Hoy se reanuda, luego de ser dos veces aplazada, la discusión en el Senado sobre la ley estatutaria que reglamentaría y legitimaría el marco legal para las uniones de parejas del mismo sexo. Los aplazamientos a la discusión han incrementado las críticas al Congreso debido a las dilaciones que ha tenido esta tarea encomendada por la Corte Constitucional. La sesión del 18 de abril fue suspendida porque el debate no se estaba transmitiendo en directo por televisión. La continuación del debate, programada para el martes 23 de abril, fue aplazada de nuevo porque había muchas intervenciones para escuchar y no daba el tiempo suficiente, según argumentaron los senadores. Pero trascendió que uno de los motivos para suspender la plenaria era porque varios legisladores debían asistir a un coctel. A pesar de varias dilaciones, se predice que la iniciativa se hundirá por el voto en contra anticipado por varios partidos, aunque la derrota no sería abrumadora.
Durante las dos jornadas se han presentado argumentos de todo tipo para validar o refutar la conveniencia del matrimonio entre parejas del mismo sexo, cuyo fondo ya es reconocido por la Corte Constitucional cuando en 2011 señaló que las uniones gay son una forma de familia y merecen reconocimiento con todos sus derechos y deberes.
Quienes apoyan la iniciativa han asegurado que la comunidad LGTBI tienen los mismos derechos que las parejas heterosexuales, y deben recibir el mismo trato por parte de todas las instituciones del Estado, que debe proteger el amor que existe entre ellos. Además de tener la misma capacidad de establecer una familia y formar parte de la base de la sociedad, como se indica en la Constitución Nacional sobre la familia formada entre heterosexuales.
Una de las más estremecedoras ponencias la otorgó Martha Lucía Cuéllar, activista LGTBI, presentada como mujer heterosexual y con un hijo gay. Su causa ha sido soportada porque siente que a él se le ha discriminado y la falta de reconocimiento de sus derechos le ha imposibilitado una vida digna, “yo pensé que como la sociedad es dinámica y las personas que hacen las leyes deben entenderlo, hoy después de 12 años seguimos pensando como en el siglo XIX”, manifestó.
“Toca romper el paradigma (…) con todo el respeto pero con toda la contundencia, esto va a cambiar”, agregó. Pero luego de la presentación de Martha Lucía Cuéllar, al estrado fue llamado un opositor al matrimonio homosexual.
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Entre ellos se escuchó a Mario Cely Quintero, un teólogo al que se le dieron diez minutos para exponer sus posiciones sobre el proyecto a debatir. Ese periodo de tiempo fue suficiente para ofrecer controversiales frases. Aseguró que “casar homosexuales es un experimento social inédito y peligroso” y agregó que en las parejas del mismo sexo no hay amor, porque “está demostrado que dos hombres, que tienen la misma constitución cerebral, no pueden amarse de verdad”. Sobre esta justificación agregó que “he visto que (las parejas gay) no tienen capacidad de amar a su compañero, sino lo que siempre buscan es llenar el afecto que no tuvieron desde niños y lo expresan a través de descargas orgásmicas”.
Citando algunos estudios, que según Cely están disponibles en Internet, el licenciado en ciencias bíblicas dijo que “se ha descubierto que los niños criados por parejas homosexuales, presentan una psicopatología de total insatisfacción con su propio género” y que los mismos menores “tienen experiencias homosexuales a temprana edad, multiplicando el SIDA en ciertos núcleos de uniones homosexuales”.
Cely Quintero siguió enumerando sus desagravios al proyecto. “No existe el gen homosexual, y si no existe el gen homosexual tampoco puede existir el matrimonio homosexual”. Y continuó: “El objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual porque ellos se han constituido en una ideología política, y por ende, es importante notar que como ideología política buscan transformar la cultura y la sociedad”.
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Justo al finalizar su presentación, el teólogo dijo que había “consecuencias médicas de la homosexualidad” y que esta condición “baja el nivel de longevidad” porque acarrearía más casos de Sida y “Cáncer anal”. En ese momento intervino el primer vicepresidente del Senado, Guillermo García Realpe, criticando la exposición. “…le habíamos pedido la máxima altura; que la noticia sean los fundamentos y no expresiones de ese tipo”, dijo el senador liberal al ponente.
Sus argumentos fueron tan subidos de tono que fue bajado del atril y suspendida su participación. Quedaba la duda de qué congresista había invitado al señor Cely Quintero a presentarse en la sesión. Algunas fuentes dentro del Capitolio apuntaron al senador Édgar Espíndola, del partido PIN, en cuya oficina se habría hecho el contacto con el teólogo. KienyKe se comunicó con el legislador Espíndola quien reconoció haber invitado al ponente Mario Cely, ya que algunas "organizaciones religiosas que protegen la familia me pidieron que les diera la posibilidad de participar y exponer sus argumentos".
Sin embargo no sería la primera vez que el senador Espíndola se ve envuelto en controversias por cuenta de sus declaraciones sobre el matrimonio homosexual. En diciembre de 2012, cuando fue aprobado en primer debate el proyecto en discusión, dijo que de pasar esta Ley, podría abrirse la puerta para reglamentar otras prácticas sexuales como la zoofilia, la necrofilia o la pedofilía.
También en el Congreso se ha argumentado que el proyecto de ley no va acorde con lo que ha señalado la Corte Constitucional, en tanto se indica que el alto tribunal habla de unión más no de matrimonio, por lo que la iniciativa de ser aprobada, podría ser demandada por cualquier ciudadano.
La Iglesia Católica también se ha pronunciado. Mediante una carta enviada al Congreso, el clero le pidió al legislativo no aprobar la unión marital entre parejas gay. La misiva precisó que "el matrimonio es una institución formada por seres biológicamente distintos, es decir un hombre y una mujer" y añadió que "sería injusto otorgarles el privilegio de un reconocimiento y de una tutela jurídica que pueda equipararlas al matrimonio o a la familia".
Es posible que esta tarde sea votado el proyecto y, debido a los votos en contra, no pase a tercer debate. De esta forma, por orden de la Corte Constitucional, desde el 20 de junio los notarios deberán oficializar las uniones, aunque lo harán bajo la figura “vínculo marital entre personas del mismo sexo”.
