La sorprendente Dilma

La sorprendente Dilma

1 de noviembre del 2010

Los brasileros eligieron como su primer presidenta de la historia a una mujer que cuando era niña no la dejaban ir a cine si no era con su hermano mayor, pero que a sus 21 años compró un Volkswagen Escarabajo en el que huyeron un grupo de asaltantes con 2,5 millones de dólares. Fue el 18 de junio de 1969 y los asaltantes pertenecían al grupo subversivo la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR Palmares) y atracaron la casa de la amante del ex gobernador de São Paulo Adhemar de Barros.

Por eso, no cabe duda: Latinoamérica está cambiando. Dilma Rousseff, con 63 años y sangre búlgara en sus venas, se divorció de su marido en 2000 por una infidelidad, tiene la amenaza de un cáncer linfático que superó el año pasado y un pasado guerrillero que la llevó a la cárcel en 1970 durante dos años, al cabo de los que adquirió un problema de tiroides y perdió 10 kg de peso. Rousseff dice que fue golpeada por 22 días con férulas, cables y sometida a choques eléctricos durante la dictadura.

Pero detrás del aparente cambio y modernidad que encierra el hecho de que una mujer con un pasado guerrillero, y dos matrimonios y que apoya el aborto, tome las riendas de la séptima economía más gran del mundo el próximo 1 de enero, se esconde un matiz. La “mandonna”, la “Juana de Arco”, como se le ha dicho a Rouseff, tiene su lado conservador: se opone a la pena de muerte, al matrimonio gay –pero apoya las uniones civiles del mismo sexo– y a la legalización de las drogas.

Lo cierto es que, estrenando pelo y sin los temblores en las piernas que le dejó el tratamiento contra el cáncer, la ex ministra de energía del presidente Lula da Silva y heredera de su legado, tiene mucha vitalidad para pilotear al gigante latinoamericano y continuar con sus aficiones por fuera de la vida pública: el piano, la historia, la ópera, las banana split, la pintura, el idioma francés, el teatro griego y la manía de bordar que tomó de su personaje preferido de la mitología griega: Penélope.