Odiamos la Navidad

Odiamos la Navidad

16 de diciembre del 2012

La Navidad no es motivo de alegría para todo el mundo. Para empezar, no todos creen en dios: otras religiones festejan otras fiestas. Sin embargo, existen muchos creyentes que a pesar de sus convicciones, se niegan a festejar la Navidad por considerar que con el paso de los años ha perdido su esencia y se ha convertido en una fiesta mercantil, lo cual se aleja absolutamente de su verdadero sentido, que es festejar el nacimiento del hijo de dios.

Existen varios famosos a quienes la Navidad no les emociona. El actor y director mexicano Diego Luna ha dicho que odia el aspecto materialista y el hecho de que en diciembre uno debe acordarse de lo que no recordó el resto del año.

El actor inglés Hugh Grant odia tanto la Navidad que cada año su padre y él hacen hasta lo imposible para evitarla y se inventan destinos a países de otra religión para que nada les recuerde esta fiesta a la que consideran abominable, y cuando vuelven al Reino Unido ya todo ha pasado y de la Navidad no queda ni el rastro.

Ozzy Osbourne, el cantante de heavy metal que fuera el vocalista de la banda Black Sabbath y es más conocido como el príncipe de la oscuridad, le tiene tanto odio a la Navidad que su mejor recuerdo de la misma es del año 2003, en que tuvo un accidente mientras esquiaba justo antes de las fiestas y estuvo en coma un tiempo. Cuando despertó no tenía ningún recuerdo de la Navidad, lo que le agradece mucho a dios.

Lady Gaga también ha declarado que odia la Navidad. Durante un concierto en el 2010 tomó un muñeco de Papá Noel, le mordió la cabeza y lo despedazó con la punta de un tacón. Agregó que la odia para que sus fans solitarios no se sientan tan solos. “¡Odio las fiestas! ¡Estoy sola y me siento miserable!”

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Colombia no es la excepción. Kien&Ke tuvo la oportunidad de conversar con algunos actores, escritores y periodistas, y estas fueron las razones que nos dieron para justificar por qué odian la Navidad:

Margarita Rosa de Francisco

MARGARITA ROSA DE FRANCISCO – “Soy de lo peor con la Navidad. Mi casa es un peladero sin bolas, ni luces, ni un carajo, ¿por qué? Lo que más detesto de la Navidad es esa bulla comercial, que me lleguen los periódicos pesados de revistas vendiendo chucherías, los almacenes y sus chichoneras; coronále a eso el villancico abambucado dele que dele, esa felicidad exterior y narcótica fomentada por avisos y programas en los medios que lo que hacen es echarle más azúcar a lo que ya viene sobre endulzado. La Navidad tiene su raíz en la santidad pero la tienen muy pintarrajeada para tomársela en serio”.

Andrés Parra

ANDRÉS PARRA – “La Navidad fue Chévere hasta que los Transformers y el castillo de Skeleton fueron impunemente reemplazados por una docena de impecables medias blancas compradas en el almacén Tres Elefantes a media cuadra de mi casa. O sea, ni el esfuerzo de comprar unas medias en el Éxito. Desde ahí la Navidad perdió todo el sentido. Para mí Navidad era que me dieran regalos. Nada más. La familia estaba junta todo el año, no había necesidad de volvernos a juntar sin regalos. Ahora no hay nada. No hay árbol, ni luces, ni familia, porque todos viven fuera. Posiblemente el 24 a las 9 de la noche yo este acostado viendo Nat Geo. Tuvo sentido nuevamente cuando me disfrazaba para mi hijo de Papá Noel y le llevaba regalos, pero esa magia se perdió cuando supo que las botas de Santa y las mías eran iguales. Me reconoció por las botas”.

Pirry

PIRRY – “Por mi profunda decepción del rito católico, por lo humillante que resulta la ola publicitaria para los más pobres. Por lo inmamable e insegura que se pone la ciudad. Por la falsa caridad y piedad con la que algunos quieren calmar un año de todo lo contrario. Por las 12 horas de Jorge Barón. Y por el corito de radio de ‘Año nuevo y Navidad, Caracol por sus oyentes formula votos fervientes de etc…’ solo comparable con ‘Mamá, ¿dónde están los juguetes?’. El 24 me voy para El Cocuy con mi mamá”.

Margarita Posada

MARGARITA POSADA – “Soy más bien Grinch*. Pero festejo la Navidad por mis sobrinos chiquitos. No me gusta por el agite de todo el mundo. Por el amor obligado. Porque en mi casa siempre alguno hace numerito (el mío por ejemplo fue encerrarme hasta el 26 que es mi cumpleaños). Y esa última es la razón más poderosa: es mi cumpleaños y lo odio. Pero a medida que he crecido me he vuelto menos Grinch. Eso sí: compro muy pocos regalos y en general en mi casa hay una solemnidad como de velorio. Es un fetiche compartido. Y yo no sé qué astrólogo u homeópata me dijo que energéticamente los días previos al cumpleaños eran generalmente días revueltos en términos de energía. Yo que no creo que me aferré a esa idea para entender mi aversión al cumpleaños. Creo que las personas que fluimos con nuestra bilis negra somos Grinchs en todas las épocas del año. La procesión va por dentro”.

John Alex Toro

JHON A. TORO – “Siempre he sido Grinch. En esto he cambiado un poquitititico sólo por mi pequeña: armé árbol en casa y tengo alumbrado. Y soy tan Grinch que no quiero salir en una nota navideña sobre el Grinch. La mayoría de los famosos son enfermos por la ‘magia’ de la Navidad. Es una fecha que nadie comprende en realidad. El tema mercantil es lo más importante como con casi todo y ese elemento de alegría impuesta es detestable. La Natividad en sí misma no importa. Casi nadie la conoce excepto los muy fanáticos religiosos. El acelere de la gente en centros comerciales del que alguna vez me he visto contagiado es angustioso y deja ver que somos unos petardos y borregos. De niño, en Pereira, esta fecha para mí fue casi siempre laboral. Con mi padrastro y mi madre teníamos un almacén, una miscelánea, y vendíamos sobre todo juguetería en un sector muy popular de la ciudad. Así es que siendo un pelado estuve en varias Navidades dedicado a vender en la calle hasta las 12 de la noche. Por lo tanto ‘la magia’ para mí estaba traducida en que hubiéramos logrado vender lo que se necesitaba para cumplir con los proveedores. De pronto de ahí me viene no tanto un ‘odio’ sino cierto desinterés por la fecha y la exaltación que conlleva. Y obviamente unas ganas patológicas de llevar la contraria. Y en el presente no sucumbo totalmente pero cedo algo por la pequeña, quien sabe que soy y me llama: El Grinch”.

Alonso Sanchez Baute

ALONSO SÁNCHEZ BAUTE – En su última columna para El Heraldo, el escritor declaró: “Siempre he creído que esto de la Navidad no es más que una mierda. No para todos: para los enanos menores de cinco años (o quienes todavía conservan la ilusión del Niño Dios), esta época representa “inocencia”. Yo soy de los que no soporto su falsedad. La entiendo como un producto más de Fenalco y demás comerciantes, únicos beneficiados de este par de semanas en los que se disparan los suicidios. …Nunca he conocido eso que rimbombantemente llaman “El espíritu de la Navidad”, uno de esos términos bonitos –como moral- que se utiliza cada vez que se busca algo diferente a lo que significa. En este caso, generar materialismo. De niños nos embuten el consumismo cuando aprendemos que hay que “querer” más a quienes nos traen más regalos. De adultos, entre más regalemos, mejores personas somos, lo que en palabras reales debe leerse como que “entre más compremos, mejores somos”. Gana el banco, ganan los comerciantes. … Pueden llamarme Grinch, gruñón y hasta resentido social por decir las verdades que algunos no quieren oír. Pero no me llamen un domingo a las nueve de la mañana. Y menos en diciembre!”

*El Grinch es un personaje de ficción creado por el escritor e ilustrador americano Theodor Seuss Geisel, más conocido como Dr. Seuss. El Grinch es el personaje principal de un cuento llamado ¡Cómo el Grinch se robó la Navidad! en que el protagonista es un personaje malvado, amargado y solitario que no tiene espíritu navideño e intenta acabar con las fiestas robándose los decorados mientras va disfrazado de Papa Noel.