Rogando que las dejen barrer los desechos de la mina o pidiendo un poco de tierra para espulgar. Así se ve día a día a decenas de mujeres de todas las edades, provenientes de varios rincones de Antioquia, en las entradas de algunas minas de oro ubicadas en la única entrada al municipio de Buriticá.
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Aunque no corrieron con la suerte de los mineros hombres que trabajan en el interior de los socavones, donde se encuentran los trozos más grandes oro, por cuestiones de mayor resistencia y fuerza o machismo, según afirman, ellas están en busca del sustento diario de sus hijos y familiares.
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Finalmente las más favorecidas reciben un hueverito o pedazo de mina, como le llaman, que es un puñado de tierra que examinan con cuidado y lavan para encontrar hasta el más mínimo vestigio de oro. Sin embargo, son más afortunadas las que dejan ingresar a la entrada a la mina a barrer, pues tienen mayor posibilidad de recoger tierra desechada de la mina.
KienyKe.com viajó hasta Buriticá, municipio a tres horas de distancia de Medellín, y visitó uno de los desechos más grandes que dejan las minas de oro. Allí hacen su trabajo las chatarreras.
Aunque la tierra y las piedras han sido examinadas por los mineros, pasa por las manos de las chatarreras de nuevo, ellas lavan los residuos una y otra vez, se dan a la tarea de extraer vestigios de oro, el cual es vendido rápidamente en prenderías del municipio.
Esta suerte de informalidad ha atraído desde el 2005 a cientos de mujeres de todo el departamento, y ha creado una nueva casta de mineros, compuesta en su mayoría por mujeres, quienes pasan varias horas al día en incómodas posturas y al rayo del sol, lavando las piedras con cal, cloro, detergente y refresco de limón.
En esa zona, donde trabajan cerca de 40 mujeres de manera informal, se han organizado en tres turnos: mañana, tarde y noche con su madrugada, laboran con lámparas de aceite. Algunas se lamentan por las condiciones en que desarrollan su labor, pero otras con más suerte revelaron que sólo trabajan algunas horas tres días a la semana y consiguen lo suficiente para pasar la noche en un albergue, comprar ropa y enviarles dinero a sus hijos y demás familiares.
https://youtu.be/rBeYImb0rdM
Este medio digital habló con uno de los capataces de estas minas de oro, quien aunque no quiso revelar su nombre, señaló que los mineros no reciben sueldo, pues también se rigen por la ley de la suerte para encontrar oro, pero a diferencia de las chatarreras, sí están afiliados a la salud y riesgos profesionales, aspecto que fue desmentido por las autoridades municipales.
“A los mineros les puede ir bien o mal, pues no obtienen sueldo fijo, puede que en meses no consigan oro, pero al pasar los años repongan el tiempo perdido. Falta que nos legalicen, pero acá tenemos salud. Sin embargo, los chatarreros no tienen nada de eso porque no están dentro de la mina, y nosotros sólo respondemos por los que están dentro de ella, incluso las barrenderas. Ahora que si el chatarrero ingresa a trabajar a la mina, lo aseguramos porque nadie está exento de una accidente”.
Autoridades de salud de Buriticá, consultadas por KienyKe.com, se mostraron preocupadas por los pocos recursos económicos que posee el hospital del municipio para atender a todos los trabajadores en las minas que no están afiliados a alguna EPS, como las chatarreras, pues aunque deben prestar el servicio sin distinción, no pueden cobrar el servicio a ninguna entidad cuando atienden a pacientes víctimas de alguna emergencia o accidente al interior o fuera de la mina.
Aunque la tierra y las piedras han sido examinadas por los mineros, pasa por las manos de las chatarreras de nuevo, ellas lavan los residuos una y otra vez, se dan a la tarea de extraer vestigios de oro, el cual es vendido rápidamente en prenderías del municipio.
Esta suerte de informalidad ha atraído desde el 2005 a cientos de mujeres de todo el departamento, y ha creado una nueva casta de mineros, compuesta en su mayoría por mujeres, quienes pasan varias horas al día en incómodas posturas y al rayo del sol, lavando las piedras con cal, cloro, detergente y refresco de limón.
En esa zona, donde trabajan cerca de 40 mujeres de manera informal, se han organizado en tres turnos: mañana, tarde y noche con su madrugada, laboran con lámparas de aceite. Algunas se lamentan por las condiciones en que desarrollan su labor, pero otras con más suerte revelaron que sólo trabajan algunas horas tres días a la semana y consiguen lo suficiente para pasar la noche en un albergue, comprar ropa y enviarles dinero a sus hijos y demás familiares.
https://youtu.be/rBeYImb0rdM
Este medio digital habló con uno de los capataces de estas minas de oro, quien aunque no quiso revelar su nombre, señaló que los mineros no reciben sueldo, pues también se rigen por la ley de la suerte para encontrar oro, pero a diferencia de las chatarreras, sí están afiliados a la salud y riesgos profesionales, aspecto que fue desmentido por las autoridades municipales.
“A los mineros les puede ir bien o mal, pues no obtienen sueldo fijo, puede que en meses no consigan oro, pero al pasar los años repongan el tiempo perdido. Falta que nos legalicen, pero acá tenemos salud. Sin embargo, los chatarreros no tienen nada de eso porque no están dentro de la mina, y nosotros sólo respondemos por los que están dentro de ella, incluso las barrenderas. Ahora que si el chatarrero ingresa a trabajar a la mina, lo aseguramos porque nadie está exento de una accidente”.
Autoridades de salud de Buriticá, consultadas por KienyKe.com, se mostraron preocupadas por los pocos recursos económicos que posee el hospital del municipio para atender a todos los trabajadores en las minas que no están afiliados a alguna EPS, como las chatarreras, pues aunque deben prestar el servicio sin distinción, no pueden cobrar el servicio a ninguna entidad cuando atienden a pacientes víctimas de alguna emergencia o accidente al interior o fuera de la mina.
