Lennon, el inmortal

Lennon, el inmortal

8 de diciembre del 2011

Nació en 1940 y murió en 1980. Cuarenta años en los que Lennon pasó de ser un pícaro chico de Liverpool, a un rebelde e incipiente intelectual de gafas gruesas y mirada perdida. Primero fue estrella de rock y luego se convirtió en un mito del siglo XX. Ante la vorágine de la fama y su ritmo frenético, hizo un escape hacia las drogas, el alcohol y la demencia. También conoció el amor, y hasta la felicidad. Sufrió como todos los hombres, anheló la paz y entendió la vida con el matrimonio y los hijos. Fue contradictorio, inteligente, sarcástico, honesto. Este es un retrato de John Lennon a través de cinco momentos de su vida.

1. El abandono de sus padres

Un marinero borracho y una inquieta jovencita se casaron clandestinamente en 1938. Dos años después, en plena Segunda Guerra Mundial, nació su hijo, a quien nombraron patrióticamente John Winston Lennon, en honor a Sir Winston Churchill. Criado por la dulce tía Mimmi, ocasionalmente recibía la visita de su madre, Julia, quien le enseña a tocar la guitarra y le anima en su espíritu creativo regalándole poemas, libros de Oscar Wilde y música. Julia morirá en 1958, Lennon comprensiblemente afectado, se encierra en sí mismo el resto de su vida. A su primer hijo con Cinthya Powell lo llamará Julian. En el Albúm Blanco de Los Beatles hay una bella canción con el nombre homónimo de su madre, Julia “…cuando no puedo cantar con el corazón sólo puedo decir lo que pienso, Julia, Julia”.

2. “En este momento somos más famosos que Jesús”

En plena beatlemanía, sostuvo una charla con su amiga y periodista Maurieen Cleave. Hablaron sobre la religión, la juventud, la fama. John soltó la frase “en este momento los Beatles son más famosos que Jesús”, que en Inglaterra no causó ningún comentario ni motivó la indignación de la Iglesia Anglicana. Unos meses después, varias publicaciones estadounidenses reprodujeron esta frase sacándola de contexto, iniciando una cacería de brujas que tenía como fin borrar la semilla del mal que Lennon y los Beatles habían sembrado. En Texas, Pensilvania, y todo el sur, cientos de jóvenes y de creyentes erigieron cruces con la efigie de Lennon y en hogueras inmensas quemaron cualquier objeto que tuviese relación con los Beatles, en especial su “blasfemo líder espiritual”. Hasta el Ku Klux Klan, siempre oportunista, promovió el saboteo de conciertos del grupo por las ciudades del país. Lennon vivió en carne propia la diferencia entre la sociedad inglesa y el intolerante y puritano tejido social norteamericano.

3. John conoce a Yoko

A finales de 1966 en la Galería Indica, en Londres, Yoko Ono estaba preparando su exposición de arte conceptual. John Dumbar, director de la galería y amigo de Lennon, lo invitó a conocer la exposición un día antes de inaugurarse. Al entrar había una escalera que daba a un lienzo blanco pegado en el techo del cual se desprendía una lupa. John subió la escalera, tomó la lupa y observó el mensaje: “Yes”. Fue una sensación positiva y una metáfora de su relación con Yoko Ono: un acercamiento mental y luego físico. Yoko lo sorprendía con Dance Events (carteles efímeros) como “respira”, “habla”, “mira todas las luces hasta la madrugada”. Dieciocho meses después comenzaría su relación, se casaron en marzo de 1969 en Gibraltar y su luna de miel fue la famosa encamada por la paz en Canadá. Lennon plasmó en infinidad de canciones su amor por Yoko y su vital presencia en su mundo. Una bella canción, ‘Woman’:“mujer, sé que entiendes al pequeño niño que hay en mí, recuerda que mi vida está en tus manos…”.

4. How do you sleep, Paul?

La muerte prematura de su descubridor y manager, Brian Epstein, la caótica situación de Apple, donde el dinero se tiraba a la basura a diario, y las tensas sesiones de grabación de Let it Be (1968), conllevan al resquebrajamiento del grupo. Explotan las individualidades, ya no son unos chicos, sino hombres casados con esposa e hijos. La sociedad Lennon-McCartney no va más y las canciones se firman y graban en solitario. De nada sirvieron los intentos por sacar al grupo de la rutina de grabación y peleas, el improvisado concierto en la terraza del edificio de Apple o la inclusión del carismático Billy Preston en las grabaciones del álbum. El final del ciclo comienza a cerrarse, cada cual ya empezó a hacer su vida en solitario. McCartney rompe el celofán en abril de 1970 y abandona el grupo. Pero los altercados continúan hasta años después. Uno de estos fue la canción ‘How do you sleep?’, que Lennon escribe en clave sarcástica preguntándose cómo hacía (Paul) para poder dormir tranquilo con su estilo musical y de vida. Paul nunca respondió explicando que Lennon era “el rey del sarcasmo”.

5. Secuestrado en Dakota

Tras varios intentos fallidos John y Yoko tienen su único hijo, Sean, quien por una bella casualidad del destino nació el mismo día de Lennon: el 9 de octubre de 1975. Superadas las desavenencias con Paul McCartney y los demás beatles, John anuncia que se retira de la música para dedicarle todo el tiempo a Sean. Empaca maletas, cierra estudios y pasa los días recluido en su apartamento en Nueva York, en la emblemática zona de edificios de Dakota. Duerme en exceso, no sale mucho, lee periódicos, hace el desayuno a su hijo, lo acompaña al odontólogo, prepara su fiesta de cumpleaños. Es un padre ejemplar, como no pudo serlo con su primer hijo. En 1980 siente la necesidad imperiosa de volver a estudios, se siente apresado por la rutina del hogar. En septiembre comienza las sesiones de Double Fantasy, compone gran cantidad de canciones y las graba en pocas semanas. El álbum salió a la venta en febrero de 1981.