderna: Immanuel Kant.

Tanto el exceso de superstición como la obstinación cientificista, producen desequilibrios en la organización social y el camino medio logra conciliar ambas partes. El precursor de las futuras investigaciones científicas sobre los poderes de la mente, fue el médico alemán Franz Anton Mesmer, quién descubrió la existencia de un fluido universal llamado “Magnetismo Animal”, que podía armonizar las enfermedades físicas y nerviosas a través de la imposición de manos o la utilización de imanes, para potencializar la bioenergía del “magnetizador” hacia sus pacientes.

Cortesía: Armando Martí.

El eco de estas ideas y teorías, fueron desarrolladas por el neurocirujano escocés James Braid, quien fue el primero en acuñar el término de “Hipnosis”. Esta técnica fue ampliada y utilizada por el médico neurólogo austriaco de origen judío Sigmund Freud, quien al asistir a una demostración de “Hipnosis de Palco” del hipnotizador Carl Hansen cuyo nombre artístico era Hansen Le Magnetiseur, quedó convencido de que los fenómenos de la hipnosis eran auténticos y esto le inspiró para descubrir la existencia del inconsciente, el cual se definía generalmente como un estado o disposición mental que presenta una persona desarrollando inadvertidamente su comportamiento, es decir, sin darse cuenta, su conducta realizada no depende de su voluntad.

En el concepto psicoanalítico de Freud, el inconsciente es la clave de su teoría, pues constituye su principal objeto de estudio, especialmente los contenidos reprimidos fuera de la consciencia, que producen la mayoría de las enfermedades psicosomáticas.

Foto: Cortesía Armando Martí Libro de la editorial Ariel titulado “Sigmund Freud: La hipnosis”.

En este breve excursus el lector podrá entender que la mayoría de los desequilibrios y enfermedades a lo largo de la historia, en realidad ocurrieron por el direccionamiento de la mente consciente e inconsciente, influida además por el tipo de actitud interior y calidad de intención de nuestros propios pensamientos, que al estar conectados a una fuente espiritual, nos ayudan a mantener una vida de hábitos sanos superando cualquier adversidad de la vida. Por lo tanto, era el momento de liberarnos de aquellas antiguas creencias que limitaban y bloqueaban el libre albedrío.

Foto: Cortesía Armando Martí.
El psíquico brasileño Iván Thrilla junto a Armando Martí

En la década de los años 70, muchas universidades del mundo se interesaron en el estudio de las facultades paranormales. La materia prima para la realización de los laboratorios vivenciales de los científicos, fueron los psíquicos o médiums de la época como la rusa Nina Kulagina, Edgar Cayce, Chico Xavier, Iván Thrilla, Uri Geller, Russell Targ e Ingo Swann, entre otros.

El cerebro humano está evolucionando a gran velocidad, la revolución más grande del siglo XXI será la del Poder Mental y la energía psíquica. Estas habilidades con una metodología adecuada, se pueden desarrollar: lo que antes asombraba y era desacreditado y denigrado, hoy es posible, gracias a los descubrimientos de la ciencia y especialmente de la física cuántica, al visualizar el futuro para ver y oír con precisión a distancia, leer los pensamientos y las intenciones de las personas mediante la telepatía, viajar en cuerpo astral o cuerpo luminoso a lugares remotos y obtener información.

Así como también, inmunizarse a sí mismo contra cualquier enfermedad, sanar a los demás con la imposición de las manos, restaurar las células neurofisiológicas, rejuvenecer constantemente y mantener una vida sexual sana y activa aun siendo adulto mayor. Ahora, todo esto es una realidad explicable, tangible y viable para su aprendizaje y realización. A través de varios artículos y como respuesta a las inquietudes y dudas de mis lectores, ahondaré en el enigmático mundo de los poderes psíquicos. Hoy el tema que desarrollo a continuación es El Mundo de los Médiums.

Los médiums: canales desconocidos

El deseo de comunicarse con los antepasados y seres queridos fallecidos, es una parte innata de la experiencia humana. Intuitivamente muchas veces percibimos su presencia en ciertos lugares, sintiéndolos muy cerca de nosotros y surge la pregunta: ¿podemos comunicarnos con ese otro plano conocido como el más allá? Las leyes fundamentales de la vida son la de atracción y repulsión, y es en este espacio en donde las esferas psíquicas pueden sintonizarse y vibrar en armonía, estableciendo una cadena de sensaciones, para que la mente pueda expandirse y acceder a planos superiores.

Foto: Cortesía Armando Martí.

Nadie es ni puede ser totalmente independiente. Inevitablemente atraemos influencias invisibles, y nos relacionamos con personas dentro o fuera del cuerpo, actuando sobre ellas psíquicamente y, a su vez, respondiendo a sus pensamientos e influencias. Esto es lo que hacen los médiums, transmutar las sensaciones.

La conexión espiritual

Foto: Cortesía Armando Martí.

El espíritu está conectado con el cuerpo por medio del alma, o cuerpo psíquico, que a su vez afecta al cerebro, los nervios y los músculos del cuerpo externo, a través de una red de emociones. La mayoría de las personas poseen la facultad extrasensorial de percepción sutil, pero no todos ven por igual, por ejemplo algunos tienen una visión más clara que otros, mientras que otros son más sensibles ante los estímulos remotos como sonidos, voces y palabras.

Los médiums son individuos que transmiten mensajes de espíritus desencarnados de formas tan variadas como impresiones, visiones y escritura automática. Históricamente, este fenómeno ha sido importante por su influencia en conceptos psicológicos como la mente subconsciente. Los estudios modernos de los fenómenos han incluido enfoques y preguntas enmarcadas desde campos tan variados como la antropología, la historia, la parapsicología y la psiquiatría.

Los fraudes de los médiums

Foto: Cortesía Armando Martí.

La comprensión de estas manifestaciones puede complicarse por la posibilidad de que podamos estar tratando con diferentes tipos de mediumnidad como el fraude a nivel consciente o inconscientemente, en donde la persona excluye la posibilidad de que cualquier aspecto de la personalidad pueda sobrevivir a la muerte física y rechaza las percepciones extrasensoriales, por lo tanto, la información que recibe durante el trance es una mera coincidencia o una “lectura fría” (pesca de información) por parte del médium. De igual manera, desde un punto de vista espiritualista se sostiene que los médiums por medio de la mente, se comunican con el alma de la persona fallecida obteniendo una información concreta a través de un objeto cercano; finalmente la telepatía es una forma por medio de la cual, los médiums obtienen respuestas basadas en la descripción de rasgos físicos o aspectos de la personalidad de la persona fallecida.

Por lo anterior, este tipo de experiencias espirituales y religiosas son complejas y multidimensionales, pues su concepción parte del hecho de que no podría haber revelación al hombre de la verdad espiritual o del deber moral si no fuera a través de un espíritu que posee las capacidades de recibir y comprender, de interpretar y aplicar, las inspiraciones que apelan y conectan con un Ser Superior. De ahí, el sentido de responsabilidad que debe acompañar al médium, ya que, forma parte de un equipo donde él es la parte visible, pero también existe una parte invisible que es positiva y verdadera.

Más allá de la vida

Foto: Cortesía Armando Martí.

Los médiums conocen con certeza que somos seres eternos, que no morimos junto con nuestro cuerpo, sino que sobrevivimos a la muerte; entonces comprende que si bien ha de servir como intermediario entre los dos planos, tiene también que actuar por puro racionamiento de acuerdo a la experiencia que directamente vive y que lo lleva a comprender que somos seres en evolución constante, más allá de la efímera existencia humana.

A continuación, les presentó algunas de las características importantes que fueron enseñadas en la escuela de Allan Kardec, un filósofo que profundizó en el espiritismo rompiendo con los esquemas del Viejo Mundo y construyendo unos cimientos hacia el progreso intelectual y el conocimiento elevado de la vida:

  • Medite y prepárese antes de la sesión para tener claro el propósito y las preguntas que va a realizar.
  • Antes de iniciar hable directamente con el médium para entablar un canal de empatía y sintonía con el entorno.
  • Recuerde que el mensaje que va a recibir es del espíritu y es edificante, pues trae saludos e información probatoria del mundo espiritual.
  • Es crucial estar en comunión con las esferas superiores.
  • Agradezca en silencio a los ayudantes espirituales por conectar y compartir momentos de inspiración cuando haya terminado.
  • De igual manera tenga en cuenta que los médiums no deben hacer preguntas como “¿Entiendes?”
  • No son infalibles ni dueños de la verdad
  • Cada médium funciona de manera diferente, por eso hay que ser paciente durante las sesiones pues no existe un camino correcto.
  • No utiliza lenguaje obsceno o burdo.
  • No culpa al Espíritu por un pensamiento o acción negativa.
  • Los médiums son humildes y poco presumidos, pues su enfoque radica en el alma.
  • No usan cartas, cristales u otro tipo de herramienta de apoyo.

Un nuevo amanecer

Foto: Cortesía Armando Martí.

Desde aquellas épocas de los espiritista y médiums, las cosas han cambiado ostensiblemente. Ya no es un misterio ni un grave “pecado” comunicarse con los muertos. Precisamente tengo en mis manos el libro “¿Cómo es el cielo?” de la editorial Penguin Random House, escrito por la Dra. Elsa Lucia Arango, una eminente profesional de la medicina que se hizo famosa al convertirse en la médica de cabecera del entonces Presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez. La Dra. Arango viene de un linaje de psíquicos, como su hermana María Isabel y su tío Tomás, quienes podían ver y comunicarse con los espíritus.

Ella a través de la meditación y la conexión espiritual logra abrir sus canales psíquicos, ayudando a sanar y equilibrar emocionalmente a sus pacientes; incluso en algunas ocasiones logra ser un puente de comunicación no convencional con familiares difuntos. Su puerta multidimensional fue abierta por el hijo de una paciente, cuando lo vio con un globo en la mano un día antes de que el fallecido infante cumpliera años. Desde entonces recibe mensajes que ella misma denomina “telepáticos”: imágenes acompañadas de frases susurradas a su oído, como señales que al parecer provienen de otros planos.
El amor es la fuerza universal que a todos nos une en esta vida y en la otra. Esos lazos y vínculos afectivos jamás se rompen, por eso el beneficio que se logra al conciliarse, perdonar y seguir amando a los seres de luz que ya habitan en el cielo, es inconmensurable. Como diría el canal espiritual y famoso médium brasileño Chico Xavier: “la nostalgia y el amor no sólo son de este mundo sino también se vive y siente en el mundo de los espíritus”.

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